Opinión

Cierre de año

Se acelera el reloj, los días han pasado ya buscando una nueva normalidad que parece no encontrar aún un rumbo definitivo y es que ante la pandemia y sus estragos, la vida fronteriza se revolucionó como no lo había hecho desde la caída de las Torres Gemelas

Carlos Irigoyen
Analista

viernes, 08 octubre 2021 | 06:00

Se acelera el reloj, los días han pasado ya buscando una nueva normalidad que parece no encontrar aún un rumbo definitivo y es que ante la pandemia y sus estragos, la vida fronteriza se revolucionó como no lo había hecho desde la caída de las Torres Gemelas; los miles de juarenses que cruzaban diariamente a sus lugares de escuela o trabajo o solo por ir de compras o placer tuvieron que ajustar fuertemente sus labores cotidianas.

Al día de hoy llevamos ya un año y medio con restricciones para cruzar el puente provocadas por el Covid, con todo y “semáforo verde”. 

El tiempo ha corrido rápido, en menos de 90 días entraremos a un 2022 que luce en muchos de los aspectos como el de la “recuperación”.

Ojalá y de verdad la mejoría venga en forma anticipada, de ser posible antes del cierre del 2021 y que 2022 no sea un enredo más de trolas a todos los niveles, que sea un período donde podamos hacer avanzar a nuestra ciudad en una dirección muy diferente.

Como ciudadanos seguimos percibiendo un panorama muy difícil -entre otros aspectos- en lo económico, seguridad pública, salud e infraestructura de la ciudad.

Por partes, económicamente ha sido difícil transitar el 2021, si bien se han recuperado empleos, el poder de compra de la población sigue siendo una interrogante; tanta pérdida de empleo disparó el comercio informal y ha pasado algo inusual, la maquiladora y en general las fuentes de empleo han batallado por encontrar personal para trabajar en sus diferentes departamentos, se ha vuelto todo un arte cuidar a los colaboradores que hay dentro de las empresas y una misión guerrera atraer a los nuevos. Fenómeno tan raro en nuestra ciudad, la informalidad parece que es más redituable que el empleo formal. La confianza del consumidor aún no se recupera del todo y los ingresos que se cayeron en los deciles de mayor ingreso aún no se han regenerado; de ahí que el gasto se haya contraído en algunos rubros de la economía familiar. Ojalá y de verdad haya una recuperación no solo del empleo, sino de la capacidad de gasto y la predisposición para el ahorro.

La infraestructura vial es por ahorita una calamidad, expresada en términos coloquiales, es un desastre nuestra ciudad. La pretendida modernidad de las vialidades se tradujo en la percepción popular de problemas de tráfico que quizá con los años se vaya entendiendo el avance, pero por el momento no se le ve ni pies ni cabeza por dónde se solucionarán las avenidas principales y cómo van a impactar en el desarrollo social, económico y urbanismo de Ciudad Juárez. Hay obras por todos lados, pero casi todas tienen algún “detalle” para ser consideradas como terminadas. Será clave determinar cómo medir el impacto de las obras terminadas y en proceso para evidenciar los beneficios que traerá.

En salud pública, la pandemia sigue vigente y el impacto social, económico, comercial ha sido devastador; aunque hay una oportunidad hacia el cierre de año para recuperar algo de las “ventas perdidas” que ayuden a nivelar el desarrollo comercial. Por lo pronto a seguir ejerciendo las medidas sanitarias para seguir con los beneficios de un semáforo en color verde. No es momento de relajar las medidas.

Al último y no menos importante, la cuestión de inseguridad pública. Seguimos viendo asesinatos, el preocupante aumento de la violencia familiar, los accidentes viales donde está involucrado el consumo de alcohol; el consumo de drogas cuyos efectos son cada vez más potentes y diferentes, la violencia ha tocado con mucha fuerza en miles de familias juarenses; sin duda, se vive un ambiente de alta tensión entre la población. Las alarmas de la concientización, de la educación en valores, de impulsar una vida sana se vuelven a encender.

Comenzamos el último trimestre de 2021. Mucho de los alcances de los nuevos gobiernos quedarán demostrados en las acciones que encabecen, sin dejar de mencionar que los centros escolares tienen que reforzar el desarrollo integral de los estudiantes y no podemos como sociedad descuidarnos en el trabajo de fortalecer a las familias y su integración.

Ojalá y la recuperación realmente empiece desde este 2021.      

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