Opinión

Corral, acorralado

Javier Corral y su actuar facineroso deben ser investigados, y en su caso, sancionados. Es natural que, conocedor de sus propios pecados, Corral quisiera incidir directamente en la elección del pasado 6 de junio

Sixto Duarte
Analista

martes, 06 julio 2021 | 06:00

Desde hace semanas tenía pensado titular así a alguna de mis participaciones de opinión en esta Casa Editora. Sin embargo, Raymundo Sánchez de El Heraldo de México se me adelantó y tituló así a su columna del pasado 24 de junio. Al margen del título, la estrepitosa e inevitable caída del gobernador de Chihuahua dará para muchísimos análisis en los meses venideros; así que el título es lo de menos.

La obcecada obsesión de Javier Corral de impedirle el paso a Maru Campos, tratando primero de descarrilarla en la elección interna de su partido, para después vincularla a proceso, y apoyar otras opciones políticas para sacarla del camino, pueden llegar a costarle a Corral su libertad a partir de septiembre, cuando vuelva a ser un ciudadano común y sin fuero.

No estoy diciendo que el motor que impulse el aparato de justicia deba ser la vendetta (motor que precisamente impulsó el aparato de justicia que encabezaba Corral); sin embargo, Javier Corral y muchos de sus funcionarios no están exentos de señalamientos de abusos, arbitrariedades, complicidades, entre otras muchas acciones que el nuevo gobierno debe investigar.

Javier Corral y su actuar facineroso deben ser investigados, y en su caso, sancionados. Es natural que, conocedor de sus propios pecados, Corral quisiera incidir directamente en la elección del pasado 6 de junio. Es lógico también que haya instruido a su equipo a dilatar lo más posible el proceso de entrega-recepción, seguramente para dejar la casa “limpia”, o cuando menos, esconder los pecadillos que haya dejado por ahí. De ahí todo el empeño que le puso (infructuosamente, por cierto) para dirigir la sucesión de Chihuahua.

Primeramente, existen muchas dudas de la participación o conocimiento de Javier Corral en el homicidio de su “amiga” Miroslava Breach. Son muchas de las personas de su gobierno quienes fueron investigados por el crimen de la periodista. Este tema pudiera complicarle su relación con la Federación (pues la Federación atrajo dicha indagatoria). Sin embargo, a raíz de su reciente acercamiento con la Federación, es posible que no sea investigado por su posible involucramiento en este delito.

Por otro lado, la matanza de la familia LeBarón, si bien ocurrida en Sonora, ha tenido enormes repercusiones en Chihuahua. La familia de las víctimas señala al gobierno de Corral por omisivo en las investigaciones de dicha masacre. Es natural que Corral no investigue, pues el aparato de justicia del Estado está ocupado persiguiendo oponentes políticos, pues estos le representan menos temor que enfrentarse al crimen organizado.

El desorden administrativo en la Secretaría de Salud, mismo que ha sido señalado constantemente por diversas voces, huele a enorme corrupción, al igual que las obras apresuradas del sistema de transporte semimasivo en Juárez.

Corral se encuentra acorralado, pues tiene las puertas cerradas con la nueva administración. Igualmente, su partido (al menos al que todavía pertenece) no parece tener interés en interceder por él, pues fue el principal golpeador de la candidatura de Maru Campos.

En pocas palabras, Corral al llegar el final de su gobierno, estará enfrentado con el gobierno entrante, el crimen organizado, y la prensa, dentro de muchos otros sectores que lo aborrecen. Quizá esté meditando irse a vivir a El Paso, en lo que se calman las aguas.

Así como él, se encuentran muchos de sus operadores en la Operación Justicia para Chihuahua, el mayor fracaso de su administración. Berenice de la O, agente del Ministerio Público adscrita a las investigaciones de la anterior administración, se encuentra buscando ir a residir a Canadá a partir de septiembre. En este caso, si según ellos actuaron conforme a la ley, ¿por qué huir? Si hubieran hecho bien las cosas, no tendrían porqué estar buscando huir del Estado, ¿no es así?

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