OPINIÓN

De Delicias a Cielo Vista en camioneta oficial

Algunas explicaciones deberán tener los directivos de la Junta Central de Agua en el Estado y su subordinada la Municipal de Delicias sobre una camioneta pick up oficial que se internó a El Paso el miércoles por la tarde noche

LA COLUMNA
de El Diario
viernes, 11 octubre 2019 | 06:00

• De Delicias a Cielo Vista en camioneta oficial


• El mensaje ‘económico’ del rector a Corral


• Celos y canibalismo es lo que hay en Salud


• Van unos aventajados en la contienda por Morena


Algunas explicaciones deberán tener los directivos de la Junta Central de Agua en el Estado y su subordinada la Municipal de Delicias sobre una camioneta pick up oficial que se internó a El Paso el miércoles por la tardenoche luego de cruzar Ciudad Juárez.

Estamos hablando de un vehículo con número económico 89, placas EB-93-659, uno de los variados logos que ha tenido el régimen estatal de Javier Corral a lo largo de sus tres años y el slogan del fraude: “amanece para todos”.

A los tripulantes de esa unidad se nota que sí les amaneció. Para los chihuahuenses sigue sin amanecer pero a ellos sí. Usaron el vehículo para trasladarse desde Delicias a Ciudad Juárez, y de Juárez a Cielo Vista, en El Paso. Tenemos como prueba las fotos en la versión digital de La Columna.

Estamos casi seguros que no tenían ahí actividad relacionada con el servicio público para el que están dedicadas esas camionetas. Fueron a Cielo Vista de compras. No pudo existir otra razón.

En principio creímos que se trataba de una unidad perteneciente a la Junta Municipal de Agua de Juárez, en la lógica del lugar donde fueron tomadas las fotos,  pero una rascadita nos llevó casi 450 kilómetros al sur de esta frontera, Delicias. Allá está registrada la placa correspondiente.

Debemos reconocer que en Juárez la descentralizada a cargo de Jorge Domínguez Cortés tuvo algunos pequeños deslices al inicio de la administración, particularmente en el primer semestre del 2017, pero en adelante ha dado ejemplo de trabajo y cumplimiento en las obras bajo su responsabilidad.

Otro gallo le cantaría a Corral si obligara a sus subordinados a cumplir sus encomiendas como lo hace la JMAS juarense. Pero no, ahí está el mal ejemplo de ese otro vehículo oficial en Cielo vista, gastando la propia unidad, usando el combustible y los viáticos originados en los impuestos que con tanto esfuerzo deben pagar los chihuahuenses.


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La diplomacia antes que nada, por supuesto la anfitrionía, pero con todo y eso fue muy claro anoche el rector de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), Juan Ignacio Camargo Nassar, al decir frente al gobernador Javier Corral que nadie en la máxima casa de estudios se queda sin acceso a la educación superior por cuestiones económicas.

Estuvo el gobernador en el informe de Camargo. Escuchó pero no hizo mayores gestos ni cuando el jefe de la UACJ recordó que por séptimo año consecutivo no ha habido incrementos en los precios de las inscripciones.

No es cosa menor el mensaje. El Gobierno del Estado acumula ya un adeudo con la universidad superior a los 220 millones de pesos hasta de pedazos de las participaciones obligatorias y otros muchos rubros.

Corral aplaudió a Camargo, le reconoció su preocupación por la austeridad, por su trabajo en general, pero ni una palabra de la deuda.


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No es falta de dinero, más bien es incapacidad mezclada con celos, envidias y canibalismo albiazul lo que explica la ineficiencia en la Secretaría de Salud, encargada a Jesús Enrique Grajeda.

A las explicaciones sobre las protestas que ha generado la falta de medicinas, insumos y personal en Juárez, Chihuahua, Cuauhtémoc, Guachochi, Guadalupe y Calvo y otros municipios, debe sumarse la pugna política interna que ha desatado el médico y exrector chihuahuita.

Grajeda estuvo a punto de ser echado del gabinete de Javier Corral. Había caído de la gracia del Palacio de Gobierno poco antes de cumplir en agosto un año en el cargo. No había hecho otra cosa que agravar el caos que le heredaron.

Se salvó de milagro de un caballazo que le darían con el ahora nuevo administrador de la Fiscalía del Estado, Eduardo Fernández Herrera, el exsubsecretario de Ingresos que tras pelearse con su jefe el secretario de Hacienda, Arturo Fuentes Velez, a punto estuvo de ser secretario de Salud.

Salvado de salir de la nómina comenzaron las suyas. Grajeda empezó a cortar cabezas y llegó hasta el administrador de Servicios de Salud, Víctor Laso, quien renunció luego de meses de tener atadas las manos para operar el monstruo que es el sector.

En el lugar de Laso fue designada Susana Chávez Salazar, también de afinidades azules. Ella fue directora de Inspección Interna e Investigación de la Secretaría de la Función Pública hasta hace unas semanas.

Fue pasado por alto un curioso conflicto de interés: Chávez Salazar fue la responsable de ahorcar funcionarios menores de Salud, panistas también como ella y Laso, de forma tan torpe que las sanciones aplicadas fueron ridículas, igual que algunas fallas por las que los acusó.

La verdadera corrupción que viene desde el duartismo, reforzada por el exsecretario Ernesto Ávila y alentada por Grajeda Herrera, no fue observada por la responsable de investigarla. Se ganó el puesto de administradora con esa ceguera selectiva.

Esto es lo que hay en la Secretaría de Salud, al menos lo que se alcanza a observar para explicar su fracaso, que se lleva entre las patas la de por sí deteriorada imagen del gobernador.


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Una realidad de Morena es que sus cuadros y perfiles no son muy conocidos, más allá de los que están bajo los reflectores por ser dirigentes, funcionarios o legisladores.

Por eso en la antesala de la elección de su Consejo Estatal, a realizarse mañana, es necesario apuntar que quienes tienen cargos públicos no podrán ser parte del máximo órgano de gobierno partidista, por lo que habrán de surgir nuevos rostros.

De los 90 consejeros que van a elegirse, forzosamente la mayoría serán desconocidos. Sólo unos cuantos son los que sobresalen ahora y se consideran con posibilidades de ser favorecidos.

Por Juárez los que parecen más seguros para obtener consejerías son Félix Lazos, Macrina Soto Maldonado, la subdelegada de Bienestar Elizabeth “Lizzy” Guzmán, en caso de que renuncie a su cargo este día, así como probablemente Cristal Loera, del establo del superdelegado Juan Carlos y José Aarón de la Torre.

En la capital destacan nombres como Mario Chico, la titular de Formación Política Ximena Reyes, el aspirante a dirigente Fernando Meléndez y algún que otro enviado de los grupos en disputa.

Los distritos donde hay bastantes tensiones son el dos y el tres de Juárez, pues los pelean a muerte los grupos del dirigente Martín Chaparro y Loera de la Rosa. Son sus territorios y habrán de defenderlos.

En la capital el conflicto estará en el ocho, cuya asamblea habrá de realizarse en el Sindicato de Telefonistas de la avenida Las Industrias, cuna del Movimiento Resissste; con eso se dice todo.


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En uno de los primeros vuelos de hoy llega de la Ciudad de México el coordinador de los diputados federales de Morena, Mario Delgado, parte del cartel de aspirantes a la dirigencia nacional.

El exsecretario de Finanzas del desaparecido Distrito Federal enfrenta a dos mujeres de peso completo en Morena, cercanas ambas al presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador. Son la chihuahuense Bertha Luján Uranga y la dirigente nacional Yeidckol Polevnsky.

Luján va por arrasar en la elección con su estructura creada desde el Consejo Nacional; Yeidckol por posponer el proceso ante un previsible albazo. Delgado sería la tercera vía ante el choque de trenes.

Precisamente el diputado federal será recibido en el aeropuerto por Fernando Meléndez Bailón, considerado el posible caballo negro en la pelea por la dirigencia estatal de Morena ante el choque de trenes local de los grupos que disputan el control del partido. Dios los hace y ellos se juntan.

Desayunarán en privado y a eso de las 10 de la mañana tendrán una reunión pública en la Quinta Victoria de la vialidad Sacramento y la carretera a Aldama.

Finalmente a eso viene Delgado a Chihuahua, a impulsar el proyecto de Meléndez y a sumarlo al suyo, pues sus mensajes coinciden en la necesidad de ayudar al presidente y dejar de darle lata y problemas con tantos pleitos partidistas.

Tanto uno como el otro pretenden diferenciarse de los aguerridos discursos de sus rivales, que se dan hasta con la cubeta en cuanto se topan.

Ambos ofrecen una institucionalidad hasta hoy desconocida en Morena, tal vez por su formación política, Delgado en las filas moderadas del perredismo y Meléndez en las del priismo.