Opinión

Chihuahua 2021, ¿qué legisladores?

Los reflectores de las próximas elecciones en Chihuahua están puestos, con mayor énfasis, en quienes habrán de contender por la gubernatura del estado

Jesús Antonio Camarillo
Académico

sábado, 02 enero 2021 | 06:00

Los reflectores de las próximas elecciones en Chihuahua están puestos, con mayor énfasis, en quienes habrán de contender por la gubernatura del estado. En un segundo término se repara en los perfiles de los políticos que aspirarán a ocupar las principales presidencias municipales de la entidad. Una atención subsidiaria suele ponerse a la composición de lo que será la nueva legislatura estatal.

En el imaginario colectivo, la figura de los legisladores sigue extraviada en la ambigua sombra de la incomprensión con relación a sus funciones principales. ¿Pero qué legisladores requiere Chihuahua en una etapa crucial de su historia reciente?

Se requiere una legislatura con mayores rasgos deliberativos, esto es, una legislatura dispuesta a sacudirse el parroquialismo propio de un congreso “estatal”. Tradicionalmente en los órganos legislativos estatales no existe una cultura que propicie el debate. Así, hay temas que simplemente no se tocan o cuando se llega a generar el encuentro de ideas y argumentos, el nivel del debate es ínfimo. Un cuerpo legislativo que mantenga en el cajón tópicos “tabú” es lo que Chihuahua no necesita.

Se requiere también un Congreso que entienda que no hay trabajo legislativo perfecto. Pensar en la perfección de la faena legislativa implica concebir la errónea idea de que una ley se hace “a partir de hoy y para siempre”. La cuestión no es así. El resultado legislativo debe ubicarse entre dosis de estabilidad y rasgos de flexibilidad. No requerimos legisladores exégetas, se necesitan legisladores abiertos y democráticos.

En ese sentido, se necesita también una legislatura independiente, que no confunda respeto, ideología y convicciones con servilismo. Chihuahua tiene un atraso legislativo –igual que la mayoría de las entidades federativas- en buena medida resultado de la supeditación de su Poder Legislativo con el Poder Ejecutivo. El problema es histórico y costará mucho despojarse de todas las implicaciones que surgen de esta dependencia, pero aligerar poco a poco la carga de la mano del gobernador en turno puede ser una vía, imperceptible si se quiere, hacia una opción de regeneración legislativa. Para ello es importante votar por candidatos con personalidad propia, portadores de un discurso libre y fresco.

Asimismo, la agenda de la próxima legislatura debería estar marcada por la clave de la reivindicación de la representación. Es un lugar común decir que el legislador es un representante de la gente en la toma de decisiones públicas y trascendentales, pero la idea de la representación ya se desdibujó por completo. Es muy pertinente, en estos tiempos tan difíciles, recuperar la noción de la misma y hacerla realidad.

Por supuesto la noción de la representación debe arroparse con una concepción clara sobre los derechos humanos. Es deseable que el legislador contemporáneo tenga una vocación derechohumanista. Hoy más que nunca se requieren legisladores locales comprometidos con los derechos de todos, pero sobre todo, con los derechos de los que nunca son escuchados. Llevar su voz al Congreso de Chihuahua y defender sus pretensiones e intereses históricamente postergados en la agenda pública frente a los intereses de los poderes fácticos instaurados en Chihuahua desde hace muchas décadas, es un desafío que los aspirantes deben tener en mente como una de las directrices principales de su trabajo cotidiano.

La lista de atributos y exigencias es extensa y se quedan muchos rasgos en el tintero, pero a manera de cierre, se rescata uno que casi nunca se explicita: ¡Estudia aspirante a legislador, estudia!