Opinión

¿Cuánto vale la vida?

La ola de violencia que se vive en país, concretamente en nuestro Estado y particularmente en Ciudad Juárez, simple y sencillamente parece no tener fin, lo he dicho en otros escritos y, además, es de sobra sabido

César Juárez
Analista

martes, 23 noviembre 2021 | 06:00

“Procure no ser un hombre con éxito, sino un hombre con valores”

Albert Einstein

La ola de violencia que se vive en país, concretamente en nuestro Estado y particularmente en Ciudad Juárez, simple y sencillamente parece no tener fin, lo he dicho en otros escritos y, además, es de sobra sabido.

Si bien es cierto por mandato constitucional son las autoridades y sus instituciones las encargadas de prevenir y combatir al crimen organizado o no organizado, no es menos cierto que la sociedad juega un papel fundamental para el éxito del combate a la violencia. Mucho contribuiríamos como padres el saber la manera en que estamos educando a nuestros hijos e hijas ¿fácil?, nada sencillo y mucho menos fácil, educar donde pareciera que el crimen y violencia es algo de lo más cotidiano en nuestra localidad. Donde la capacidad de asombro simplemente ya no existe, donde lo mismo da privar de la vida dentro o fuera de un hogar, lugar público, concurrido o no concurrido. Según fuente Juárez Violento ha ocurrido más de mil homicidios en diez meses; tan solo en el mes de octubre 112 personas fueron asesinadas de las cuales 17 correspondían a mujeres. Ya no sigo con cifras porque no pretendo hacer del presente escrito, algo amarillista o alarmista. La realidad en cuanto a la ola de violencia es compleja, y en efecto demanda autoridades honestas, sensibles y capaces, pero de igual manera demanda una ciudadanía participativa con sus gobiernos, sean del gusto o no. Para que este clic se dé, es necesaria la voluntad de las partes. Del gobierno, dejar el discurso y la simulación dar apertura a la ciudadanía, académicos, etc. Que se busquen las estrategias posibles a efectuar. Habrá quien diga “ya se hace”. Bueno entonces ajustar lo necesario, puesto que evidente es, que no se dan los resultados quizá esperados. Hoy en día, cuando se logra procesar a uno o algunos criminales a las víctimas indirectas alcanzan “x” o “y” cantidad por concepto de reparación de daño sabido es que por más fuerte que sea la cantidad simple y sencillamente no es el precio que valiera la vida de su ser querido. Se entiende que son leyes establecidas que demandan dicha reparación. Pero también dichas leyes demandan la reparación integral y además la garantía de no repetición del daño a la sociedad. 

Nada sencillo para las autoridades pues esta historia de violencia tiene eso, una historia que data de mucho tiempo atrás. 

Como ciudadanos nos toca estar atentos del trabajo de las autoridades, para buscar la participación con estas y atender la problemática. 

Mientras tanto debemos esforzarnos en la educación a los hijos e hijas, no ser indiferentes, ni mucho menos acostumbrarnos, pues la vida o las vidas no tienen precio. 

  

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