Opinión

Caso 63

Es hora de replantearnos la organización política que queremos para el futuro en un posible escenario caótico, igual o peor del que tenemos ahora

Carlos Murillo
Abogado

domingo, 02 enero 2022 | 06:00

En Spotify hay varios podcasts de historias, una de ellas es Caso 63, una serie de dos temporadas que plantea un thriller psicológico de viajeros en el tiempo. 

La trama se encuentra ubicada en el presente, pero con una escalofriante narrativa de un futuro apocalíptico. Solo adelantaré un par de cuestiones de la historia, la primera, es que, según el viajero en el tiempo, los siguientes treinta años habrá varias pandemias continuas con distintas mutaciones del mismo virus, el más terrible se llamará Pegasus en unos años más.

La segunda idea que plantea el Caso 63, es que desparecerán los gobierno nacionales y comenzará una dictadura anónima que nace en la vida virtual de las redes sociales. Se trata de un nuevo orden con un estricto control social y nuevos principios y valores radicales de una pequeña élite. Dicho así suena absurdo, pero así es como vivimos en la actualidad y lo disfrazamos de una mala parodia de democracia. 

Conforme entramos al análisis, la radionovela cada vez es menos descabellada. En primera, porque las pandemias parece que no se acabarán pronto. La cuarta ola y la variante omicron, se suman a una serie de eventos que parecen sacados de una película de ciencia ficción, pero se trata de una realidad muy cercana. Como cualquier ente vivo, el virus también va a pelear por sobrevivir, así es la naturaleza.

Las miradas más catastróficas apuntan a que, el 2022, será otro año perdido entre el home office, el home shooling, las restricciones de movilidad social y el distanciamiento que nos obliga a vivir en el mundo del internet alimentado por el egoísmo.

En segundo lugar, algo todavía más provocativo, es la idea de un gobierno global que sustituya a los menguados gobiernos nacionales y subnacionales. Caso 63 plantea un futuro en el que los Estados se debilitan. Esto tiene su lógica, los gobiernos han fallado durante los últimos dos años, porque no ha podido hacer nada frente a la pandemia por Covid-19. A nivel global, las y los líderes mundiales, han sido espectadores frente al virus, pero simulan que tienen un plan para controlar al bicho microscópico. 

En la geopolítica, la carrera científica por encontrar la vacuna fue el ring para que las grandes potencias mundiales se batieran en una pequeña guerra biológica, donde sobresalen China, Rusia y Estados Unidos.

Los demás países periféricos solamente participaron en la puja por las vacunas que iban quedando disponibles para los socios comerciales. Hasta atrás de la fila, estuvieron los países en extrema marginación como las pequeñas naciones de Centroamérica, en el continente africano, así como en Asia Central y Meridional. Precisamente, esa política de abastecimiento de vacunas, provocó que la variante omicron se desarrollara en países donde la vacuna se ha tardado en llegar.

No hace falta ser un experto en diplomacia para entender que cada país usa la pandemia de acuerdo a sus intereses políticos y económicos del momento. Esto no es nada nuevo, pero el problema es que ha provocado un desgaste continuo del Estado que va quedando al margen. Dice la frase popular “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista". 

La mirada del Caso 63 es apocalíptica, es el fin de los tiempos. No quiero ser catastrofista, pero tiene que ver con una serie de malas decisiones de gobierno que han eliminado la magia de la especulación, antes había la duda de que el gobierno pudiera servir para algo y hoy se acabaron las incertidumbres, la pandemia nos enseñó que el gobierno no sirve de nada cuando se trata de políticas de sobrevivencia. 

Cuando se muestra el gobierno sin el maquillaje de la retórica no hay mucho que celebrar. A lo sumo, el gobierno llega a ser efectivo en dos o tres políticas públicas, quizá en el cobro de impuestos, en dotar de algunos servicios públicos y en llevar un registro de población. En seguridad, justicia, educación, salud y economía, queda debiendo y, en ocasiones, apenas tiene una tímida presencia en los lugares de mayor vulnerabilidad. 

Regresando a la pandemia. ¿De qué necesitamos al Estado si no es capaz de proteger a la sociedad de un virus?  Estamos a punto de llegar a las 300 mil muertes por Covid en México, cuando el Dr. López Gatell dijo que sería una catástrofe llegar a 60 mil. 

La reflexión de inicio de año es que el Estado, como lo conocemos, está agotado. Es hora de replantearnos la organización política que queremos para el futuro en un posible escenario caótico, igual o peor del que tenemos ahora.

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