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Opinión

De política y cosas peores | Del lado de la ley

arece ser -ojalá sea así- que los capitostes del partido tricolor aprendieron la lección y se ponen ahora del lado de la ley, de la razón y de los ciudadanos que defienden al INE de la embestida de AMLO

Armando Fuentes Aguirre
Escritor

miércoles, 16 noviembre 2022 | 06:00

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Ciudad de México.- "Mi esposo ha perdido todo interés en el sexo". Eso le dijo una señora al doctor Salvapitos, terapeuta sexual especializado en el tratamiento de la disfunción eréctil. "Señora -le contestó el facultativo-, éste es su día de suerte. Acabo de recibir un centilitro de las miríficas aguas de Saltillo, Según de todos es sabido, una sola gota de esas taumaturgas linfas es suficiente para hacer que al varón más alicaído se le vuelva a levantar el ánimo. Le relataré un hecho real. Fui al Museo de Antigüedades. Llevaba conmigo un frasquito con ese poderoso líquido, y el solo hecho de pasar frente a la estatua de Apolo hizo que la marmórea efigie del desnudo dios se alterara en tal manera que ahora en vez de hoja de parra le cubre la entrepierna una de palma datilera. Hoy por la noche ponga una gota del agua saltillera en la cena de su marido y dispóngase a disfrutar cumplidamente del inmediato efecto que en él tendrá este infalible remedio natural". Al día siguiente el doctor Salvapitos llamó por teléfono a la señora y le preguntó si la mirífica linfa había puesto a funcionar el detenido motor de su marido. "No le pude dar la sopa de la cena, doctor -respondió la esposa-. Puse una gota en ella, y el espagueti se endureció y levantó en tal modo que me fue imposible doblarlo en la olla". "Con ésta me desayuno". Así decía la gente de antes cuando se enteraba de alguna novedad inesperada. Yo me desayuné ayer con la noticia de que el tal Alito anunció que el PRI no apoyará la iniciativa de reforma al INE propuesta por López Obrador. Aplaudo la postura del dirigente priista, y creo que la mantendrá, aunque decir esto último me atraiga el calificativo de ingenuo u otro aún peor. Si después de hacer esta declaración el campechano reculara, y por un oscuro acuerdo terminara respaldando a AMLO, pondría el último clavo en el ataúd del PRI, haría casi imposible el triunfo de los candidatos de su partido a las gubernaturas del Estado de México y Coahuila y se condenaría a sí mismo, junto con el tal Rubén Moreira, al basurero de la historia, al cual se acercaron esos dos señores de tan larga cola cuando, a fin de que no se las pisaran, hicieron que las bancadas priistas votaran en favor de alargar la presencia de las fuerzas armadas en las calles. Parece ser -ojalá sea así- que los capitostes del partido tricolor aprendieron la lección y se ponen ahora del lado de la ley, de la razón y de los ciudadanos que defienden al INE de la embestida de AMLO. Que sea en buena hora. Errar es de humanos, pero perseverar en el error es de necios o corruptos. El señor Picharro recibió una invitación de su compadre Astolio: le pedía que se reunieran esa noche a tomar una copa en el Bar Ahúnda. Cuando estuvieron en la mesa, y después de repetidos brindis tequileros, don Astolio le hizo de súbito al señor Picharro una pregunta que no pudo menos que sorprender al interrogado. La pregunta fue ésta: "Dígame una cosa, compadre. Si no es indiscreción: ¿está usted contento con su esposa, mi comadre?". Respondió Picharro: "No me explico su pregunta, compadre, pero le diré que sí: estoy absolutamente contento con mi esposa". Volvió a inquirir Astolio: "¿Lo satisface en todos los órdenes?". "Así es, compadre  -replicó el otro-. No sólo es excelente ama de casa: es además magnífica cocinera, prudente administradora de nuestros recursos, sabia consejera y amena conversadora. Y, lo mejor de todo, es extraordinariamente buena en la cama". "Entonces -preguntó el compadre Astolio cambiando repentinamente de talante-, si tan contento está con su señora ¿por qué le anda haciendo la ronda a la mía?". FIN.

MIRADOR

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    Por Armando FUENTES AGUIRRE.

". Aunque si nací ya entiendo / qué delito he cometido. / Bastante causa ha tenido / vuestra justicia y rigor, / pues el delito mayor / del hombre es haber nacido.".

    Esos versos pertenecen al célebre monólogo de Segismundo en "La vida es sueño", de Calderón de la Barca. Lo aprendí de memoria en la clase de Literatura Española del profesor Meléndez, en el Ateneo glorioso de Saltillo, y una vez lo escuché recitado magistralmente por Paco Rabal en una función de teatro en Santander. 

Contrariamente, hoy por hoy se diría que en México el delito mayor de la mujer es haber nacido. El hecho de ser mujer implica peligro de muerte. Indigna y espanta al mismo tiempo el creciente número de crímenes mortales cometidos en las personas de mujeres.     

Nada parece poner freno a la inicua violencia machista que cobra víctimas de todas las clases sociales, lo mismo en pueblos alejados que en ciudades grandes. 

La mayor parte de los llamados feminicidios quedan sin castigo. A la manera del doliente personaje del clásico drama calderoniano la  mujer en nuestro país pregunta: "¿Qué delito cometí contra vosotros naciendo?".

¡Hasta mañana!... 

MANGANITAS

Por AFA.

". Prohíben en forma total los anuncios de cigarros.".

     Era una barbaridad,

    lo digo sinceramente,

    que le dieran a la gente

    cáncer con publicidad.

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