Opinión

De chile, dulce y manteca

La capacidad de autoengaño del Presidente y sus zombis parece infinita

Luis Villegas Montes
Analista

lunes, 08 marzo 2021 | 06:00

DE CHILE: VAYA VALLA.

La capacidad de autoengaño del Presidente y sus zombis parece infinita. Ahora resulta que la instalación de Las vallas metálicas de más de dos metros de altura situadas en derredor de Palacio Nacional “no impide el derecho de manifestación, puesto que toda aquella persona que quiera manifestarse lo puede hacer”.

Ocurre, no obstante, que ni en los peores tiempos del Salinato o, ya puestos, de Felipe Calderón, se le ocurrió a nadie lo inimaginable: blindar el recinto que, por antonomasia, es propiedad del pueblo de México.

El imbécil pudo consentir con que más de cien personas ardieran como antorchas en Tlahuelilpan, pero no que le pintarrajeen el inmueble donde habita, más preocupado por las rayadas que le puedan hacer al Palacio que eligió como modesta morada, que por el número de muertos por COVIT, el que ya triplicó la cifra que en su momento anticipó como catastrófica el animal de López-Gatell.

Tanta insensatez, tanto desfiguro, tanta mentira, tanto yerro, tanta estupidez, sí enchilan.

DE DULCE: ADIÓS A NEMO.

Ya en estos lares, la buena noticia es que el Consejo de la Judicatura (CJE) local, ¡por fin!, cesó a otro mentecato: Joaquín Sotelo Mesta. Responsable de la “Comisión de Disciplina” dentro del CJE, Mesta se caracterizó por su inacción total, en medio de una serie de denuncias por acoso laboral y rumores de corrupción.

En su oportunidad, visto lo triste de sus resultados en la cartera a su cargo, Sotelo bien habría podido contratarse como uno de esos actores que se alquilan en las tiendas departamentales para fingir que son maniquís, dada su capacidad para quedarse completamente inmóviles durante tres, cuatro o más horas, sin comer, beber agua o ir al baño. Así Sotelo, quien en un grotesco alarde de inmovilismo y parálisis, durante el lapso que se desempeñó como Consejero, su mayor mérito fue el que caracteriza a cualquier pez que se respete: es decir, nada.

Ése sí es de dulce.

DE MANTECA: EL GRANITO DE PUS DE ÓSCAR CASTREJÓN.

Pues sí, contra todo pronóstico, el mantecosito de Óscar Castrejón recogió el guante y se dio por aludido de mi famosa misiva “Carta a un Don Nadie”.

En una entrevista patética, por soporífera, que dejó dormida a media audiencia y a la otra mitad la aburrió hasta lo indecible, el flamante don nadie intentó defenderse pero no hizo la única cosa que debía hacer para conseguir su objetivo visto el cariz de sus acusaciones: probar sus dichos.

Lamentándose como nena llorona de que lo había tundido a adjetivos, intentó defenderse con el pobre argumento de se sentía orgulloso de su grisura y donadiedad, pretendió encuadrar mi defensa a sus ataques en una supuesta serie de violaciones del suscrito a distintos ordenamientos jurídicos y cerró con su batea de babas de que no iba a denunciarme ni a luchar contra mí, pese a lo flagrante de mi proceder. ¿P’a qué tantos brincos estando el suelo tan parejo? Bien dicen que el miedo no anda en burro.

Y otro también de dulce: la audiencia que se iba a celebrar hoy tendrá que diferirse porque un Juez federal (FE DE RAL, animalito rastrero, federal y no un Juez local) concedió otra suspensión en el caso de Maru.

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Luis Villegas Montes.

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