Opinión

Criminalizar y castigar la pobreza

Por disposición de las autoridades estatales, en coordinación con los otros órdenes de gobierno, a partir del 1 de septiembre todas las corporaciones policíacas detendrán y decomisarán los automóviles que circulen sin placas

Francisco Ortiz Bello
Analista

jueves, 03 septiembre 2020 | 06:00

Nada hay más injusto y condenable que sancionar con todo el peso de la ley a quien carece de recursos, a quien resuelve sus grandes problemas -muchos de ellos ocasionados por la misma autoridad- haciendo verdaderos esfuerzos que, en muchas de las ocasiones, resultan verdaderas hazañas más dignas de reconocimiento que de penalización y sanción.

Por disposición de las autoridades estatales, en coordinación con los otros órdenes de gobierno, a partir del 1 de septiembre todas las corporaciones policíacas detendrán y decomisarán los automóviles que circulen sin placas, los comúnmente conocidos como “autos chuecos”, por haber sido introducidos a nuestro país sin cumplir las reglas y normas respectivas para su legal importación. 

¿Se deben decomisar estos vehículos? Es la pregunta que publicó en su perfil de Facebook un buen amigo y comunicador, Alejandro Velasco, y que por supuesto, dicha publicación, generó una gran cantidad de reacciones y respuestas de todo tipo.

Por la relevancia del tema pienso que vale la pena abordarlo desde el enfoque más amplio posible, por las fuertes implicaciones sociales que tiene en la sociedad juarense.

La comercialización de este tipo de autos es toda una tradición en esta frontera. Es, incluso, una actividad económica de la que dependen alrededor de 60 mil personas en forma directa o indirecta (vendedores, oficinistas, administradores, mecánicos, carroceros, lava autos, vendedores de alimentos, etcétera), según me han confirmado distintos líderes de vendedores de autos usados, lo que sin duda representa una considerable porción de nuestra población.

Diversas organizaciones de vendedores de autos usados han pugnado por todos los medios posibles, desde hace años, aún viajando a la Ciudad de México, por lograr un acuerdo con autoridades hacendarias que permita la legalización accesible de este tipo de vehículos. Invariablemente, una y otra vez, han sido ignorados por la autoridad.

El asunto de los “autos chuecos” no es sólo un tema de legalidad, porque sí, es verdad, todos deberíamos estar en la formalidad, dentro de un marco legal, pero esa máxima se complica cuando es la misma autoridad la que complica o pone obstáculos para que ese Estado de Derecho se cumpla.

De acuerdo con el TLCAN (ratificado en el T-Mec), en el apartado 300-A2, en el capítulo de Vehículos usados, fracción 24, inciso a), dice a la letra: "México podrá adoptar o mantener prohibiciones o restricciones a la importación de vehículos usados provenientes de territorio de otra de las Partes, con excepción de lo siguiente: a partir del 1 de enero de 2009, México no podrá adoptar ni mantener una prohibición o restricción a la importación de vehículos originarios usados, provenientes de territorio de Canadá o de Estados Unidos que tengan por lo menos 10 años de antigüedad”.

En los siguientes incisos, la antigüedad de los autos va disminuyendo, hasta llegar al inciso f), cuyo texto reza así: "A partir del 1 de enero de 2019, México no podrá adoptar ni mantener una prohibición o restricción a la importación de vehículos originarios usados, provenientes de territorio de Canadá o de Estados Unidos".

Eso significa que hoy, en 2020, cualquier juarense podría adquirir un auto americano o canadiense de cualquier modelo, sin restricción arancelaria alguna. 

El TLCAN, hoy T-Mec, es ley en nuestro país por ser un tratado internacional firmado por México ¿por qué no se cumple esta ley en sus términos? ¿Por qué la autoridad hacendaria ha mantenido las trabas e impedimentos para cumplir con el TLCAN?

En una ciudad como la nuestra, con una gran actividad laboral, industrial, comercial, turística y de servicios, la movilidad de las personas es vital, pero se complica cuando tenemos uno de los transportes urbanos más deficientes, inseguros e insuficientes del país, por eso la gente tiene la necesidad de adquirir un auto a la medida de sus posibilidades, la gran mayoría de las veces haciendo grandes esfuerzos para lograrlo. Esos “autos chuecos” son, en muchas ocasiones, el único patrimonio de la familia, además de ser su medio de transporte.

En Juárez, como en cualquier otro lugar del país o del mundo, no todas las personas tienen posibilidades de adquirir un auto nuevo de agencia, o seminuevo, por eso, los vehículos usados de EU resuelven adecuadamente sus problemas, problemas generados por la misma autoridad.

El presidente López Obrador, aquí en Ciudad Juárez en una de sus visitas, se comprometió a resolver el problema abriendo un programa de legalización o regularización de vehículos americanos no importados, ya lleva dos años gobernando y no se ha cumplido dicha promesa ¿aún así se criminalizará y castigará a quienes menos tienen despojándolos de su único patrimonio?