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Opinión

Competitividad: el sueño frustrado de Juárez

Las ciudades también tienen aspiraciones: puede querer llegar a ser una ciudad amigable, ciudad sostenible, educadora, caminable, incluyente y un sinnúmero de apelativos más

Elvira Maycotte
Escritora

miércoles, 23 noviembre 2022 | 06:00

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Las ciudades también tienen aspiraciones: puede querer llegar a ser una ciudad amigable, ciudad sostenible, educadora, caminable, incluyente y un sinnúmero de apelativos más que finalmente son el resultado de la suma de los deseos de sus ciudadanos que idóneamente a través de procesos participativos dan pauta a las directrices que fijarán el rumbo a seguir y que deberán ser plasmados en la planeación e implementados en su correspondiente administración urbana. En este sentido no se trata de visualizar como idóneo un tipo de ciudad y dejar de lado el resto porque, de hecho, se tiene la posibilidad de que convivan unos y otros toda vez que no son excluyentes y tienen entre sí rasgos y un elemento que comparten: el espacio urbano como escenario común.

Deliberadamente, omití mencionar un tipo de ciudad al que hemos aspirado desde hace décadas: suspiramos por llegar a ser una ciudad competitiva. Ya en colaboraciones anteriores he tocado este punto de manera muy rápida, sin embargo, por la importancia del tema y por su actualidad es conveniente detenernos un poco más para ampliar algunas cuestiones en este espacio que obviamente no será suficiente para agotarlo.

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Como punto de partida aludiré a Enrique Cabrero para referirnos a la competitividad urbana como un proceso de generación y difusión de competencias que le permiten a las ciudades participar de un entorno globalizado; Saskia Sassen dice que son plataformas económicas y regulatorias que tienen todas las capacidades y recursos para manejar operaciones globales lejanas de las empresas y los mercados. En ese sentido, ser una ciudad global queda muy lejos del horizonte de Ciudad Juárez porque para ello se necesitaría ser parte de múltiples redes nacionales e internacionales, físicas y virtuales, y estar conectados con territorios lejanos de manera mucho más intensa y eficiente, quizá, que con entornos cercanos, a grado tal de llegar a dirigir las relaciones políticas, económicas y sociales a nivel mundial: pensando en ello, dejemos entonces de ilusionarnos en que algún día le haremos sobra a ciudades como Nueva York, Londres, Hong Kong y Singapur; de hecho, aunque algunos insisten en colocarla en esta categoría, la propia Ciudad de México con toda su magnificencia e infraestructura está situada en un segundo grupo denominado “ciudades alpha”, a la par de Los Ángeles, Chicago, Madrid, entre otras. Es un hecho que las corporativas transnacionales requieren de una ubicación física que les brinde ventajas, mientras que los procesos se relegan a las ciudades que participan en el entorno globalizado, como es Ciudad Juárez.

Existen varios métodos para calcular los índices de competitividad urbana y todos tienden a considerar cuatro factores: la participación en el mercado nacional, regional e internacional de bienes y servicios; incremento en el ingreso real y bienestar social de los ciudadanos; promoción del desarrollo sustentable y promoción de la cohesión social y combate a la exclusión a través de cuatro componentes: 1. Económico: sueldo promedio por personal ocupado, depósitos bancarios per cápita, índice de especialización local en servicios y comercio, entre otros 2. Institucional: Capacidad financiera, deuda pública, ingreso e inversión per cápita, reglamentos, planeación 3. Sociodemográfico: Índice de marginación, PEA en los sectores primario, secundario y terciario, índice de desarrollo humano, número de delincuentes 4. Urbano ambiental: servicios públicos en vivienda, alumnos en educación superior, camas de hospital, delitos, investigadores y centros de investigación. A nivel nacional en 2007, de acuerdo al CIDE, Ciudad Juárez estaba en el noveno lugar de competitividad urbana, aún arriba de Guadalajara, Puebla, León y Mérida. Actualmente, de acuerdo con la página web del Instituto Mexicano de Competitividad, IMCO, el Índice de Competitividad Urbana mide las capacidades estructurales de las ciudades para maximizar su productividad y el bienestar de sus habitantes a través de 69 indicadores agrupados en diez subíndices. Para mostrar el lugar que ocupamos en 2021 en cada uno de ellos a nivel nacional entre las ciudades con más de un millón de habitantes tenemos que para Derecho, somos el lugar 15, Medio ambiente: 11, Sociedad: 11, Sistema político: 14, Gobierno: 3, Mercado de factores: 2, Economía: 11, Precursores: 13, Relaciones Internacionales: 3, e Innovación: 15.

Estos son los números. Cuando Sassen afirma que “las ciudades son el espacio de la sobrevaloración del capital empresarial, y la subvaloración de los trabajadores en condición de desventaja”, solo basta una mirada para ver cómo son las condiciones sociales de los obreros de la maquila y las lamentables condiciones de la infraestructura: las calles y el aeropuerto, para decirle a Sassen: ¿sabes? tienes razón.

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