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Opinión

OPINIÓN

Boletinan entre empresarios a escoltas porros

No hay café, restaurante, antro, centro social, club, etc., donde no haya prendido el enojo y la indignación entre empresarios de alta gama por la golpiza que 10 escoltas de varios integrantes de la familia Bermúdez propinaron la madrugada del domingo a dos hijos y varios empleados de otro empresario, el dueño de Las Anitas, Lázaro Flores

LA COLUMNA
de El Diario

sábado, 24 febrero 2024 | 06:00

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-Boletinan entre empresarios a escoltas porros

 -Bien capitalizados casi todos los bancos

 -Delitos de menores van a la baja

 -La férrea opacidad de Fechac

 

 No hay café, restaurante, antro, centro social, club, etc., donde no haya prendido el enojo y la indignación entre empresarios de alta gama por la golpiza que 10 escoltas de varios integrantes de la familia Bermúdez propinaron la madrugada del domingo a dos hijos y varios empleados de otro empresario, el dueño de Las Anitas, Lázaro Flores.

 Todos ellos han mostrado su enojo no tanto porque guarden una buena relación o identidad con Flores, en algunos casos apenas lo conocen, sino porque sienten vulnerabilidad frente a cualquier eventual encuentro con los agresores y sus patrones.

 Aun los críticos de Lázaro quedaron impactados por los puñetazos, patadas y vehículos echados encima que con toda claridad pueden ser apreciados en las imágenes de los videos que registraron los hechos.

 Los guardaespaldas quisieron arrebatar para sus patrones un terrenote aledaño a Las Anitas aprovechando la oscuridad de la madrugada, pero sin contar que habría cerca cámaras que captaron todos los detalles, hasta perros también peleando. No queda duda quién agredió a quién ni la intención de invadir, pues apenas supieron que llegaría la policía prefirieron huir.

 En la fuga los municipales efectivamente detuvieron a Jesús Gerardo S. G., Víctor Manuel R. R., Gustavo Manuel M. S., Osvaldo H. O., Héctor Daniel C. de la T., Fernando David B. R., Jaime Fernández G.,  Pedro Alberto V. R., Martín Alejandro R. L. y Víctor David H., Z., Varios de ellos armados.

 Ahora todos quedaron boletinados como peligrosos entre la clase empresarial que puede darse el lujo de contar con escoltas; boletinados y con procesos penales encima por allanamiento, robo, daños, lesiones y amenazas

 Salvo los Bermúdez, sus familias y allegados suyos, no hay nadie que en estos momentos aplauda su conducta.

 ***

 La Comisión Nacional Bancaria y de Valores acaba de presentar el reporte del cierre de 2023 del Índice de Capitalización (Icap) del sistema bancario, ubicándolo en un 18.81 por ciento, con un Coeficiente de Capital Básico (CCB) de 17.48 por ciento y un Coeficiente de Capital Fundamental (CCF) de 16.32 por ciento.

 La capitalización básica y principal que define el Icap es el resultado de la división  del capital neto de cada institución entre sus activos ponderados sujetos a riesgo total, fórmula internacionalmente aceptada para garantizar la estabilidad financiera en caso de enfrentar escenarios de pérdidas no esperadas.

 Estos resultados son los indicadores promedio de la banca nacional, la media de las 50 instituciones que operan en el país, con foco especial en los bancos designados como de importancia sistémica por el órgano regulador nacional. No hay focos amarillos a la vista.

 Los principales bancos comerciales como Banamex, BBVA, Banorte, Santander, Scotiabank, Inbursa, HSBC rondan o superan el promedio de capitalización, mientras que otros especializados -como S3 (filial de valores de Santander), J.P. Morgan, Credit Suisse, Bank of America, Bank of China- superan por mucho los niveles requeridos por el estándar global.

 En lugares bajos, pero sin entrar en categorías de alerta, están algunos bancos de nicho o regionales. El más bajo es el único de origen chihuahuense, el campeón de los sotaneros, Bankaool (antes Progreso), con un 12.21 por ciento de Icap; Bancrea, con 13.71 por ciento; Consubanco y Afirme, cerca del 15 por ciento. Sin embargo, no representan riesgo sistémico, son poco relevantes en todo el entramado de la banca múltiple.

 En suma, pues, el sistema bancario cerró el año con pocas variaciones respecto al fin de 2022, al mantener la solvencia de sus operaciones que, a la vez, le deja ganancias importantes a dichas empresas, salvo dos o tres que operan con pérdidas o utilidades estrechas.

 ***

 Tenemos los números estadísticos de los delitos cometidos por menores de edad,  principalmente aquí en la ciudad –y en el resto del Distrito Bravos-, al igual que el tipo de dichas conductas delictivas, algunas de alto impacto.

 El acumulado en el período indicado es de 685 carpetas de investigación judicializadas y con auto de vinculación con motivo de la comisión de delitos contra la salud (144), violación (116), violencia familiar (108), abuso sexual (102), portación de arma de fuego (53) y robo (45).

 Podrán verse muy escandalosas esas cifras, pero hay una reducción sustancial comparando las carpetas integradas y sus respectivas causas penales, en cada uno de los años, 2021, 2022 y 2023.

 En el 2021 fueron judicializadas 304 carpetas, contra 174 en el 2022 y 207 en el 2023; la diferencia entre el 2021 y el 2023 es del 46 por ciento.

 Obvio, no deben echarse las campanas al vuelo, porque del 2022 al 2023, hubo un incremento del 16 por ciento, muy por debajo aún del 2021, pero aumento al fin.

 Ya en el análisis por delito en particular, también hay disminución comparando 2021 contra 2023, mucho más de la mitad, por ejemplo en delitos contra la salud (79 vs 23) o un poco menos en portación de arma de fuego (28 vs 19).

 Las causas penales por violencia familiar, abuso sexual y robo también se redujeron, en menor porcentaje, pero disminución al fin. Estos delitos, junto con la violación, deben estar en el radar de las distintas autoridades para no aflojar el paso con los programas de atención a dicho sector de la población.

 ***

 Otra vez la Fechac vuelve a ser el foco de atención por la opacidad en el manejo de sus recursos.

 Bastante inexplicable el incremento de casi 50 por ciento que ha tenido el presupuesto de la Fundación del Empresariado Chihuahuense (Fechac) en los últimos cuatro años.

 Mucho se podrá decir a través de boletines de prensa en torno a las inversiones sociales llevadas a cabo periódicamente, pero formal y oficialmente no hay un solo sitio de transparencia que explique uno solo de sus gastos.

 Tenemos que en el año 2020, Fechac tuvo un presupuesto anual de 397.8 millones de pesos; para 2021 bajó ligeramente a 385 millones, para 2022 subió a 421 y para el 23, a 425; sorprendentemente, para el 2024, alcanzó los 679 millones de pesos. Son 254 millones de pesos más de un año a otro, un incremento del 37.4 por ciento así de la nada.

 El presupuesto del Fideicomiso llega del 10 por ciento que el Estado le paga de sobretasa de lo recaudado del Impuesto Sobre la Renta. Al Fideicomiso para la Competitividad y Seguridad Ciudadana (Ficosec) le toca el cinco por ciento.

 La falta de transparencia y rendición de cuentas en este organismo público no es nueva. Basta checar las unidades de transparencia del organismo, que se encuentran completamente en ceros. Es ahí donde se basa lo inexplicable, y justo en lo que el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) está pidiendo cuentas, pero igual que a todo mundo, el silencio como respuesta.

 

 

 

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