OPINIÓN

Boletín del narco antes de iniciar una ‘limpia’

Ese comunicado ominoso fue desparramado virtualmente de teléfono a teléfono entre miércoles y jueves por voceadores anónimos del crimen organizado

LA COLUMNA
de El Diario
viernes, 08 noviembre 2019 | 06:00

• Boletín del narco antes de iniciar una ‘limpia’


• Allá el CCE sí le dice sus verdades a Corral


• Reveladoras y sospechosas prisas de Peniche


• Plantón a quienes esperaban plan de inversión


“Traten de evitar andar después de las nueve de la noche... La guerra me la declararon y por lo tanto no me voy a quedar de brasos cruzados” (sic).

Ese comunicado ominoso fue desparramado virtualmente de teléfono a teléfono entre miércoles y jueves por voceadores anónimos del crimen organizado.

Fue dirigido a pobladores de Creel, San Juanito, Bocoyna y puntos vecinos. Es la principal zona turística de la entidad, que igual continúa sufriendo una violencia extrema como Ciudad Juárez, o como la ciudad de Chihuahua, o la región occidente con punto central en Cuauhtémoc, el sur hacia Valle de Allende y Parral, y por supuesto, al noroeste, donde fueron asesinados con saña irracional niños y mujeres de la comunidad mormona LeBaron.

“No quiero que caiga gente inocente... hay les dejo a su criterio este comunicado ya que empieza la limpia de los marranos de la gente nueva, y esto es también para los chismosos, gatos, achichincles y dedos del pueblo así que ábranse porque aquí traigo la lista para limpiar Creel, así como ellos me pelean san juanito yo les voy a pelear creel. Buenas noches” (sic).

Al día siguiente del comunicado fueron dejados cuatro cuerpos en la funeraria de San Juanito y hubo balaceras en distintas poblaciones de la región.

Las coincidencias con Ciudad Juárez, Chihuahua y el resto de la entidad son totales. La pelea entre células y pandillas de la Línea, o Cártel de Juárez, y Gente Nueva, o Cártel de Sinaloa, ha ido de sanguinaria entre sus miembros al terror precisamente hacia la población civil. Decretan “toque de queda” lo mismo en la Sierra que en esta frontera.

De lado, las policías municipales literalmente arrinconadas por la fuerza superior en recursos de toda índole, incluido sustancialmente el factor corrupción. Reos del Cereso estatal en unos instantes tomaron en Juárez el penal y afuera sus cómplices incendiaron vehículos particulares y camiones del transporte público con extraordinario margen de maniobra.

La Fiscalía del Estado se ha desentendido por completo de su responsabilidad y ha dejado en el abandono a la población civil. Es Chihuahua durante los últimos tres años una de las entidades del país con mayor índice de impunidad. Los grupos delictivos actúan sin mayor preocupación.

Y la estocadilla la está aportando el nuevo régimen federal de la Cuarta Transformación y su mal ejemplo a seguir por los grandes y pequeños cárteles delincuenciales con la premisa contraproducente de no golpear el avispero para evitar “daños colaterales” a la población civil.


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No son peritas en dulce los líderes de las cámaras empresariales en la ciudad de Chihuahua. 

Nos referimos a los integrantes del Consejo Coordinador Empresarial (CEE) que ayer sostuvieron una encerrona privada en Palacio de Gobierno con Javier Corral Jurado. Le dijeron algunas verdades de ésas que no admite el gobernador; para su caso, de las verdades que pecan y también incomodan. No perdonables.

Le reclamaron al mandatario la situación crítica de inseguridad por la que atraviesa la ciudad de Chihuahua –igual que en todo el estado–, le pidieron que apure a la Federación para que la Guardia Nacional asuma la responsabilidad que le corresponde y que le baje a la burocracia en el prometido plan de inversión 2019-2021 que el propio Corral anunció con bombo y platillo hace meses pero que hasta el momento no avanza, o lo hace a velocidad de tortuga.

Es altamente probable que Corral no vuelva a recibir a los líderes empresariales. Les ha abierto las puertas de Palacio cuando mucho dos veces durante los tres años que lleva de gobernador precisamente porque repele críticas y cuestionamientos, así que será suficiente con esta encerrona y el desahogo de los planteamientos directos llevados a cabo.

Ahí estuvieron Luis Carlos Ramírez, Polo Mares, Benjamín Ojeda, Jesús Rogelio González, Alfonso Lechuga, Elier Domínguez, Eduardo Prieto, Miguel Guerrero. Al frente de todos, Francisco “Paco” Meza Santini, presidente del CCE. 

De todo los agremiados al órgano empresarial, sólo faltó el presidente de Coparmex, Federico Baeza. A diferencia de Juárez, donde Canaco forma parte del CCE, en Chihuahua todavía sigue fuera la agrupación de comerciantes.

En las fotos que presentamos en la versión digital de La Columna pueden apreciarse los gestos adustos de varios empresarios y del propio gobernador. Es de los encuentros que Corral busca evitar a toda costa.


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La fiscal sonorense Claudia Indira Contreras fue muy mesurada en sus declaraciones sobre la masacre de mormones en los límites de Chihuahua y el vecino estado.

Aunque criticada también por su patente incompetencia, la mujer que responde al mando de la priista Claudia Pavlovich cuidó cada una de sus palabras expresadas en noticiarios y medios de comunicación que han dado seguimiento a tan espantoso crimen de nueve personas de la familia LeBaron.

No especuló con hipótesis sobre el móvil ni sobre los responsables, más allá del lugar común de la “pugna entre grupos del crimen organizado”.

El fiscal de Chihuahua César Augusto Peniche fue menos cuidadoso. Las primeras horas a lo mucho precisó cifras para no irse de bruces antes de las confirmaciones de los números.

Pero luego se apresuró a señalar a un grupo del Cártel de Sinaloa como responsable de la masacre. Nomás le faltó ponerles nombres y apellidos a los sicarios rivales del Cártel de Juárez que donde se topan con sus enemigos hacen una carnicería.

Inexplicable la prisa del fiscal por señalar culpables; obvio, sin soltar nombres. Lo hizo a contrapelo de lo que decían los audios en inglés de los mormones LeBaron, que circulaban de teléfono en teléfono y hablaban de un comando de “La Línea” que había ingresado desde el domingo a las cercanías de La Mora.

También lo hizo a contrapelo de la versión federal ya conocida, que achacó al grupo criminal de Juárez los hechos; para colmo se hizo bolas con las hipótesis del fuego cruzado, la confusión y el ataque directo a las víctimas.

La gente común puede leer los deslices de Peniche como eso, meros deslices de un funcionario incompetente que no hace más que ser el cronista oficial de la violencia, el contador de cadáveres en el panteón estatal, no la autoridad a cargo de frenar el crimen.

Pero en el mundo de los cuerpos de seguridad esas prisas del fiscal resultan muy sospechosas, sobre todo cuando es el responsable de un estado en llamas, con dos grupos poderosos favorecidos desde la Fiscalía y la Comisión Estatal de Seguridad, respectivamente.


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El secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, Gustavo Elizondo, fue el encargado de inaugurar en la capital la ExpoCid de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción.

Al exalcalde juarense le tocó ser el incómodo invitado de honor ante el plantón que le hizo el gobernador Javier Corral a los constructores, encabezados por el dirigente nacional Eduardo Ramírez.

A horas del arranque no les habían confirmado la asistencia del mandatario, por más peticiones formales que hizo la CMIC. Poco antes les avisaron que sólo iría Elizondo.

Como es lógico suponer, los constructores estaban esperanzados a una visita de Corral para ver qué tan real era el plan de inversión que presentó hace unas semanas. Elizondo apenas hizo una breve mención en un discurso escueto y aburrido.

Quedó claro entre los asistentes que son más fantasía que realidad los proyectos anunciados con exceso de marketing y publicidad. 

Lo que preocupa a los constructores no es el desprecio de Corral Jurado, ya están acostumbrados; saben que no lo motiva siquiera la presencia de todo el empresariado unido en un evento de dos días, reconocido como el más importante del norte del país en materia de construcción.

Preocupa la caída en la inversión estatal por tres años, las mentiras de que ahora sí habrá obra pública, la poca disposición a gastar de forma eficiente, que se agrava con una política de subejercicios federales. Pero hay quien prefiere quedarse de brazos cruzados en vez de actuar ante las crisis.