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Opinión

De las relaciones poliamorosas y el Estado de Chihuahua

Es indebido que Chihuahua cuente con un Código Civil que realiza una discriminación indirecta, lo anterior, porque el matrimonio no debe establecerse como un vínculo entre hombre y mujer

Jorge Breceda
Analista

sábado, 23 julio 2022 | 06:00

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El jueves los medios nacionales dieron revuelo a la resolución del juicio de amparo 1227/2020 emitida por el Juzgado Octavo de Distrito en Materia de Amparo Civil, Administrativa y de Trabajo y Juicios Federales en el Estado de Puebla.

En dicha resolución se concede un amparo “emblemático” al quejoso y con ello, logra que los artículos 294 y 297 del Código Civil del Estado de Puebla, no le sean aplicables. Que a la letra dicen: 

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“Artículo 294.- El matrimonio es un contrato civil por el cual dos personas se unen voluntariamente en sociedad, para llevar una vida en común, […]. Artículo 297.- El concubinato es la unión voluntaria y de hecho entre dos personas, que estando en aptitud de contraer matrimonio entre sí, […], haciendo vida en común de manera notoria y permanente, […], o si han cohabitado públicamente como cónyuges durante más de dos años continuos”.

En pocas palabras, se abrió la puerta para las relaciones poliamorosas, es decir, establecer un vínculo matrimonial o concubinato con varias personas a la vez.

De lo antes descrito sobresalen cuatro comentarios, advirtiendo que el cuarto será el que tendrá mayor argumentación por tratarse de nuestra región, iniciando con:

1º La defensa legal del congreso y gobernador del Estado de Puebla fue no menos que paupérrima, el único argumento que esgrimieron fue solicitar la declaración de improcedencia por falta de interés legítimo del quejoso, soslayando con ello, el criterio (décima época) de tesis aislada en el que se indica que   “independientemente de las partes heteroaplicativas que contenga la norma, si existe una afectación de estigmatización por discriminación generada directamente en su parte valorativa, se debe reconocer interés legítimo para impugnarla, sin esperar el acto de aplicación”.

En atención a lo referido, el Juzgado de Distrito determinó que era procedente el amparo, ya que la parte quejosa podía combatir ambos artículos del Código sin un acto de aplicación. 

2º Aunque ya superado en otros estados de la República, se viene a Chihuahua un nuevo debate sobre los límites y controles que contienen las entidades federativas (de los artículos 115 al 122 de la Constitución), es decir, el varón que ganó el amparo y que celebre el acto de matrimonio en Puebla, ese acto jurídico contará con un mecanismo administrativo de reconocimiento en Ciudad Juárez, Parral, entre otras, o será como lo sucedido en el reconocimiento de matrimonio entre personas del mismo sexo que al inicio era una guerra contra el Estado. 

En este sentido, es dable señalar la existencia de un criterio jurisprudencial que, desde el 2015, menciona categóricamente que no existe razón de índole constitucional para no reconocer el matrimonio entre personas del mismo sexo. 

3º Un tema que sobresale es el quehacer de los congresos locales, mismos que parecerían estar integrados por personas que no buscan cambios trascendentales en la normatividad, en este sentido, la ministra Ríos Farjat mencionó que “las leyes deben de hablarles a cada generación” que integra la sociedad, ese es el trabajo natural del poder legislativo, mismo que no se observa. 

Por lo anterior, parecería que todo recae en el poder judicial, mismo que se encuentra en la constante actividad de “corregir la plana” al poder ejecutivo y legislativo. Respecto a lo anterior, se puede recordar la jurisprudencia de los Tribunales Constitucionales de España y Alemania en la que se observa al parlamento como un órgano constitucional, lo que permite realizar control constitucional por parte del poder antes mencionado.  

 4º En relación con nuestro Congreso Local, le permite -nuevamente- estudiar la impostergable modificación de las figuras del matrimonio y concubinato que se encuentran en el Código Civil, observando como mínimo dos cambios, primero, el matrimonio (artículo 134) no se debe de limitar a un solo hombre y a una sola mujer, así como, se debe eliminar cualquier apariencia la redacción sobre la idea de procreación de hijos. 

Es dable recordar el postulado de Zagrebelsky quien teoriza en cómo la soberanía nacional recae en la Constitución, por ende, es indispensable que los artículos primero y cuarto constitucionales no sean vulnerados, el primero, establece la prohibición de discriminar por las preferencias sexuales, el segundo sobre la igualdad entre el varón y la mujer. 

Por ende, es indebido que Chihuahua cuente con un Código Civil que realiza una discriminación indirecta, lo anterior, porque el matrimonio no debe establecerse como un vínculo entre hombre y mujer, limitarlo a un número máximo de participantes o circunscribirlo a personas que se encuentren en posibilidad de procrear.

Lo anterior, para evitar que el Poder Judicial revise, corrija y exhiba la normatividad vetusta y anti-derechos humanos que se tiene en Chihuahua, aplicando con mayor o menor sutileza el criterio jurisprudencial con número de registro: 2010676.

Por último, reconozco que la opinión se encuentra ausente de un análisis lejano de lo normativo, sin embargo, por razón del número de caracteres de la opinión, será en la próxima entrega.

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