Opinión

Ciudadanos en tiempos electorales

Pareciera que en estos tiempos el calificativo ciudadano ha perdido dicha importancia, reduciéndonos a sujetos que cada tres o seis años acuden a votar

Erasto L. López
Académico

viernes, 30 abril 2021 | 06:00

La época electoral, ese tiempo en que los políticos, tanto veteranos como novatos, cambian sus facetas, sus temperamentos y hasta sus sonrisas, todo en aras de empatizar con los votantes. Es durante estos meses cuando los ciudadanos somos tomados en cuenta, pues de nuestro voto depende quien resulte ganador para gobernar. 

La palabra ciudadanía tiene su origen del latín “civitas” que significa ciudad. Ser llamado ciudadano, era un título importante y con responsabilidad, pues se refería a aquellos que gozaban de la facultad para tomar decisiones en beneficio de la comunidad. Pareciera que en estos tiempos el calificativo ciudadano ha perdido dicha importancia, reduciéndonos a sujetos que cada tres o seis años acuden a votar. Es por ello, que la clase gobernante solo nos considera valiosos por un corto y determinado tiempo, la época electoral. 

Postulado lo anterior, resulta notorio que nuestro papel como ciudadanos debe ir más allá de votar en las elecciones, y despertar en nosotros el entendimiento de nuestras obligaciones hacia nuestra comunidad. De lo anterior se desprenden dos cuestiones: la primera; que en la ciudadanía debe prevalecer el ímpetu de la crítica constante hacían nuestros gobernantes. En otras palabras, la obligación de estar siempre pendientes de los medios, formas, acciones y omisiones que estos realizan durante sus mandatos y en caso de ser necesario hacerlos responsables de las consecuencias. Guardar silencio y no cuestionar, implicaría desprendernos de nuestro estatus de ciudadano y colocarnos en un nivel de súbditos. La segunda; que la ciudadanía genere un compromiso con su comunidad tomando un rol participativo con el entorno. Si bien la observación y la crítica son importantes, también surge la obligación de proponer y no solo de señalar. La combinación de estas dos cuestiones generaría un cambio positivo en nuestra ciudad, estado y país.

Por lo tanto, en las próximas elecciones debemos ser conscientes que nuestra actividad como ciudadanos no se agotara con la emisión del voto. Debemos generar en nosotros un compromiso ciudadano verdadero y participativo, constante para formar parte en la vigilancia del actuar de nuestros gobernantes, tomar la política en nuestras manos y ejercerla con responsabilidad, honor y sobre todo con amor por nuestra ciudad, nuestro estado y nuestro país.