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Opinión

Combate a la inseguridad y rezago en educación

Los rezagos que tenemos en Ciudad Juárez, inmerecidos, abrían de llevarnos a razonar en qué deben aplicados los recursos, cuando los hay

Elvira Maycotte
Escritora

miércoles, 21 septiembre 2022 | 06:00

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Los rezagos que tenemos en Ciudad Juárez, inmerecidos, abrían de llevarnos a razonar en qué deben aplicados los recursos, cuando los hay. Para los juarenses el problema principal que enfrentamos es, sin lugar a duda, la inseguridad, pero muy cerca de él se encuentra el tema educativo. 

Hace un par de días un buen amigo me preguntó qué pensaba acerca de la Torre Centinela desde el punto de vista urbano, específicamente, su ubicación. La pregunta coincidió con reflexiones que daban vuelta en mi mente sobre lo que significa invertir 4 mil millones de pesos en la sede de lo que será la Plataforma Centinela, lugar donde se coordinará la estrategia para combatir la inseguridad no solo en Juárez, sino en todo el Estado, según se dijo. 

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En cuanto a la estrategia Plataforma Centinela, no creo tener la capacidad para emitir un juicio, sin embargo, hay algunos elementos sobre los que me permitiré opinar. 

Ciertamente el mismo nombre mismo del edificio, Torre Centinela, me remite la imagen de las estructuras que se montaron en algunos estacionamientos de centros comerciales desde donde los vigilantes al tener un mayor alcance visual pueden observar lo que sucede en ellos. Obviamente esa no puede ser la razón por la cual su forma merezca ser una torre, por lo que la forma y el nombre más bien aluden a un imaginario que a una razón que pudiera responder a las estrategias las cuales, se nos ha dicho, se basan en monitoreo a través de equipo; bien se pudiera prescindir del cristal que recorre la fachada en sus 360 grados y de la misma forma en altura que resume el proyecto, y las estrategias de seguridad no se verían mermadas. 

Por la misma naturaleza de la operación que se habrá de llevar en el Centro de operaciones -que ya no llamaremos torre porque como vimos, no tiene por qué serlo, su ubicación en el centro de la ciudad pudiera no ser la adecuada. Me explico. Por un lado, la zona centro tiene serios problemas de accesibilidad en cuanto a infraestructura vial se refiere y dada su ubicación, que no es precisamente el centro geográfico de la ciudad, se tendrán problemas para dar respuesta oportuna a la periferia en caso necesario ya que la inseguridad se encuentra disgregada en toda el área urbana. Aunque lo concibamos muy al sur, es allá, atrás del aeropuerto donde se localizan predios que pudieran ser aptos para en Centro de Mando que, a demás de su ubicación, presentan la ventaja de tener mayor conectividad. De hecho, dado que las maquiladoras buscan siempre la mejor ubicación, es muy posible que hasta se pudiera adaptar una de éstas en desuso y, sin sacrificar el aspecto estético aplicando la re-arquitectura, poner a funcionar el Centro de Mando por aquel rumbo sin mermar su efectividad.

Se escucha decir que la imagen de la Torre irrumpe la imagen urbana de la zona centro, y no puedo estar más de acuerdo con ello. Sí, lo sé, la actual no es del todo grata, pero las características estéticas del edificio que recién inició a construirse detonarían una esquizofrenia formal. Entiendo que a través de la intervención con un proyecto como este se busque generar plusvalías y mejoras en su contexto, sin embargo, en el centro geográfico de la ciudad se tiene mayor potencial para introducir un proyecto de mayor escala que genere allá mismo beneficios económicos, sociales, plusvalía, de imagen y competitividad, a la manera de Angelópolis en Puebla.

Tenemos entonces que para fines de operatividad no son necesarios veinte pisos de altura para mejorar la capacidad de respuesta; tampoco se requiere la costosa materialidad de doscientos millones de pesos: estructura compleja, cristal y concreto; que puede tener una mejor ubicación y generar desarrollo en zonas deprimida mientras. 

En contraste, existen otras estrategias que también inciden en la inseguridad y de facto están siendo relegadas a un segundo plano: los recintos para la educación. Si para la operación del Plan Estatal de Seguridad las paredes y pisos son necesarias pero aparecen en un segundo plano en relación con las estrategias de monitoreo y capacidad de respuesta, en el caso de la educación la materialidad se torna imprescindible. Son décadas en las que los niños se quedan fuera de la escuela por falta de cupo, se tiene insuficiencia de aulas aún de las llamadas móviles, o acuden a aulas en estado deplorable. No se diga la carencia planteles de nivel secundaria y preparatoria. La reflexión es: sin negar la importancia de la estrategia Centinela ¿Pudiera ser que dejando de lado gastos superfluos, se pudiera disponer de recursos para atender tanta carencia en educación que, al fin y al cabo, y matando dos pájaros de un tipo, además de formar personas también se gane en seguridad? 

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