De nuevo retiran las armas al general

Después de mil intentos fue arrebatada la gallina de los huevos de oro al general retirado, Alejandro Sandoval Torres

LA COLUMNA
de El Diario
sábado, 02 febrero 2019 | 06:00

• De nuevo retiran las armas al general


• Desorden en delegaciones federales


• Morenos se quedan sin Juan y sin la gallina


• Castiga Recaudación nomás a los cumplidos


Después de mil intentos fue arrebatada la gallina de los huevos de oro al general retirado Alejandro Sandoval Torres, ese que pasó de ser un funcionario castrense distinguido de Ciudad Juárez como jefe de la Guarnición Militar a miembro también conspicuo del Club Campestre de esta frontera. Se hizo adoptar como miembro de la comunidad fronteriza.

Sandoval no se quedó en Juárez por su buena gente y el multicolor de las variadas culturas que conviven en la región. Se quedó porque concibió el negocio de su vida con la seguridad privada, y específicamente con las licencias para la portación de armas, atribución exclusiva de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Cuando esta ciudad fue considerada la más violenta del mundo allá por finales de la década pasada y todavía en el 2011, Sandoval creó una empresa llamada Agencia de Seguridad Integral. Sus amarres en los más altos círculos de Sedena lograron que sólo a él fueran extendidas licencias para el porte de armas.

Todos los empresarios que requerían escoltas armados necesariamente recurrían a mi general Sandoval. Desde luego las licencias fueron mal utilizadas. Supimos y hasta lo publicamos que agentes ministeriales, municipales y hasta de Tránsito encontraron muchos escoltas armados que no eran precisamente gente de bien, sino del crimen organizado.

Una y decenas de veces las autoridades estatales y municipales, actuales y anteriores, expusieron su queja en reuniones de ‘coordinación de seguridad’. Las llevaron inclusive a las jefaturas nacionales de la Sedena... y cero. Sandoval feliz. Un ejército armado pagando cada mes entre siete y 10 mil pesos por arma.

Desde principios de semana todo eso se acabó. Aparentemente los nuevos jefes de la Defensa Nacional retiraron todos los permisos a Seguridad Integral y todas las autorizaciones llegaron a su fin aunque los representantes del general aseguren que gozan de amparo. 

Agentes estatales y municipales han empezado a revisar a todos los guardias en esas condiciones y poco a poco los han ido conduciendo a la instancia que también maneja esos permisos, la Fiscalía General del Estado.

Adiós al general... no sabemos hasta cuándo. Es muy influyente.

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Hay bastante desorden en los nombramientos y por lo tanto en la operación de múltiples delegaciones federales en Chihuahua, específicamente el más delicado es el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Es tan gigantesca la burocracia federal y tan complicada que Andrés Manuel López Obrador ganó la Presidencia de la República en julio del año pasado, tuvo cinco meses de preparativos para la transición del Gobierno, lleva dos meses al frente del Poder Ejecutivo y todavía ni el 30 por ciento de las delegaciones en Chihuahua han sido renovadas.

El ejemplo más típico de esa maraña inmanejable ha sido la delegación del Seguro Social, una de las pocas dependencias con un impacto social tan grande como el ámbito educativo. Apenas la noche del jueves casi para llegar al viernes tuvo cambio.

Durante todo el mes fue filtrada información sobre el supuesto retiro de Christian Rodallegas al frente de la delegación estatal. Una, dos y hasta tres veces circularon nombres de quienes lo relevarían.

No queda duda que ese manejo surgió desde el mismo Gobierno federal o desde los operadores morenistas y otros partidos que andan muy cerca de la decisión. Lo han hecho para posicionar allegados o quitarse enemigos de encima.

Rodallegas sostiene todavía hoy que sigue trabajando con toda la normalidad del mundo puesto que los consejos correspondientes (el nacional y el estatal) deben al menos hacer el anuncio correspondiente; y efectivamente hubo múltiples encuentros de esos consejos pero no se había concretado el cambio. De hecho el nuevo delegado todavía no se despide de su anterior cargo en la misma función, en Sinaloa.

El delegado, mientras tanto, sigue trabajando normalmente pero toda la estructura no, por la obvia razón de la incertidumbre; administradores, médicos, enfermeras, etc., ya están predispuestos a que llegará otro jefe y resignados en muchos casos a que ellos se van.

Sabemos del pleito titánico registrado al interior del Seguro Social y en las decenas de delegaciones por el control de las oficinas. Es la principal razón por la que muchas se mantienen acéfalas.

El superdelegado federal en la entidad, Juan Carlos Loera, tiene la radiografía completa sobre la situación pero la va soltando sólo en la medida que las áreas van siendo ocupadas. Las repercusiones negativas son muchas por todas partes.

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La oficina de Comunicación Social en el Congreso del Estado fue negociada para quedar en manos de Morena al inicio de la presente Legislatura, por allá desde septiembre pasado.

Desde entonces los señores y señoras diputadas del partido del presidente Andrés Manuel López Obrador no alcanzaron un acuerdo sobre la figura que debía ocupar esa tarea que es delicada pero siempre es dejada al ‘ay se va’.

Pelearon los diputados izquierdistas con uñas y dientes. De terna en terna hicieron pasar una semana, dos semanas, meses... ¡y nada! Ahora el PAN se ha quedado con la posición y la ha entregado a un yunquista de los viejos, Víctor González, que de informática sabe bastante pero de comunicación nada.

Morena se quedó sin Juan y sin la gallina. Le arrebataron Comunicación Social de golpe y porrazo primero porque no se pusieron de acuerdo entre ellos y segundo porque aquellas negociaciones de inicio de Legislatura con el PAN ya terminaron, y terminaron muy mal.

Morena estaba concentrada en la Coordinación de Asuntos Interinstitucionales, la recibieron pero se la quitaron al iniciar las votaciones divididas y contra los intereses del gobernador Corral en el Congreso.

Era cuestión de días para que el panismo se quedara con Comunicación Social sin despistarla siquiera, pues el nombrado de medios y periodismo no conoce nada.

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La Recaudación de Rentas en Juárez se está convirtiendo en la cámara de torturas más terrorífica para los juarenses. El jueves 31 cientos de contribuyentes vivieron verdaderas horas de horror ante la posibilidad de perder un estímulo que se otorga a quienes pagan oportunamente el impuesto sobre nóminas, cuyo plazo venció ese día.

Ante la ineficacia de cajeras y de quienes revisan la solicitud del trámite, aquello se convirtió en un cuello de botella que ocasionó larguísimas filas y grandes concentraciones de contribuyentes, mezclados con quienes fueron a realizar algún otro tipo de trámite a la dependencia.

Su deseo de cumplir en tiempo con obligaciones fiscales o de otra naturaleza es retribuida con abulia, ineptitud, indiferencia y hasta desparpajo por quienes deberían esforzarse al máximo para dar un buen servicio.

En el caso particular del estímulo mencionado por pagar el impuesto sobre nóminas antes del plazo establecido, los contribuyentes y representantes de empresas cuentan que antes no era necesario trámite alguno; dicho estímulo se aplicaba en automático a quien pagaba a tiempo pero, desde la llegada de la nueva administración panista, debe ser presentada una carta solicitando el estímulo, acompañada de una serie de requisitos que hacen por demás engorroso el trámite, y que causa grandes filas.

No obstante, durante la gestión del empresario Sergio Nevárez al frente de la Recaudación, y a pesar de tanto gorro burocrático, se enfocó en brindar un servicio eficiente, ágil y amable a los usuarios, lo que ha dejado de ocurrir desde que dejó el cargo. Y no es que hablemos mal del trabajo de la actual recaudadora Laura Marín.