Opinión

De política y cosas peores | Doy gracias al misterio

Diosito bueno me dio, entre otras muchas bendiciones, la de no saber lo que es una cruda

Armando Fuentes
Escritor

domingo, 02 enero 2022 | 06:00

Ciudad de México.– Diosito bueno me dio, entre otras muchas bendiciones, la de no saber lo que es una cruda. He bebido a lo largo y ancho de la vida los más espantosos chíngueres, los más deleznables marrascapaches, y jamás he debido pagar tributo alguno por mis demasías. Puedo apurar un lago –no muy grande, lo reconozco– de licor o vino, y al día siguiente amanezco más fresco que una lechuga fresca, sin sufrir las penalidades que hacen que algunos pidan hospital, y aun los últimos auxilios de la religión. Permítaseme citar un caso ejemplificativo. En celebrado evento –tengo testigos fehacientes de eso– di buena cuenta de una botella y media de tequila en un lapso de 12 horas. Claro, con acompañamiento de variadas y sabrosas viandas, nostálgicas canciones y amena conversación de amigos buenos. Cuando por la mañana algunos de ellos me hacían ya en el sanatorio o el tanatorio yo andaba campante, pimpante y rozagante haciendo mis tareas cotidianas, como si en vez de tequila hubiera tomado limonada. Todo esto lo cito no por jactancia, pues no es cosa para presumir, sino como curiosidad fisiológica que de seguro habría intrigado a don Santiago Ramón y Cajal. (“Que pasen los tres” –dijo Jardiel Poncela al oír este nombre). Ayer, primer día del año, salí a la vida como si la noche del día anterior hubiese sido abstemio y parco en el comer. No lo fui, desde luego. Comí como hospiciano y bebí como camélido. Y antes de que el Sol asomara sus pompas por los balcones del Oriente ya estaba yo tomando mi taza de café y leyendo mi periódico, Reforma. Me alegró hasta el infinito ver en la sección “Hoy en la Historia” la siguiente nota: “1 de enero, 1982. Con la frase ‘Se inicia esta columneja con un espantable cuanto majadero chiste colorado’, Armando Fuentes Aguirre ‘Catón’ empieza a publicar en EL NORTE su columna diaria ‘De Política y Cosas Peores’, dedicada a chistes y reflexiones políticas, así como la también diaria ‘Mirador’, con pequeñas historias. Desde entonces, el saltillense, hoy de 83 años, es uno de los editorialistas más leídos de México, porque no ha dejado de aparecer ni un solo día en todas las plataformas de Grupo REFORMA y cada vez suma más miembros a su club de los cuatro lectores”. Un viejo tango –casi todos los tangos son viejos– dice que 20 años no es nada. Entonces 40 deben ser dos nadas. Aun así creo que tiene cierto mérito haber escrito durante cuatro décadas mis artículos todos los días, sin fallar ninguno, los 365 días de cada año, con una sola excepción: cuando es año bisiesto, pues entonces los escribo 366 días. Por esa bendición doy gracias al Misterio, al misterioso autor de los días, que me ha permitido llenarlos con el trabajo diario, hecho con amor y humor, pensando siempre en el bien de México y de mi prójimo y procurando no aburrir a quienes me hacen el favor de leerme. A través de estas líneas expreso mi profunda gratitud a Alejandro Junco de la Vega y a Alejandro Junco Elizondo por la generosa hospitalidad que a mis textos han dado en sus periódicos y sus plataformas digitales, y por la señorial bondad con que siempre me han tratado. Jamás he recibido una consigna que me señale lo que debo escribir, y nunca mi expresión ha sido coartada en esta casa editorial que tanto ha hecho y sigue haciendo por nuestro país en defensa de la verdad, de la justicia y de la libertad. Va también mi agradecimiento a todos aquellos a cuya labor debo la aparición de mis artículos. A mis cuatro lectores les digo que de no ser por ellos yo no sería yo. Anhelo seguir en la faena mientras ellos y mis editores lo dispongan, y mientras el dador de la vida me la conserve y me deje el precioso don de la salud. Gracias, muchas gracias. FIN.

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