Opinión

¿De verdad verde?

Llegó la hora de la verdad, al parecer se anunciará una tan anhelada transición al verde en el semáforo epidemiológico, el mismo que en un par de ocasiones puso en jaque a la vida fronteriza

Carlos Irigoyen
Analista

viernes, 03 septiembre 2021 | 06:00

Llegó la hora de la verdad, al parecer se anunciará una tan anhelada transición al verde en el semáforo epidemiológico, el mismo que en un par de ocasiones puso en jaque a la vida fronteriza. 

A poco más de un mes que el presidente declarara el regreso a clases y que los esquemas escolares se hayan ajustado para favorecer el regreso tratando de bajar los riesgos de contagio, vemos que pasa la primera semana y los contagios han estado en un nivel estable según los reportes, pero la sensación en el ambiente es de alta tensión ante la incertidumbre que genera la desinformación y se impone la fuerza del rumor; la situación sigue siendo muy difícil y que de la sorpresa se puede pasar a la incredulidad por estar en “verde”. 

Una cosa es que los números que resultan de la estadística nos pongan en el umbral de la oportunidad de llegar al verde, pero otra muy distinta es que la mayoría de la sociedad estemos conscientes de lo que implica este avance.

Los hospitales siguen recibiendo gente con enfermedades respiratorias agudas, muchas de ellas ameritando que sean intubadas por precaución o bien ya por extrema necesidad; la realidad es que el virus sigue ahí, listo para atacar.

Ahora bien, esta vez hay una buena ventaja; miles de juarenses hemos podido acceder a ponernos la vacuna y completar el esquema como una forma de protección, pero eso no implica que no podamos ser transmisores del virus, tenemos la defensa, pero a la vez podemos andarle dando un “raid” al virus y dejarlo en donde alguien que no está vacunado, protegido o con defensas bajas puede ser víctima del mismo. Ahí es donde radica uno de los más grandes riesgos, pensar que como vacunados ya no tenemos nada que ver con la pandemia y deslindarnos de cualquier responsabilidad; esa es quizá la más peligrosa amenaza de estar en verde, pensar y actuar como si ya fuera prueba superada. 

Y no, por el contrario; es momento de reforzar al máximo las medidas. Higiene, lavado de manos, cubrebocas, desinfectante; no aglomeraciones en espacios cerrados, la receta es la misma, pero la mentalidad esperemos y no se ajuste a la conveniencia y comodidad de los diferentes grupos. Realmente no quisiéramos ver la enésima ola atacando en este invierno a nuestra ciudad, suficientes problemas tenemos con la ola de violencia, la incertidumbre económica, el cambio político así como el tan polémico y desquiciante tráfico vial provocado por todo el desarrollo de obras en la ciudad. La salud pública deberá ser sin duda una de las máximas ocupaciones (no preocupaciones) de los nuevos gobiernos, tanto el estatal como el municipal; la sociedad debemos de ocuparnos de no relajar las medidas; el hacerlo es traicionar el esfuerzo de tantos empresarios que han luchado incansablemente contra las condiciones más adversas por sacar adelante la economía de la ciudad, por seguir proveyendo de una fuente de empleo a muchas familias juarenses, a minimizar el riesgo de las inversiones. Luego, el actuar irresponsablemente por el cambio al verde también significa menospreciar el trabajo incansable y titánico de quienes en el sector salud luchan frente a todo tipo de enfermedades, sean Covid o no, pero que todos los días salen a cuidar de los juarenses, aun en esas condiciones de riesgo extremo. Finalmente es faltarle el respeto a los más de tres mil 800 que se han contabilizado en nuestra frontera. Veamos pues si la pandemia nos hizo el favor de hacernos valorar en mayor medida lo que significa tener la oportunidad de saludarnos aunque sea a la distancia, de continuar construyendo familias, sueños, ilusiones, empresas. Ojalá y de verdad, la mentalidad también haya evolucionado al verde. Sirva esta columna como un pequeño y sentido homenaje a los doctores Pedro Báez y Óscar Vera, profesionistas que junto a un extraordinario de grupo de profesionales de la enfermería y medicina hicieron posible que hoy pudiera escribir esta columna, mi eterno agradecimiento para ellos.  

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