OPINIÓN

Con todo y pelea es Juárez una gloria gasolinera

El pisotón de Arco a buena cantidad de competidores en el ámbito gasolinero fue directo, sin clemencia y con todo el peso que implica dicha empresa en el ámbito económico y político de la región Juárez-El Paso

LA COLUMNA
de El Diario
sábado, 20 julio 2019 | 06:00

• Con todo y pelea es Juárez una gloria gasolinera


• Otro de altos vuelos y restaurantes caros


• Los puentes en la agenda barzonista


• Auditor sometido a Palacio...


El pisotón de Arco a buena cantidad de competidores en el ámbito gasolinero fue directo, sin clemencia y con todo el peso que implica dicha empresa en el ámbito económico y político de la región Juárez-El Paso.

Los aludidos se retorcieron de dolor pero han aguantado sin hacer gestos. Cruzaron llamadas entre ellos, se reunieron en público y en secreto, analizaron respuestas de la A a la Z. Optaron por el silencio, por la paciencia y por la vía jurídica... al menos hasta ahora.

Parafraseado en términos policiacos, Arco se fue recio en público y a todo color contra Bip Gas, Total, Gazpro, Gasomex, Cuatro Caminos, Gasolina Norponiente y Gocalvi. Los acusó de “interponer desesperados recursos legales en contra de nuestra empresa hasta llegar a la clausura de dos de nuestras gasolineras...”.

“Juárez tiene derecho a la libre competencia, a mejores gasolineras, a mejor gasolina y a litros completos”, describió Arco en su desplegado, insinuando que su competencia no tiene lo mismo.

Era previsible una situación semejante desde que entró en vigor la reforma energética y la relativa liberación de los precios en los combustibles. 

Será en el futuro más natural la competencia expuesta mediáticamente pero sólo se quedarán con el grandísimo mercado regional las empresas que presten mejores servicios y mejores precios, por supuesto.

Hasta ahora las diferencias entre unos y otros de los expendedores va de entre los cinco y hasta los 50 centavos. No es siempre la misma cantidad ni todos los días pero sí son obvias las filas en las empresas que amanecen en días con diferencias de 20 centavos hacia arriba.

Los habitantes juarenses siguen estando en la gloria con esos precios, con esas diferencias y aun con esas peleas entre empresas. A sólo 100 kilómetros hacia el sur y aún en la ciudad de Chihuahua, con todo y su calidad de capital del estado, cada litro cuesta un promedio de cinco pesos más.

Los precios ayer fueron de 19.35 pesos en Chihuahua frente a 13.99 en Juárez, la verde. La roja estuvo en 20.95 en la capital y a 16.23 en Juárez. Las fotos correspondientes en la versión digital.


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Ya colocamos antes ejemplos en este espacio sobre el mal ejemplo seguido en Palacio de Gobierno con conductas de dispendio y falta de modestia en el manejo de viáticos y salarios. 

Por donde decidió irse el gobernador, Javier Corral, se han ido los subordinados, sin importar la existencia de un extrariguroso decreto de austeridad que ya nomás sobrevive en el papel.

Ahora nos llegó la información publicitada por el procurador de la Defensa del Menor, César Juárez, en un encuentro de confección fifí que sostuvo el miércoles en uno de los restaurantes más caros de la ciudad de Chihuahua con funcionarios de la Procuraduría de Protección a Niños y Niñas Adolescentes del Estado de Durango. Presentamos esa y otra imagen en versión digital.

El costo de esa comida celebrada en La Casona no debió ser nada barato, al contrario, ni creemos que haya sido pagado por nuestros vecinos funcionarios duranguenses. Salió del presupuesto público chihuahuense.

La otra imagen es del propio Juárez viajando en uno de los helicópteros que forman parte de la flotilla aérea a la que el gobernador Corral le ha metido cientos de horas de vuelo en poco más de dos años y medio de administración.

Ese helicóptero y la flotilla completa serían subastados justo para evitar el derroche adjudicado particularmente a la administración estatal anterior.

Ahora vemos que el gobernador y sus funcionarios disfrutan por igual de la misma desmesura.

Nada menos ayer Corral hizo una breve pausa en sus vacaciones que disfruta en Mazatlán para trasladarse a Parral y participar en el cierre de las cabalgatas villistas al lado del presidente municipal Alfredo Lozoya y del presidente de la Unión Ganadera Regional, Eduardo Prieto.

El gobernador arribó sin prejuicio alguno en el helicóptero Bell 206. Luego paso al lomo de un alazán por algunos minutos, le gritaron flojo, le pidieron que mejor regresara a sus vacaciones...y eso hizo. Apenas “cumplió” con el protocolo, volvió a las arenas mazatlecas.


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El diputado federal presidente de la Comisión de Agricultura, Heraclio “Yako” Rodríguez, sigue en pie de guerra contra las políticas del campo puestas en marcha en la administración de López Obrador.

Entre su vena barzonista y la morenista que lo postuló para la curul que hoy tiene, ganó la primera. No lo han hecho recular ni los mensajes presidenciales ni el explícito respaldo al secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos Arámbula.

Desde Palacio Nacional han calificado prácticamente como un vil chantaje del chihuahuense para tratar de imponer agenda en esa dependencia del Ejecutivo Federal, en la que antes tenía mayor acceso que ahora.

Lo tachan de extorsionador y hasta de fifí, desde poco antes de las protestas en carreteras de 14 estados del país. Después de la manifestación menos lo quieren ver, pues saben que “Yako” no es de los que dialogan abiertamente, sino que siempre esconde otras intenciones.

La exigencia de recursos para el campo no la ven como la verdadera causa o bandera del líder barzonista. Suspira por ver todos sus privilegios de regreso.

Antes los obtenía por las buenas o con protestas, pero ahora no le ha funcionado, hasta el momento, pues la decisión está tomada desde la punta de la pirámide del poder.

Según quienes han estado cerca de su movimiento, Heraclio ya prepara las siguientes medidas de presión, a fin de doblegar a Andrés Manuel.

Está apuntando ahora a las casetas de peaje estatales e incluso la toma de los puentes internacionales.

A ello apunta el movimiento de “Yako” en su lucha por recuperar sus fueros que pensó continuarían con la Cuarta Transformación.


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El auditor Superior del Estado, Héctor Acosta Félix, no ha logrado el objetivo de independizarse del Poder Ejecutivo, por más intentos hechos ante el Legislativo que lo designó como tal.

El proyecto del exintegrante de la Comisión Nacional de Hidrocarburos se orientaba a no someterse a las decisiones del gobernador Javier Corral y tampoco tener que ser sumiso ante las instrucciones políticas de los diputados que conforman el Congreso del Estado.

La apuesta era tener auditorías técnicas para tomar decisiones técnicas con el debido sustento jurídico. La utopía de la rendición de cuentas, fuera del discurso de gobernadores buenos para el verbo, malos para actuar con congruencia.

A medio año de su llegada a la ASE no ha logrado esas metas.

Acosta Félix promueve la nueva Ley de Fiscalización Superior del Estado, pero ésta avanza a paso de tortuga porque así lo han dispuesto sus aliados que lo hicieron auditor, los diputados del PAN que coordina Fernando Álvarez Monje, obviamente por instrucciones de Palacio de Gobierno.

Ni siquiera porque se pretende armonizar y poner a caminar el Sistema Estatal Anticorrupción, supuesta prioridad de Corral, ha logrado que avance significativo.

La realidad muestra que es todo lo contrario. Acosta sigue sometido al gobernador, como cualquier otro auditor que haya tenido el Estado, y sigue como rehén de decisiones de los señores diputados, de quienes no ha podido desligarse.

Además parece estar cómodo con eso, olvidándose que su misión era la de dejar los colores de lado y hacer cumplir la ley.