Opinión

¡Consulta popular sobre el agua en Delicias!

Es urgente que el conflicto del agua en Chihuahua se resuelva con una consulta popular

Carlos Murillo
Abogado

domingo, 02 agosto 2020 | 06:00

Es urgente que el conflicto del agua en Chihuahua se resuelva con una consulta popular. Hay que tomarle la palabra al presidente Andrés Manuel López Obrador que quiere ser un demócrata y que, en sus primeros dos años de gobierno, ha impulsado mecanismos de participación ciudadana para tomar decisiones en proyectos estratégicos. Este argumento es irrefutable.

Entonces, la exigencia debe ser que se lleve a cabo, lo antes posible, la consulta popular en el caso del agua en la Presa las Vírgenes en Delicias, para que las comunidades de la región decidan qué hacer con el agua.

En la 4T, este ejercicio democrático de consulta popular ya se hizo en varias ocasiones. Entre el 23 y 24 de febrero de 2018, se consultó a la ciudanía sobre la Termoeléctrica de Huexca Morelos y le dieron el sí al proyecto. En este proceso participaron municipios de los estados de Puebla y Tlaxcala; el proceso fue impulsado por la Secretaría de Gobernación.

Entre el 30 y el 31 de mayo de 2019, se llevó a cabo otra consulta popular impulsada por la Secretaría de Hacienda y el Instituto Nacional de Pueblos indígenas, en el proyecto del Corredor Transístmico, donde 79 municipios de Veracruz y Oaxaca. Así, se aprobó el plan que pretende cruzar por el Istmo de Tehuantepec. 

Lo mismo sucedió con el Aeropuerto de Texcoco donde se instalaron mesas de votación entre el 27 y 28 de octubre de 2018 y, posteriormente, el Comité de Seguimiento y Verificación de Acuerdos sesionó en varias fechas en 2019, logrando 40 acuerdos generales que dan sustento a la construcción del nuevo “Aeropuerto Mixto Civil/Militar Base Militar 1 de Santa Lucía”, esta consulta fue organizada por la Secretaría de Gobernación.

Aprovechando la coyuntura, el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, inició la consulta popular para plantear la Reforma Constitucional y legal sobre derechos indígenas y afroamexicanos, del 21 de junio al 4 de agosto de 2019, donde hubo 53 foros regionales nacionales y uno en el extranjero, en Los Ángeles, California.

En diciembre de 2019, el proyecto del Tren Maya obtuvo un resultado inédito en cualquier proceso democrático, 92 por ciento votaron a favor de que se realice la obra en los 269 módulos que se instalaron en Yucatán, Quintana Roo, Chiapas, Tabasco y Campeche, para respaldar la decisión del Presidente López Obrador.

Estas son las consultas que se han llevado a cabo cumpliendo con las formalidades legales, pero AMLO ha realizado también consultas a mano alzada en varias ocasiones. En Poza Rica Veracruz, en marzo de 2019 le preguntó a la gente -que estaba en el evento público-, si querían que “le contestara a Trump las constantes ofensas”, la respuesta fue un no generalizado; en otro evento en Coahuila pidió que votaran ahí mismo a mano alzada y la gente se manifestó por la cancelación del Metrobús Torreón-Gómez Palacio-Lerdo, en junio de 2019.

Deliberadamente dejé para el final el caso de Mexicali, Baja California, una situación muy parecida al conflicto del agua en Delicias, Chihuahua, puesto que se trata de la instalación de una planta cervecera de la empresa Constellation Brands y que la comunidad lo consideraba una amenaza porque provocaría la escasez de agua. Tras realizarse la consulta popular, 76 por ciento -que representa casi 28 mil personas-, dijeron no a la obra en marzo de este año.

La Secretaría de Gobernación organizó la consulta y ordenó que la Comisión Nacional del Agua les negara los permisos para la operación de la planta. Las razones son las mismas, el agua es necesaria para la comunidad, tanto para el uso de la ciudadanía, como para el desarrollo económico regional. El presidente López Obrador dijo “ellos van a entender” refiriéndose a la empresa que fue perjudicada por la consulta popular. Aquí en Delicias es lo mismo.

Estos ejercicios democráticos están contemplados en la Constitución, en el artículo 35, apartado VIII y en la Ley Federal de Consulta Popular de 2014. No es un invento, ni una concesión de López Obrador, es un derecho del ciudadano que incentiva la participación en decisiones trascendentes para el país.

Además, los Tratados Internacionales, en los que México es parte, consideran que la participación ciudadana es determinante para la democracia de un país; pero no es solamente poner a consideración del pueblo una decisión, el Estado está obligado a aceptar el resultado.

En el caso de la presa Las Vírgenes de Delicias, los agricultores se han manifestado de diversas formas en búsqueda de la justicia. Hace apenas unos días, Andrés Valles Valles, responsable del Módulo 4 del Distrito de Riego 05, subió un video a las redes sociales para solicitar la intervención de las autoridades porque no están de acuerdo con la extracción del agua en la presa y niega que sea parte de un acuerdo con Estados Unidos. Y, aunque fuera parte del convenio, es ilógico, es absurdo, es injusto. A pesar de esos argumentos, la decisión de Conagua tiene consecuencias funestas en la región, como ya ha sucedido en otras ocasiones.

No hace falta ser experto para saber que cualquier tratado internacional está en constante negociación, no son dogmas. Además, México se encuentra en desventaja constantemente con Estados Unidos con estos acuerdos que han perjudicado a nuestros agricultores. Esa es la realidad y sí afecta a la comunidad, por eso se debe cambiar.

Hagamos una pausa. Aquí encontramos contradicciones entre tratados internacionales con los que debe cumplir el Estado mexicano, por un lado, están el derecho humano al agua y a la participación ciudadana que los campesinos chihuahuenses están haciendo valer para sobrevivir y, por el otro lado, un tratado internacional que es irracional y absurdo que es ventajoso. ¿Cuál de estas dos posturas defenderá el Gobierno federal?

Hasta ahora, AMLO ha respondido tomando en cuenta datos equivocados y, tanto el gobernador Javier Corral, como el delegado del Gobierno federal, Juan Carlos Loera, están de acuerdo en cumplir con el injusto acuerdo, ya se han manifestado en favor de la extracción del agua, en aras de una aparente legalidad que se funda en un convenio a todas luces injusto. Pero la explicación que ofrecen no es suficiente, ni razonable, ni legítima.

Y, si algo presume la 4T es la alta legitimidad que tiene con las causas populares, pero ese poder que le ha dado el pueblo a López Obrador no debe usarse para su conveniencia de forma selectiva. La consulta popular debe usarse en Delicias, Chihuahua, que le pregunten a las comunidad de la región si quieren continuar con la extracción de agua o si deciden que el Gobierno federal deshaga ese pacto absurdo y dejen para los agricultores chihuahuenses lo que por justicia les pertenece. Como dijo AMLO en Mexicali: “ellos van a entender”, los gringos son nuestros amigos ¿no?