Opinión

Cómo Trump se diluyó en más de lo mismo

Una cosa que mucha gente olvida de las elecciones del 2016 es que, como candidato, Donald Trump prometió ser un tipo diferente de republicano

Paul Krugman /
The New York Times

miércoles, 12 febrero 2020 | 06:00

Nueva York.- Una cosa que mucha gente olvida de las elecciones del 2016 es que, como candidato, Donald Trump prometió ser un tipo diferente de republicano. A diferencia de la corriente institucional de su partido, declaró, aumentaría los impuestos a los ricos y no recortaría programas como el Seguro Social, Medicare y Medicaid en los que confían los estadounidenses comunes. Al mismo tiempo, invertiría grandes sumas en la reconstrucción de la infraestructura de Estados Unidos.Pero estaba mintiendo.

El único logro legislativo importante de Trump, la Ley de Reducción de Impuestos y Empleos del 2017, fue el republicanismo moderno absolutamente estándar: enormes reducciones de impuestos para las corporaciones, y más exenciones de impuestos que beneficiaron abrumadoramente a los ricos. El único aspecto poco convencional de la legislación fue la variedad de nuevas estafas impositivas que hizo posible, como los beneficios para los inversores en “zonas de oportunidad”, que se suponía que ayudarían a las comunidades pobres, pero que en realidad han enriquecido a los urbanistas inmobiliarios multimillonarios.

Trump también estuvo muy cerca de aprobar una “reforma” de atención médica que habría impuesto fuertes recortes a Medicaid, eliminado las protecciones para aquellos con afecciones preexistentes y quitado el seguro de salud de más de 30 millones de estadounidenses.

Y, por supuesto, no ha habido ninguna propuesta de ley para la infraestructura; de hecho, las repetidas proclamaciones de la “Semana de la Infraestructura” de la administración de Trump se han convertido en una broma.

Los analistas políticos aún están estudiando el último plan presupuestario de Trump, publicado el lunes, pero no se pudo ocultar el mismo Robin-Hoodismo invertido de los planes presupuestarios anteriores: tomar de los pobres y la clase media mientras se da a los ricos.

En otras palabras, Trump en la práctica, a diferencia de Trump en la pretensión, ha resultado estar tan comprometido con la economía tradicional como lo han estado los republicanos en el Congreso durante décadas.

La gente suele decir que Trump ha capturado al Partido Republicano, lo cual es cierto en lo que respecta al estado de derecho y el apoyo a la democracia. Pero es igualmente cierto que el Partido Republicano ha capturado a Trump cuando se trata de política interna.

La única diferencia entre el trumpismo y las propuestas de Paul Ryan en su apogeo es que la administración de Trump —que ha explotado el déficit presupuestario de menos de 600 mil millones de dólares a más de un billón de dólares— ha renunciado incluso a afirmar que le importa la deuda del gobierno. En el pasado, Ryan llamó a la deuda una “amenaza existencial”; Hace unos días, el vicepresidente Mike Pence le dijo a CNBC que los déficits crecientes no son una preocupación siempre que ayuden a impulsar la economía.

Y como escribí la semana pasada, las buenas noticias económicas de los últimos años —no tan buenas como afirma Trump, pero la economía en realidad se ha mantenido sólida— reflejan en gran medida la realidad de que, después de obstaculizar la economía con austeridad fiscal bajo Barack Obama, los republicanos han adoptado un desmedido gasto deficitario bajo Trump.

Pero si bien Trump está dispuesto a generar déficits de billones de dólares para otorgar exenciones impositivas gigantes a las corporaciones y a los ricos, está tan decidido como el resto de su partido a hacer la vida más difícil para los menos afortunados. El gran plan para derogar el Obamacare se quedó corto, pero la administración está apoyando un desafío judicial que podría declarar inconstitucional la Ley del Cuidado de Salud Asequible. También está apoyando cosas como requisitos de trabajo para cupones de alimentos y subvenciones en bloque que de hecho conducirían a importantes recortes en Medicaid en comparación con la ley actual.

Pero, ¿por qué Trump resultó ser un republicano tan convencional? Mi sensación es que a él realmente no le importan las políticas, aparte del proteccionismo, que abordaré en un minuto. Y ciertamente no siente empatía por los estadounidenses menos afortunados, ni por nadie. Así que estaba feliz de hacer lo que equivale a un acuerdo implícito con la base institucional republicana: se puede implementar una agenda política habitual, y obtener un pase libre a la corrupción y al abuso de poder.

El único lugar donde Trump se ha desviado de la ortodoxia conservadora es en su guerra comercial. ¿Pero por qué es el autoproclamado Hombre Arancel?

La supuesta razón era que quería rescatar al sector manufacturero estadounidense. Si esa fue realmente su motivación, fracasó: en medio de una economía generalmente fuerte, estamos experimentando una recesión manufacturera, y las estimaciones de la Reserva Federal sugieren que los aranceles de Trump, que han elevado los costos comerciales, en realidad han reducido el empleo en dicho sector.

Sin embargo, supongo que la política comercial de Trump ha estado menos motivada por objetivos sustantivos que por el deseo de parecer un tipo duro. Y si bien los republicanos institucionales se adelantaron a cualquier cambio importante en el TLCAN, lo que habría sido realmente malo para los negocios —Trump básicamente tomó el acuerdo existente y le puso su nombre— estaban dispuestos a aceptar su postura en otros frentes menos críticos.

La pregunta ahora es si Trump pagará algún precio por traicionar todas sus promesas. Los demócratas tomaron la Cámara en el 2018 en gran parte debido a la reacción popular contra su intento de destruir Obamacare. Pero existe un peligro real de que los demócratas arruinen las elecciones al convertirlo en un referéndum sobre ideas ambiciosas como el llamado Medicare para todos, lo que es poco probable que se convierta en realidad, en lugar de frenar los esfuerzos continuos de Trump para destruir los programas que más aman los estadounidenses.