Opinión

Corral y AMLO, traidores y cobardes II

Ya sólo esta semana y se acaban las campañas (GAD)

Manuel Narváez
Analista

lunes, 31 mayo 2021 | 06:00

Ya sólo esta semana y se acaban las campañas (GAD).

El próximo domingo 6 de junio estamos citados para decidir en manos de quién vamos a dejar el presente y futuro mediato de nosotros mismos, de nuestros hijos y de las siguientes generaciones.

No nos jugamos cualquier cosa, nos jugamos todo. 

Como suele suceder en todas las campañas políticas, en la última semana y un día antes de la elección, sale todo el estiércol y el odio que los caracteriza.

Esta elección en particular es muy singular, algo parecida a la de 1986, de la que muchos se acordarán, otros simplemente no querrán recordarla. 

En ese entonces los chihuahuenses padecimos todo el peso del Estado que, sin remordimiento alguno, echó mano de las peores prácticas para burlarse de la democracia. Hay registro de esa historia, pueden encontrarla hasta en Wikipedia.

El viejo sistema operaba y controlaba las elecciones, como se hacen en Rusia (antes URSS), en Cuba (desde 1959), en Venezuela (desde hace dos décadas) y en Corea del Norte (desde mediados del siglo pasado). Es en serio, no es choro, en Google existe información al respecto.

En la elección presidencial de 1988, el PRI de aquellos años, hoy enquistado en el gobierno de la 4T, aplicó por segunda vez el fraude patriótico, sólo que en esta ocasión impidieron el triunfo del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.

El operador de esas dos campañas electorales fraudulentas se llama Manuel Bartlett Díaz, que era secretario de Gobernación; después sería otra vez secretario de Estado, gobernador de Puebla, senador del PT, fundador de Morena, y en la actualidad director de la CFE, con YSQ.

Como lo he comentado en anteriores colaboraciones, en la campaña para gobernador de 1998 conocí la traición. Con Pancho Barrio como gobernador (PAN), éste, sus cofrades y el ahijado (Javier Corral), traicionaron a Ramón Galindo, hoy secretario de Desarrollo Social con el YSQ de Chihuahua. 

Patricio Martínez del PRI se benefició de la traición y ganó la gubernatura.

Peor que en 1986, 1988 y 1998, el gobierno de AMLO y el de Javier Corral Jurado, han metido la mano en las elecciones y se han burlado de la Constitución, de la legislación electoral y de las autoridades. De hecho, usan a las instituciones de procuración de justicia (FGR y FGE) para intimidar a candidatas y candidatos.

Nunca como ahora dos gobernantes, el presidente y el gobernador le han hecho tanto daño a la democracia, y sumido en la peor escalada de violencia, y contra las mujeres, en la historia de Chihuahua. Jamás.

El AMLO y Corral de hoy, sepultaron a los demócratas y críticos que alguna vez fueron. Es tanta la obsesión por el poder y tan miserables son en su interior, que se han convertido en dos gobernantes delirantes, traidores y cobardes.

Aclaro, no voté por Corral para gobernador, pero sí lo hice por López Obrador para presidente. Ya pedí perdón por eso.

Por las razones antes descritas y porque yo sí amo a Chihuahua, este 6 de junio voy a votar por Maru Campos.

Es cuanto.

P.D. En esta encrucijada de elegir entre libertad o comunismo, votar por Lozoya es alimentar el ego de Corral, y hacerlo por Loera, es condenar a Chihuahua a una abyecta gerencia de 6 años.