Opinión

Corral y sus proyecciones

Es imposible no acudir a esta figura al escuchar al gobernador Javier Corral cuando critica al presidente López Obrador

Luis Javier Valero Flores
Analista
jueves, 07 febrero 2019 | 06:00

Es imposible no acudir a esta figura al escuchar al gobernador Javier Corral cuando critica al presidente López Obrador, especialmente en los temas de armado institucional y del respeto a la legalidad vigente. 

Se proyecta en cada frase.

Así ocurrió en sus más recientes disertaciones; primero, en la efectuada en la emblemática Universidad de Harvard –en Boston, ciudad en la que se recreó todo el “puente” del 1 al 4 de febrero– y, posteriormente, en el acto de protesta de lealtad a la Constitución de 300 alumnos de quinto y sexto grado de primaria, reunidos en los patios de Palacio de Gobierno para conmemorar el CII Aniversario de la Promulgación de la Carta Magna de 1917.

Sobre todo en el primer caso, las respuestas de la mayoría de quienes comentaron en la página oficial del mandatario rayaron en los límites de lo ofensivo, seguramente porque, como ocurrió en anterior ocasión, criticó acremente al presidente López Obrador, las que tuvieron como factor común la crítica a su desempeño, al que catalogan como improductivo para el estado.

No tienen desperdicio las incongruencias temáticas –y también las de las concepciones democráticas– del gobernante chihuahuense. 

Deplora que Morena posea mayoría en la Cámara de Diputados y la de Senadores, así como en varias legislaturas.

A ver, a ver, ¿pues qué no pugnábamos, muchos, por que el presidente de México contara con mayoría en las cámaras, para que así pudiera concretar los programas de gobierno expuestos en la campaña, y de esa manera se pudiera superar la inmovilidad legislativa que padecimos en el país, desde 1997, debido a que ninguna fuerza tenía la mayoría necesaria para sacar adelante cualquier modificación legislativa, por mínima que fuera?

Pero no es un asunto teórico el problema; en el ámbito local, el PAN no sólo construye mayorías en el Poder Legislativo, sino que las utiliza para sancionar supuestas conductas políticas de sus adversarios –PRI y Morena–, lo que nos lleva a plantear que, de acuerdo con los planteamientos de Corral, lo que es bueno aquí, porque él gobierna, es malo allá, porque el gobernante es otro, en especial, AMLO, a cuyo gobierno, acusa, se puede convertir en un retroceso democrático, sin darse cuenta que en el ámbito local su mandato bien puede recibir semejante clasificación, y no porque se añore al de César Duarte, sino porque el candidato Javier Corral nos planteó otras expectativas, si llegaba al gobierno.

Entre paréntesis, y porque viene al caso, qué desafortunadas frases y concepciones de la presidenta nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, cuando asevera que es mejor PRIMOR, que PRIAN. 

Es que no tienen desperdicio las frases y proyecciones del gobernador Corral. 

En otra parte de su discurso harvardiano, sostuvo que “Las preocupaciones mayores en mi caso tienen que ver (en relación al gobierno de López Obrador) con una dinámica de polarización, un dinámica de encono, parece que en lugar de celebrar la nueva asunción, el nuevo régimen está encolerizado y ese ánimo no es bueno para gobernar, porque quien gobierna se tiene que constituir en un factor de armonía, de unidad, de estabilidad... quien gobierna tiene que convertirse en el principal elemento de la estabilidad”.

Sí, tienen razón la mayor parte de los lectores que llegaron a la conclusión del escribiente: son frases que bien se le pueden aplicar al gobernante chihuahuense, Javier Corral no ha sido el factor de armonía que necesitaba Chihuahua, al contrario, su gobierno ha chocado, no con las fuerzas partidarias existentes –aunque también– sino con distintos estratos de la sociedad chihuahuense, su gobierno pareciera un régimen “encolerizado”.

Y se queja de la posibilidad de que el tabasqueño ejerza una “presidencia unipersonal”, cuando en Chihuahua ese es el rasgo del actual Gobierno, del cual ya hemos dado cuenta de la concentración del poder realizada por el gobernador Corral.

Todo lo podemos sintetizar en la pregunta que el mismo Corral se planteó en esa conferencia: “¿Transformación profunda o regresión autoritaria? (la del gobierno de López Obrador)”.

Por desgracia, en Chihuahua, la respuesta es obvia, padecemos una regresión autoritaria, no por lo que teníamos previamente, sino por lo que podíamos alcanzar con un gobernante al que creíamos democrático, surgido del más amplio rechazo que algún gobernador chihuahuense hubiese concitado.

Nos equivocamos rotundamente.