Opinión

Corral y Maru: Mariselo y su ‘Dama de Hierro’

De sobra es conocida la letra de ‘Sola con mi soledad’ que cantaba Marisela hace la friolera de treintaiséis años

Luis Villegas Montes
Analista

lunes, 15 febrero 2021 | 06:00

De sobra es conocida la letra de “Sola con mi soledad” que cantaba Marisela hace la friolera de treintaiséis años. El álbum que alberga a la canción se llama: “Completamente tuya” y constituye uno de esos fenómenos musicales que lleva a su intérprete a los cuernos de la Luna, pues junto a ese éxito indiscutible, hubo otros: “Mi problema”, “Cariño mío, amigo mío”, “Enamorada y herida” y “Muriendo de amor”.

Quien me conoce sabe que no soy el epítome de la diligencia (dice María: “mi papá es güevoncito”); lo mío, lo mío, lo mío, es echarme a leer. De chiquitos, mis hijos me preguntaban: “oye, ¿y tú como de qué vives?”; pues bien, cuando residía en México, sabedor de mis capacidades diferentes, solía mantener el departamentito donde vivía como una gota de agua pues, como dice el refrán, la casa pulcra no es la que más se limpia, sino la que menos se ensucia.

Sin embargo, como la naturaleza hace lo suyo, resultaba inevitable que cada cierto tiempo el departamento comenzara a resentir las inclemencias de mi dejadez y había que limpiar ese polvo, que quien sabe cómo se mete en los resquicios más imprevistos, y esa méndiga pelusa, que quién sabe de dónde carajos viene. A veces pienso —tan lleno de chipotes ando por la vida en esta pelea contra la obesidad que no termino de perder ni de ganar—, que yo estoy relleno de ella y, de repente, en alguna costura rota insospechada, se me empiezan a escurrir pedacitos de vida.

Así las cosas, a la hora de ponerme a hacer el quehacer: barrer, trapear, limpiar el baño o la alfombra, llevar la ropa a la planchaduría, etc., cosa de cada quince días más o menos, no hallaba mejor compañía que Marisela, vayan ustedes a saber el porqué. Ahí andaba yo a grito pelón por la casa entera a cante y cante: completamente tuyo, enamorado y herido, muriendo de amor.

No usaba delantal ni me ponía un paliacate en la cabeza, lo juro, pero ni falta me hacían. Cada quince días, Marisela vestía de fiesta —y dolor— mi hogar; mientras yo, sacudidor en ristre, le daba pelea a la suciedad y me desgañitaba con aquello de: “fueron lágrimas de adiós que mis ojos derramarooooon, al sentir mi corazón, que una herida le ha causado… SUFRIRÉ por tiiii…” y un sinfín de dramones con música los cuales, después de acicalar mi modesta morada, me metían en el alma unas ganas inmensas de cortarme las venas con un pincel teñido de rojo oscuro.

Todo lo anterior, para venir a decirles a ustedes que Javier Corral me recuerda a Marisela. Por eso el título de estos párrafos.

En las postrimerías del bendito quinquenio, el Gobernador se encuentra solo con su soledad en medio de una tragedia de dimensiones épicas, donde el techo se le empieza a caer a pedazos sobre la cabeza y el decorado de cartón-piedra se le está viniendo abajo.

Ya lo había escrito yo: el 26 de enero de 2021, el Gobernador sufrió su sexta derrota al hilo: la primera fue que el Congreso local le negó la “segunda vuelta”; la segunda, cuando el Consejo del PAN negó la posibilidad de alianzas; la tercera, negarle un oscuro préstamo; la cuarta, la imposibilidad de llevar a Maru a los tribunales antes del 24 de enero; la quinta, la victoria de Maru en esa fecha; y la última, cuando la autoridad judicial confirmó lo ya sabido: después de cuatro años de indagatorias no había expediente para entregar.

De entonces al día de hoy, Corral ha recibido otras dos o tres desconocidas con tufo a sopapo: el 3 de febrero de 2021, otra vez, un Juez resolvió no celebrar la audiencia de formulación de cargos ya que el Ministerio Público “no otorgó la carpeta de investigación completa”; el gancho al hígado fue porque, ese día, el Gobernador celebraba en Chihuahua un amargo IV Informe de Gobierno... con las manos vacías.

Otro golpazo a la reputación gobiernista llegó dos días más tarde, de la mano del Notario Luis Flores, quien categórico afirmó: “No conozco esos recibos... ¡qué me voy a acordar!”. Sin embargo, la puntilla para tanto desamparo se la acaba de dar Sergio Valles —quien fuera su leal alfil durante los últimos ocho años—, mismo que en una entrevista memorable (por su significación implícita) prácticamente le dio pauta a María Eugenia para que metiera entre nueve y diez goles mediáticos. Si no me cree, juzgue usted: “¿te trataron mal, es decir hubo descortesías, inclusive en actos protocolarios?”; ni qué decir que la Maru se dio vuelo relatando, por primera vez en medios, cómo fue ser víctima de semejante energúmeno misógino.

Así entonces, para Corral y como cantaría Marisela, Maru sigue siendo su “Dama de Hierro” aunque no su esclava.

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Luis Villegas Montes.

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