De congruencias e incongruentes

La congruencia es el valor de hacer lo que se piensa, de pensar lo que se dice y de cumplir puntual y cabalmente cada concepto expresado

Francisco Ortiz Bello
Analista
viernes, 12 julio 2019 | 06:00

La congruencia es el valor de hacer lo que se piensa, de pensar lo que se dice y de cumplir puntual y cabalmente cada concepto expresado. Suena sencillo, pero en la realidad es uno de los valores más ausentes en la sociedad mexicana, en todos sus niveles.

Dice el diccionario que el término significa la relación coherente entre varias ideas, acciones o cosas. Congruencia, del latín congruentia, es la coherencia o relación lógica. Se trata de una característica que se comprende a partir de un vínculo entre dos o más cosas. Un vínculo lógico, por supuesto.

Así definido, si yo digo que tengo hambre, lo lógico, lo congruente, lo coherente, es que coma. Si alguien me invitara a comer, porque me escuchó decir que tenía apetito, y yo rechazara dicha invitación, estaría absolutamente incongruente, ilógico, incoherente, porque mis actos no corresponderían con mis palabras y pensamientos.

En este orden de ideas, no queda más que reflexionar… ¡Vaya que hay gente incongruente en este mundo! Exigen a otros transparencia y ellos no son transparentes, exigen a otros rendición de cuentas y ellos no son capaces de rendirlas; exigen extremo cuidado en el manejo de los recursos públicos, y ellos no lo tienen.

Me refiero, por supuesto, al Plan Estratégico de Juárez que, recientemente, ha sido señalado de malos manejos con los recursos públicos de los que dispone y que, tozuda y persistentemente, se ha negado a cumplir una resolución del Ichitaip (Instituto Chihuahuense de Transparencia y Acceso a la Información Pública) para entregar la información pública que ciudadanos le han solicitado a través de la plataforma de transparencia.

¡Ah! Pero eso sí, le exigen a la autoridad municipal que transparente todo lo relacionado al proyecto Juárez Iluminado, a pesar de que es el proyecto más difundido, socializado y aclarado en toda la historia de la ciudad, el Juárez Iluminado es, sin duda alguna, el proyecto más explicado en muchos años.

Una y otra vez, hasta acumular varias decenas de veces, los responsables del proyecto han respondido: “No, no es deuda pública, porque se trata de un contrato de inversión bajo el esquema de APP (Asociación Público-Privada), que contempla la ley respectiva, y por tanto, no se trata de deuda pública”, no obstante esta explicación repetida y sustentada hasta el cansancio, los detractores del proyecto siguen diciendo, con toda la malicia del mundo, que sí quieren un proyecto de alumbrado, pero que no endeude a la ciudad por 15 años… ¡De verdad! A pesar de que les han demostrado decenas de veces que no se endeuda la ciudad, que no hay compromiso financiero, siguen insistiendo en lo mismo.

Así por el estilo se han respondido todas las preguntas, en todos los foros, ante todas las instancias y representaciones ciudadanas, pero… aunque usted no lo crea, todavía hay quienes insisten en seguir dudando y cuestionándolo todo por sistema, por consigna, por línea… y no saben otra cantaleta que las mismas preguntas, y los mismos señalamientos del principio, los mismos que ya han sido debidamente respondidos.

Como periodista, en años no he visto un proyecto tan completo, que tenga tantos beneficios como éste. No se endeuda la Hacienda municipal, se renueva todo el sistema de alumbrado público (no sólo las luminarias), el Municipio no gasta un peso al arranque, la fuente de pago es lo que ya se paga de luz cada mes y se ilumina adecuadamente toda la ciudad. ¿Dónde está lo malo?

Y aun así, hay quienes se oponen a la modernización de la ciudad. Es evidente que quienes están en contra del Juárez Iluminado tienen una agenda e intereses muy particulares y no son precisamente las necesidades de los juarenses.

¡Vaya incongruencia! Impulsan un plebiscito para que sea la ciudadanía la que decida sobre un proyecto que ya tiene un amplio consenso social, no importa que realizar el plebiscito nos cueste 200 millones de pesos, ¡sí! Porque eso va a costar aproximadamente si se realiza el plebiscito ¡200 millones de pesos!

El plebiscito se trata de realizar una elección a cargo del IEE, con todo lo que eso implica, instalación de casillas por secciones electorales, con funcionarios de casilla, capacitación, material, etcétera, costo que por supuesto habrá que sumar al costo del proyecto, y por eso digo que son incongruentes, porque queriendo ahorrar dinero, según ellos, terminaremos gastando mucho más en una consulta ciudadana de la que ya todos sabemos la respuesta: los juarenses dirán sí al Juárez Iluminado, sólo que pagaremos 200 millones de pesos para que nos pregunten al gusto del Plan Estratégico de Juárez. ¡Vaya incongruencia!