Opinión

Campo Algodonero, 20 años de impunidad

Se encontraron tres jovencitas muertas con huellas de tortura y violencia sexual

Ma. Guadalupe Mancha Valenzuela
Abogada

sábado, 13 noviembre 2021 | 06:00

El pasado seis de noviembre se cumplieron 20 años del hallazgo de los cuerpos de tres mujeres en un campo algodonero de esta ciudad: ese día se encontraron tres jovencitas muertas con huellas de tortura y violencia sexual.

Ellas eran Laura Berenice Ramos Monárrez, de 17 años de edad, estudiante del quinto semestre de la preparatoria, quien desapareció el sábado 22 de septiembre de 2001; Claudia Ivette González, de 20 años de edad, trabajaba en una maquiladora y el 10 de octubre de 2001 llegó dos minutos tarde, por lo que no la dejaron entrar, ese mismo día desapareció; y Esmeralda Herrera Monreal, de 15 años de edad, quien desapareció el lunes 29 de octubre del 2001 luego de salir de la casa en que laboraba como trabajadora doméstica. Las tres jovencitas eran de origne humilde.

Cuando los familiares de estas jóvenes denunciaron su desaparición a las autoridades, fueron discriminadas y violentadas al juzgar la conducta previa de las chicas y determinar que andaban de fiesta o se habían fugado con el novio y afirmar que luego volverían a casa. Las tres madres de las víctimas fueron quienes iniciaron su búsqueda por medios propios y las autoridades dejaron de lado la investigación, hasta el día en que las encontraron sin vida.

Luego del hallazgo de los cadáveres en el campo algodonero, la investigación careció de profesionalismo: existieron evidentes irregularidades en el procesamiento de la escena y el manjeo de la prueba, hubo evidencia mal recolectada y otra evidencia que se extravió. 

En la lucha incanzable en la búsqueda de justicia para Laura, Claudia y Esmeralda, sus familiares decidieron presentar el caso ante la Comisión Interamericanda de Derechos Humanos, donde lograron el 16 de noviembre de 2009 que se condenara al Estado mexicano por la desaparición y muerte de las jóvenes. 

En resumen, se responsabilizó al Estado por la falta de medidas de protección a las víctimas, la falta de prevención de estos crímenes, pese al pleno conocimiento de un patrón de violencia de género que había dejado centenares de mujeres y niñas asesinadas en Ciudad Juárez; la poca respuesta de las autoridades frente a la desaparición, la falta de debida diligencia en la investigación de los asesinatos, así como la denegación de justicia y la falta de reparación adecuada. 

Según la Corte, el Estado es responsable por la violación de los derechos a la vida, a la integridad personal, a la dignidad, a las garantías judiciales, a los derechos de los niños, niñas y adolescentes, al derecho a la protección judicial y el incumplimiento a prevenir la violencia hacia las mujeres. 

Asimismo, se sentenció a una reparación integral del daño, a un reconocimiento público de la violación de derechos y una disculpa, a la creación de instituciones especializadas en el tema de violencia contra la mujer, así como la estandarización de protocolos de búsqueda, localización e investigación en mujeres desaparecidas, adecuación del protocolo Alba, entre otras.

La Corte tambien ordenó al Estado investigar la desaparición y muerte de las jóvenes, a encontrar a los responsables y sancionarlos conforme a derecho; sin embargo, a 20 años de haber encontrado los cuerpos no se ha sentenciado a ninguna persona como la o los responsables de este histórico feminicidio.

Por último, y para que Ciudad Juárez nunca olvide lo sucedido, se levantó un monumento en memoria de las víctimas de feminicidio en esta ciudad, ubicado justo donde encontraron hace 20 años aquellos cuerpos: avenida Ejército Nacional esquina con Paseo de la Victoria, donde se nos recordará por siempre a las “Muertas de Juárez”.

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