Opinión

¿Ciudad de Dios?

Esta frontera es una de las cuatro ciudades a nivel nacional en donde se refuerza la Estrategia Nacional para la Prevención de Adicciones...

Olivia Aguirre Bonilla
Académica

viernes, 13 diciembre 2019 | 06:00

Esta frontera es una de las cuatro ciudades a nivel nacional en donde se refuerza la Estrategia Nacional para la Prevención de Adicciones, debido a sus los altos índices de consumo, pues según datos de Ficosec se estima que hay actualmente 39 mil personas que consumen drogas como mariguana (47 por ciento), cocaína (17 por ciento), medicamentos controlados, cristal, crack y heroína, al menos una vez a la semana, como lo indica información publicada en este medio informativo (El Diario 08/12/19). Por otro lado, las autoridades refieren que el 80 por ciento de los homicidios están relacionados con la venta al menudeo.

No estamos muy lejos de aquella ficción narrada en la película brasileña “Ciudad de Dios” del director Fernando Meirelles, este filme se estrenó en el 2002, y fue un hito en el cine brasileño cuando fue nominado al Oscar, pues reflejaba la realidad de una ciudad brasileña inmersa en el crimen organizado, la muerte, la corrupción policial, el alto consumo de drogas, y el tráfico de drogas como un negocio muy rentable y atractivo. 

Quizá haya exagerado un poco en compararnos con la trama de esa película brasileña, pero lo que sí es cierto es que la película buscaba denunciar varios problemas alarmantes a los que muchos brasileños se enfrentan: la pobreza, la falta de recursos, de opciones y de oportunidades. Problemas que sin duda aquejan hoy en día a nuestra sociedad y que ocasionan el alto índice de consumidores de drogas, y con ello delitos de narcomenudeo en su modalidad posesión.

El Tribunal Superior de Justicia del Estado de Chihuahua implementó hace tres meses el Tribunal Especializado en Narcomenudeo, un ambicioso proyecto que tiene como fin atacar el problema de raíz, buscando una justicia terapéutica para aquellos consumidores que entran en conflicto con la ley por posesión de drogas sin fines de comercio o suministro. Y es que anteriormente lo que se hacía es que aquella persona que era detenida con posesión de drogas era acreedora a una pena de prisión y multa, situación que más que ayudar a disminuir el consumo y el delito, incrementaba la adicción, pues entraban a prisión y el consumo de drogas se potencializaba y peor aún encontraban mayores herramientas para delinquir, pues bien, se sabe que la prisión es la escuela del crimen.

El TSJE acoge los principios de las cortes de drogas que se implementaron en Nueva York para hacer frente a la problemática y diseña el Tribunal Especializado en Narcomenudeo que no tiene como fin mandar al acusado a prisión, sino atender la problemática del consumo a través de los siguientes objetivos: el primero de ellos es que a través de un especialista en adicciones se diseñe para el acusado una estrategia que logre poner fin a su tipo de adicción, con el propósito de mejorar su comportamiento negativo y  mejorar  su calidad de vida en la sociedad, para ello el segundo de los objetivos es canalizarlos a centros de adicciones que tengan convenio con el TSJE para que se les atienda, centros que sean de fácil acceso para ellos, atendiendo a su domicilio.

Un tercer objetivo es dotar de información técnica y especializada a los operadores jurídicos para que puedan tener mayores elementos a la hora de diseñar la estrategia que logre atender su problema de adicción, como lo puede ser conocimiento sobre farmacología y procesos de rehabilitación. Además, un cuarto objetivo es el monitoreo judicial sistemático para cerciorarse que el acusado cumple con sus programas de rehabilitación, tratamientos psicoterapéuticos y de proyectos de restitución comunitaria. 

En consecuencia, el último objetivo y el más importante es lograr cambiar la vida del acusado y de la comunidad, buscando que éste logre superar su adicción y sea una persona funcional dentro de la comunidad. 

Felicito al magistrado Marco Tulio Cano Corral, quien lidera este proyecto, y a todos los que participaron en el, refleja el claro compromiso del Poder Judicial del Estado de hacer frente a una problemática, atendiendo el problema de raíz y no a medias.  

Claro que se puede cambiar aquella realidad que se vivía en el “Ciudad de Dios” y ese cambio se da a través de acciones, acciones como éstas.