Opinión

De los diputados y la traición al pueblo

Durante las campañas electorales, los juarenses vimos a muchos candidatos que recorrieron las calles de nuestra ciudad, yendo puerta por puerta, crucero por crucero para pedir nuestro voto

Erasto L. López
Académico

viernes, 03 septiembre 2021 | 06:00

El pasado 29 de agosto se realizó la sesión constitutiva de la LXV Legislatura de la Cámara de Diputados a nivel federal, la que comenzará sus funciones el 1 de septiembre del presente año. Durante esta sesión se hizo evidente la forma en la que esta Cámara trabajará por los próximos tres años, rumores de confabulaciones, colaboraciones incluso hasta de pactos y traiciones se han estado dando. 

Durante las campañas electorales, los juarenses vimos a muchos candidatos que recorrieron las calles de nuestra ciudad, yendo puerta por puerta, crucero por crucero para pedir nuestro voto. Lo cierto es que una vez que lograron obtener el resultado deseado se alejaron de la ciudadanía y volvieron a ver por sus intereses propios y los de su partido. 

Durante la sesión constitutiva del pasado domingo 29 de agosto, los partidos políticos se acusaron de “traición”. Pero, es dable preguntarse, ¿traición hacia quién? Ciertamente los partidos políticos son los que catapultan a los candidatos con el fin de conseguir las diputaciones, pero una vez que son electos el compromiso de estos está en representar las decisiones del pueblo, al menos así lo estipula nuestra Constitución Política cuando menciona que la soberanía reside en el pueblo y que esta se ejerce por representación. En otras palabras, estos diputados, una vez que llegan a los escaños de la Cámara tienen la responsabilidad de velar por los intereses del distrito al cual representan. Por lo tanto, si hablamos de “traición”, debemos poner el dedo en la llaga y ser francos, la “traición” que han cometido los diputados no es contra partidos, sino en contra de la población que tuvo la confianza de votar por ellos. 

Muchos de nosotros hemos escuchado sobre las “fracciones parlamentarias”; es decir, cuando los partidos políticos confabulan para votar en un mismo sentido sobre algunas decisiones, verdaderamente esto no tiene sentido alguno. Estas “fracciones parlamentarias” hacen evidente que aquellos encargados de darnos representación nos han dado la espalda y han abierto los brazos hacia sus partidos, cumpliendo cuanto capricho se les ocurre. Los sujetos en cuestión no tienen el más mínimo respeto por la democracia representativa, únicamente la utilizan como eslogan para resultar electos y vivir a expensas de la política, vivir del recurso público. Y no se diga de los diputados plurinominales, los cuales definen exactamente lo que es un “parasito partidista”, aquellos que no le rinden fidelidad más que al partido que tuvo a bien ponerlos en la lista plurinominal. Estos “parásitos partidistas” no le deben nada al pueblo, únicamente al partido que los colocó en un puesto muy bien remunerado. 

“Traición al pueblo”, es lo que han cometido los diputados que en esta LXV Legislatura representan los intereses de sus partidos, los intereses de sus patrocinadores, y sus intereses propios. Por ello, a nosotros como ciudadanos, no nos queda más que ser vigilantes y críticos, así como también exigir a esos falsos representantes del pueblo que cumplan con la Constitución y volteen a ver a ese pueblo que los eligió, porque una vez que pisan el suelo de la Cámara de Diputados, dejan de ser partidistas y deben obedecer a los intereses de cada uno de los distritos al cual representan. 

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