Opinión

Corcholatas y tapaderas

En un nuevo ejercicio de distracción a los que ya nos ha acostumbrado el titular del Ejecutivo federal

César Jáuregui Robles
Abogado

lunes, 19 julio 2021 | 06:00

En un nuevo ejercicio de distracción a los que ya nos ha acostumbrado el titular del Ejecutivo federal, con el doble propósito de encubrir por un lado, las incapacidades y deficiencias propias de su administración ante el cúmulo de problemas en materia de sanidad, seguridad, educación, inversión y empleo; y por el otro, buscando incidir sobre la centralidad de su discurso político al que ha llamado la ‘Cuarta Transformación’.

Esta perniciosa forma de actuación hoy se exteriorizó con el anuncio de destacados “próceres” que estarán próximos a sucederlo en el 2024 y a los que denominó corcholatas, asumiéndose él, como el destapador.

Nadie puede cuestionar la congruencia del presidente cuando en varias ocasiones ha señalado que su pecho no es bodega y con esa explicación ha venido a expresar un sinfín de ocurrencias y declaraciones variopintas que, en no pocas ocasiones, muestran que ni siquiera ha conectado el cerebro con la lengua, para decirlo de manera popular; o ha reflexionado sobre el tema, para decirlo con propiedad.

Prueba de ello es la descalificación que de manera anticipada hace de no pocos cuadros de su partido Morena, incrustados en el gabinete o en las cámaras del Congreso de la Unión y que tienen interés y vocación para participar en las contiendas del año ya señalado, pero que ante la falta de cuidado del boquiflojo presidente han quedado descalificados por simple omisión e imprudencia.

¿De qué manera van a ser tratados los secretarios o el coordinador parlamentario del Senado?, cuando evidentemente no cuentan con la gracia presidencial y es bien sabido que la lambisconería oficial siempre se carga hacia donde calientan las gordas, como vulgarmente se dice, para quien se ve favorecido.

El primer síntoma de lo dicho por el presidente, lo notamos en lo acontecido en el Auditorio Nacional, con la celebración de los tres años del triunfo de Morena el 1 de julio y donde la gritería en favor de la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum, opacó totalmente cualquier festejo centrado en el pasado.

Esto es así, porque la esperanza mueve más que la gratitud y los cientos de seguidores de una posible candidatura, tienen la mirada más puesta en el 2024 que en los pasados tres años.

Es preocupante el destape anticipado en la medida que con tal acto se guardan culpas y se diluyen responsabilidades, como las que tienen que ver con la caída de vagones en la Línea 12 del Metro y donde la señora gobernante y el canciller Ebrard son los primeros señalados en la investigación que seguramente habrá de concluir con dictámenes de impericia, malos manejos, falta de mantenimiento y pésima conducción por parte de las autoridades actuales.

Desde luego también los que han sido mencionados ya perdieron cualquier posibilidad de auténtica interlocución y diálogo que posibilite correcciones que pueden y deben hacer frente a un presidente de la República que necesita del consejo y del apoyo de sus cercanos y no la incondicionalidad que seguramente le guardarán para verse favorecidos con la designación a la hora de sucederlo.

Tal circunstancia los convierte en tapaderas y cómplices de políticas públicas que han sido nefastas para la gobernanza del país y que desde luego deben de ser modificadas. Cabe decir lo positivo que resulta que en materia de seguridad el propio presidente esté ya cuestionando la fallida estrategia de “abrazos, no balazos”.

La actitud de mantenerse a la sombra de la omnipresente voluntad presidencial y no enfrentar con criterio personal los desaciertos en la conducción, contrasta con la capacidad, de quien el pasado 15 de julio dejó el cargo de secretario de Hacienda y a quien debe de agradecérsele, que varias veces mostró firmeza y determinación para lograr la estabilidad financiera que el país requiere cuando la ocurrencia o la demanda de recursos con simples fines distributivos, lejanos al crecimiento económico fue recurrente por parte de secretarías como la de Energía o la de Bienestar.

Más Arturos Herreras y menos corcholatas y tapaderas son la necesidad del momento. 

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