Opinión
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Con pruebas muestra el ‘episodio de pendejez’

Cualquiera que sea su nombre en cualquier cultura, explotó el Dios de la guerra desde el pecho de por sí volcánico de Luis Villegas Montes

LA COLUMNA
de El Diario

jueves, 26 marzo 2020 | 06:00

• Con pruebas muestra el ‘episodio de pendejez’

• Paquete incluye a diputados en la revancha

• Morenos empujan por mujer alcaldesa

• Ahora siguen operativos contra rapiña

Cualquiera que sea su nombre en cualquier cultura, explotó el dios de la guerra desde el pecho de por sí volcánico de Luis Villegas Montes. Sus expresiones tienen carácter atómico, coronavirulentos: absurdo, idiota, esquizoide, omisión estúpida... aspirantes a autócratas, mequetrefe, pendejez... autoritarios..

Villegas fue un santón para los panistas como su representante en los órganos electorales. Su historial luce lleno de cicatrices producidas justo por la defensa de su partido y sus candidatos en los campos de batalla hacia el poder público.

Hoy es magistrado del honorable Tribunal Superior de Justicia (TSJ). Le hizo justicia una facción de la revolución.

Su indignada explosión, que inundó ayer plazas virtuales atestadas de usuarios de WhatsApp y otras redes sociales, tuvo como como destinatarios principales al gobernador del estado, Javier Corral; a los diputados (a uno le llama “imbécil), al integrante del Consejo de la Judicatura Joaquín Sotelo, y en particularísimo primer orden al consejero jurídico del gobernador, Jorge Espinoza Cortés, que de ahora en adelante, adentro o afuera de gobierno, deberá presentar en su cárdex la brutal paliza aplicada por Villegas Montes a su calidad como profesional del derecho.

Dicho en términos coloquiales, al magistrado le botó el tapón que Espinoza haya calificado como corruptos a un juez de distrito y a una magistrada de tribunal colegiado por haber evitado que Corral y su clica policiaca y política pusieran en la cárcel a un magistrado compañero de Villegas (Jorge Abraham Ramírez), pasando por encima de toda norma legal, al estilo muy antigüito.

En forma y fondo la zapatiza a Espinoza es para no levantarse en varias cuarentenas: “... todo lo anterior evidencia la falaz división de poderes en el estado de Chihuahua... la estúpida omisión del Legislativo, la chapucera actuación del ministerio público... la desaseada defensa a tu cargo (del consejero) pone de manifiesto un fallido régimen de aspiraciones de autocracia”... Un remate de antología. Lo llama: un “nuevo episodio de pendejez”.

Lo más importante de ese pronunciamiento de Villegas en tiempos de pandemia es que aplica no sólo al caso de los juzgadores federales señalados por Espinoza y Corral, sino prácticamente a todo el ejercicio gubernamental del nuevo amanecer:

Pelea el gobernador con fiereza irracional contra periodistas y medios de comunicación, incumple sus planes de gobierno, ha sido inepto para frenar la violencia y la gigantesca deuda pública, miente con desfachatez cuando lo requiere...

Nada más y nada menos.

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Flaco favor le habrán de hacer a los afanes de Javier Corral precisamente los diputados integrantes de la Comisión Jurisdiccional al reclamar ayer el amparo otorgado a favor del magistrado Ramírez.

Durante una reunión de la Junta de Coordinación Política y la comisión que dictaminó improcedente el desafuero, encabezadas por los panistas Fernando Álvarez Monje y Georgina Bujanda, sacaron un acuerdo para brindar una respuesta al informe que les pidió a los legisladores la justicia federal.

Pero equivocaron la respuesta al exigir respeto a una decisión soberana del Congreso del Estado –la de retirarle el fuero constitucional a Ramírez y destituirlo como magistrado– cuando el amparo sobre el que deben responder obedece a la aplicación indebida de la Ley de Juicio Político y Declaración de Procedencia.

Es decir que primero el Legislativo pasó por alto que, por el juicio de amparo y la suspensión otorgada, Ramírez volvió a ser magistrado, con el fuero que ello implica, en automático, sin necesidad de más trámite.

Luego los diputados se hicieron de delito al defender su decisión y validar la actuación de la Fiscalía del Estado, por detener con fuero al magistrado.

La mayoría albiazul arrastra con ello a las demás fuerzas políticas aliadas –incluida la de Morena–, a un conflicto largo y desgastante con la justicia federal.

Extenderán el pleito porque, les guste o no, Ramírez tiene fuero en tanto no se declare constitucional la norma. Y esa posibilidad se ve tan lejana como la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Mientras los diputados –que curiosamente suspendieron su cuarentena para salir en defensa de un grave yerro corralista– armaban una respuesta a la justicia federal, en los tribunales Ramírez litigaba la denuncia por la violación de su fuero. Ahí incluyó a los legisladores, que materialmente no consumaron un delito, aunque ahora lo avalen.

Por eso ya les giraron un nuevo citatorio al Congreso en general y a la Comisión Jurisdiccional, igual que al gobernador y al fiscal César Peniche, para revisar la violación del fuero. Podría derivar en vista a la Fiscalía General de la República, de manera paralela al juicio de amparo que comenzó el magistrado.

No les pinta nada bien la consecuencia por su obsesión.

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Con todo y pandemia encima, los morenos juarenses sólo guardan la estrictamente necesaria distancia para seguir avanzando hacia el proceso electoral 2021. La guerra contra el bicho se supone terminada a más tardar el fin de año y nadie entre la cuarta transformación quiere arrancar entumido a gran velocidad.

Desde ya consideran sus distintas corrientes que la candidatura a la alcaldía para el año entrante deberá ser ocupada por una mujer entre los siguientes nombres: la restaurantera Cristina Cunningham, la diputada federal, Esther Mejía; la abogada Xóchitl López, quien lleva (o llevaba) el caso contra un párroco acusado de pederastia; la administradora aduanal Deirdré Bazán, y por si fuera poco, la representante del Gobierno federal en Juárez, Lizzy Guzmán.

Nos parece bastante lejano que acepte el patriarcado moreno dejar la postulación para una mujer, sobre todo cuando el diputado local Benjamín Carrera ya siente que es dueño la nominación porque lleva más de dos años correteando esa liebre.

Tanto Carrera como su compañero de bancada, Gustavo “Pichú” de la Rosa, han llevado a cabo un excelente trabajo de votación a favor de las más controvertidas causas corralistas que han necesitado de su apoyo en el Congreso del Estado. Sus promotores consideran que ése es excelente mérito para quedarse con la candidatura.

No forma parte del patriarcado pero también el equipo de Javier González Mocken ha seguido trabajando en las bases para obtener la postulación, animados por el pelo de rana calva que los separó de la victoria en el 2018.

La ventaja para los y las impulsoras de la candidatura de una mujer es que las dirigencias del partido, en específico la que ostenta hoy a nivel nacional Alfonso “Poncho” Ramírez Cuéllar, comparten no sólo el obligado respeto a la ley en materia de equidad de género sino de otorgar a las mujeres todos los espacios necesarios que antes les fueron regateados por una aberrante cultura de discriminación.

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Los reorganizados grupos de la Policía municipal comenzaron sus patrullajes para impedir que las personas anden de recreo en los sitios públicos. Han aplicado simples llamadas de atención a fin de que vuelvan a sus casas. No ha pasado de eso hasta ahora.

La instrucción bajada por el alcalde Armando Cabada y el secretario de Seguridad Pública, Raúl Ávila, fue la de brindar un trato respetuoso y apegado a los derechos humanos.

Más que reprimir o sancionar, la orden es concientizar a la población sobre la necesidad de las medidas extremas de aislamiento por la contingencia sanitaria. Por ahora el reporte es que no hay incidentes mayores en las zonas públicas de la frontera, pues la ciudad prácticamente se paralizó tras los anuncios oficiales.

Lo que advierte el grupo de mandos subordinados a Ávila es que ahora sigue la planeación de operativos contra la posible rapiña que puede darse, a partir de la primera semana o diez días de aislamiento forzado.

Aunque son unos cuantos brotes los que se han detectado en algunas ciudades del país, no se descarta que los ataques contra tiendas puedan presentarse.  Cuarentena sin salarios,  una población flotante elevada y altos índices de delincuencia en algunas colonias, son una mezcla perfecta para ello.

Es parte de los riesgos económicos que siguen al manejo de la pandemia, pues buena fracción de la población no vive de ahorros o de sus rentas, ni siquiera de un salario fijo, sino de lo que obtiene al día; al cerrarse su fuente de ingresos la desesperación y el miedo pueden ser graves detonantes.

En la Policía municipal no se cierran, y hacen bien, en contemplar ese escenario que parece de película.