Opinión

De política y cosas peores | Los otros chistes más pelados del año

Dos actores de películas porno fueron a la playa a fin de que el sol les dorara la parte que más mostraban en su profesión

Armando Fuentes
Escritor

viernes, 01 enero 2021 | 06:00

Ciudad de México.- En esta columneja se contarán "Los otros chistes más pelados del año". Se trata de una recopilación de algunos truhanescos chascarrillos narrados a lo largo del año que -¡por fin!- quedó ya atrás. Lectores pudibundos, absténganse... Dos actores de películas porno fueron a la playa a fin de que el sol les dorara la parte que más mostraban en su profesión. Para tal fin se cubrieron todo el cuerpo con arena y dejaron al descubierto sólo las mencionadas partes. Acertaron a pasar por ahí Himenia y Solicia, célibes de edad. Le dijo aquélla a ésta: "¡Mira nomás! ¡Jamás pudimos tener una de ésas, y ahora crecen en estado natural!". Regresó a la ciudad un individuo después de haber pasado todo el año trabajando en una remota mina en la montaña. Le preguntó con gran interés uno de sus amigos: "Si en la mina había puros hombres, como dices, ¿no tenías ninguna actividad sexual?". "Claro que la tenía -respondió el tipo-. Y súper". "¿Cómo súper?" -repitió sin entender el amigo. Con una palabra explicó el otro: "Autoservicio"... Por primera vez Adán vio a Eva al natural. De inmediato le dijo con alarma: "Hazte a un lado, mujer. Quién sabe hasta dónde vaya a llegar esta cosa".  El marido le informó a su esposa: "Recibí un anónimo en el que alguien me dice que me estás poniendo el cuerno con un patrullero de policía". Contestó la señora: "Negativo, pareja"... Un tipo le preguntó a otro: "Oiga, compadre: ¿sabe usted cuánto mide la milla?". Respondió el otro: "No lo sé, ni tengo por qué saberlo, pero por lo que me ha dicho mi comadre no mide mucho"...Viajó Babalucas a Japón, y en Tokio fue a una tienda donde vendían lentes de todas clases, hechos con tecnología de punta. Pidió que le enseñaran la última novedad, y el encargado  le mostró unos anteojos admirables: quien los llevaba veía a los demás desnudos, como si no trajeran ropa. Babalucas los compró, se los caló y pudo deleitarse en la contemplación de una linda dependienta. "Desnuda" -dijo con asombro al verla a través de aquellos maravillosos lentes. Se los quitó y dijo: "Vestida". Se los volvió a poner: "Desnuda". Se los quitó: "Vestida". Por la calle iba admirando a las lindas niponas. "Desnudas" -decía poniéndose las gafas. "Vestidas" -decía al quitárselas. En el avión miraba a las hermosas azafatas. "Desnudas" -decía con los anteojos puestos. "Vestidas" -decía cuando se los quitaba. Llegó a su casa y se asomó por la ventana. En la sala estaba su mujer con un desconocido. "Desnudos" -dijo Babalucas, que llevaba ya puestos sus lentes. Se los quitó y dijo: "Desnudos". Se los puso otra vez: "Desnudos". Se los quitó de nuevo y repitió intrigado: "Desnudos". "¡Joder! -exclama Babalucas con disgusto-. ¡Ya se descompusieron!"... Los papás de Pepito lo llevaron de vacaciones, y por azares del camino fueron a dar a una playa nudista. Tuvieron que hacer como los demás: andar al natural. "Mami -preguntó el niño con curiosidad-. ¿Por qué unas mujeres tienen el busto grande, y otras lo tienen muy pequeño?". La mamá, confusa, respondió lo primero que se le vino a la mente: "Las mujeres tontas tienen el busto grande. Las inteligentes, como yo, lo tenemos pequeño". Volvió a preguntar el chiquillo: "¿Y por qué algunos hombres tienen la cosa grande, y otros la tienen chica?". Contestó la señora: "Es lo mismo: los hombres tontos la tienen grande; los inteligentes, como tu papá, la tienen pequeña". Se fue Pepito, y regresó poco después muy alarmado. "Mami -le informa a su mamá-. Mi papi está platicando con una mujer muy tonta". "Está bien, hijito -lo tranquiliza la señora-. No pasa nada". "Sí pasa -replica Pepito lleno de preocupación-. ¡Él también ya se está apendejando!"... ¡Feliz Año Nuevo!... FIN.