Opinión

Cambiar la imagen de Juárez

Vemos, leemos y escuchamos las declaraciones de los gobernantes electos que ofrecen un amor superior al de Juan Gabriel a Ciudad Juárez

Andrés Carbajal Casas
Analista

miércoles, 01 septiembre 2021 | 06:00

Vemos, leemos y escuchamos las declaraciones de los gobernantes electos que ofrecen un amor superior al de Juan Gabriel a Ciudad Juárez. Que provocan grandes expectativas en los crédulos y fastidio y desdén en los incrédulos, tal vez por la fuerza de tantas promesas incumplidas.

La ciudad carga con rezagos de abandono y desatención de más de un siglo y en los últimos 70 a 80 años desde el fin de las guerras norteamericanas con El Eje y después con Corea. En ese período, el crecimiento fue muy alto, volviéndose sorprendente desde la llegada de la maquiladora llegando al millón 600 mil habitantes. Hubo un notable margen de reducción, emigración y abandono durante el período de la “Guerra Loca” de Calderón, salvo ese funesto período, el crecimiento de la ciudad ha sido muy grande y sus rezagos más grandes aún. 

Ahora, en nuestros tiempos, al punto de cambio de mandos en las dos esferas de gobierno, por un lado aunque gana Morena como proponente, realmente gobernará el PAN y el PRI conforme vemos los anuncios que el presidente electo hace de sus colaboradores. En el Gobierno estatal sucede un fenómeno similar, pero con diferente causa, allá se pagan declinaciones, alianzas y apoyos a verdaderos cartuchos y “cartuchas” quemados de un PRI en su más nauseabunda representación, mientras que el panismo vive una guerra intestina entre dos facciones que rompieron lanzas desde tiempo atrás lo que dará en fecha próxima, con enfrentamientos más allá de declaraciones y dimes o diretes. 

Dicen la Sra. Campos y el Sr. Pérez Cuéllar que se van a poner de acuerdo para realizar las obras que vengan a cambiar nuestra ciudad al fin de cuentas y cuentos. Cambiar pero ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿quiénes?, ¿con qué?  y sobre todo ¿cuál es el orden de prioridades?

Los problemas urbanos de Juárez parten de dos fallas radicales principales que son el haber violentado los niveles naturales de la geografía municipal que más allá de cuadricular terrenos y calles, ignoraron los niveles topográficos del suelo y realizaron construcciones en la mayoría de las corrientes naturales del agua de lluvia y peor aún, la huida al bulto de TODOS LOS PRESIDENTES MUNICIPALES para primero, realizar un proyecto integral de agua, saneamiento, alcantarillados pluvial y de aguas negras que en trienios se hubiera atacado y más aún, obligar a los “desarrolladores” de vivienda a dotar a sus fraccionamientos de esas instalaciones antes de poder vender. Lo anterior sabiendo que solamente construidas las redes principales, el trabajo en fraccionamientos podría entrar en servicio.

Pavimentar, hacer banquetas, parques, paraderos de autobús y líneas de transporte son gastos inútiles mientras no exista un completo sistema de alivio de los escurrimientos y previamente un control de estos, antes de llegar al área urbana para evitar catástrofes.

La parálisis a la que se sujeta la ciudad por obras mal planeadas y por siniestros o tormentas ocasiona pérdidas directas e indirectas por miles de millones de pesos año con año. Destrucción de pavimento, deterioro de automóviles, ausentismo en los centros de trabajo, suspensión de actividades escolares y académicas sangran con millones a los juarenses cada ocasión de las al menos seis tormentas anuales y ¿qué sucede? Nada, lo mismo del año anterior, las mismas notas en los medios, los mismos daños ¿y qué resulta? Nada, lo mismo de siempre y la ciudad crece y crecen sus problemas, al fin y al cabo que los juarenses son estoicos, resistentes como los independentistas en Cuautla que sitiados sufrieron todas las penurias imaginables hasta que pudieron librar el sitio o cerco. Así ha estado Juárez sitiado o cercado por gobiernos ineptos todos, corruptos la mayoría y bribones desde tiempo inmemorial. Pensemos un poco y recordemos apellidos rimbombantes de esta tierra y hagamos revisión histórica, su vida es una y cambia después de que llegaron al poder y lo más grave, se ofenden porque los llamamos ladrones y corruptos pues dicen que mucho tuvieron que invertir y pedir para gastar en una campaña que tanto cuesta.

Quiero invitar ala reflexión, pero con estas premisas:

¿Quién es en primera escala el mayor beneficiado con pavimento de calidad y calles drenadas sin riesgo para personas, colindantes y vehículos?

¿Los comerciantes, industriales y prestadores de servicios o los vecinos que las utilizan para ir a fábricas, comercios, oficinas, etc.?

¿Podremos hacer un ejercicio diferenciando qué porcentaje corresponde a vivienda y edificaciones de negocios?

Claro que van a surgir miles de opiniones. Bienvenidas, empero, valdría la pena que vinieran acompañadas “del remedio y el trapito”.

Por ello mi invitación a los flamantes electos a que acompañen sus dichos, propuestas, promesas u ofertas con proyectos, presupuestos, estudios de factibilidad y sobre todo la fuente origen de los recursos para complementar con plazos y fecha de terminación.

Veamos cómo nos deja el Gobierno del Estado decenas de tramos de obras en retazos, mochas la mayoría, sin principio ni fin y fuera de toda normatividad a la que se sujetan las obras en los países desarrollados. 

Pronto debe venir el tiempo de los llamados a cuentas y sin duda la obra pública es una caja de Pandora. Mientras tanto, después de que en 1970 éramos la cuarta ciudad del país, ahora andamos por el número casi 20 por el abandono y rapiña oficial, la complicidad de los “dueños del pueblo” y la tolerancia ciudadana.

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