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Opinión

De política y cosas peores | Ser buenos mexicanos

¿Cuándo aprenderemos los mexicanos a amar con verdadero amor a este maravilloso país en que vivimos?

Armando Fuentes
Escritor

jueves, 06 octubre 2022 | 17:11

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Ciudad de México.- "Mi novio me causa inquietud -comentó Rosibel-. Dice que va a ir al más allá. Le dijo una amiga: "Todos vamos a ir alguna vez al más allá". "Sí -contestó Rosibel. Pero él me dice eso de que va a ir al más allá cuando tiene la mano puesta en mi rodilla"... Don Astasio le preguntó ansiosamente al detective que había contratado: "¿Descubrió usted algo? ¿Me engaña mi esposa?". "Todavía no lo sé -respondió el detective-. Lo que me sorprende es que no haya usted visto la veredita que se ha formado en la alfombra de su recámara desde la cama al clóset"... El agente viajero llegó a una ciudad y decidió ir a una casa de mala nota. Ahí estaba cuando vio por la ventana a una numerosa cuadrilla de hombres que trabajaban activamente en torno de la monumental y antigua catedral de la ciudad. "¿Qué sucede?" -preguntó. "Le diré -respondió la dueña del local-. Salió una ley que prohíbe que haya una casa mala a menos de 500 metros de una iglesia. Y los trabajadores tienen un mes para mover la catedral".  ¿Cuándo aprenderemos los mexicanos a amar con verdadero amor a este maravilloso país en que vivimos? Nuestro amor es de palabras solamente, o de canciones. "México lindo y querido..."... "¡Qué lejos estoy del suelo donde he nacido...!"... Pero no mostramos nuestro amor con hechos. Lejos de México somos buenos mexicanos; proclamamos nuestro orgullo de ser hijos de esta tierra. Pero ¡qué malos mexicanos somos cuando estamos en México! Hemos hecho de nuestro territorio un basurero; hemos contaminado su suelo, su agua, su aire; arrasamos sus selvas y sus bosques; estamos acabando con las especies vegetales y animales que forman su variadísima flora y su abundante fauna; no nos importa agotar sus riquezas naturales. Somos como insolentes propietarios que recibieron en herencia una casa rica y llena de galas, y que en vez de gozar esa mansión se dedican a destruirla y asolarla. Lo dicho: ¿cuándo aprenderemos los mexicanos a ser buenos mexicanos? Y otra pregunta que aún me agobia y me desvela: ¿cuál es la capital de Dakota del Sur?... Un individuo iba por la calle cojeando lastimosamente con ayuda de una muleta y un bastón. Llevaba un brazo en cabestrillo; traía la cabeza vendada; su rostro era un catálogo completo de cardenales, moretones, hematomas, contusiones, magulladuras, verdugones y lacerias. Un amigo lo vio y le preguntó, consternado: "¿Qué te sucedió, Pitorro? ¿En dónde te hiciste eso?". "En una fiesta sorpresa" -respondió con voz apenas audible el infeliz. "¿Cómo que en una fiesta sorpresa?" -se asombró el amigo. "Sí -explicó penosamente el otro-. Estaba de fiesta con una amiguita, y nos sorprendió el marido"... Llegó Pepito a su casa silbando alegremente. Le dijo una tía que estaba de visita: "¡Qué feliz vienes de la escuela, Pepito!". "Tú lo has dicho, tía -responde el muchachillo-. Vengo. ¡Si me vieras cuando voy!"... El obeso señor se inclinó en el lecho sobre su esposa  y comenzó a hacerla objeto de amorosos arrumacos. "Lo siento mucho, Crásido -dijo la señora-. Recuerda que el médico me prohibió las grasas"... Doña Panoplia le dijo muy orgullosa a su amiga doña Gules: "Mi marido me es muy fiel".  "A mí también -acotó doña Gules-. El que me engaña algunas veces es mi esposo". FIN.

         MIRADOR

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                  Por Armando FUENTES AGUIRRE.

         Hu-Ssong, filósofo oriental, dio a sus discípulos un puñado de nueces para que las comieran.

         Cuando ellos terminaron el convite Hu-Ssong les preguntó:

         -¿Qué tal estaban las nueces?

         -Deliciosas -contestaron ellos-. Pero quebrarlas nos costó mucho trabajo.

         Les dijo entonces el maestro:

         -A más de la sabrosura que comieron saquen de las nueces una lección. Y es ésta: Dios nos da las nueces, pero nosotros tenemos que quebrarlas. La vida nos ofrece oportunidades. Nosotros debemos estar preparados para aprovecharlas.

         Meditaron los discípulos en lo que el maestro les había dicho, y supieron que en una pequeña nuez cabe una gran lección.

         ¡Hasta mañana!...

MANGANITAS

Por AFA.

"... Intentarán un trasplante de cerebro...".

         Con voz algo quejumbrosa

         comentaba un ancianito

         sobre la nota que cito:

         "¡Que trasplanten otra cosa!".

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