Opinión

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Boda en Cozumel tras operar para Aras

Esa empresa, su holding y sus directivos, son protagonistas hoy del escándalo de la década por defraudar a cerca de 20 mil chihuahuenses a los que engancharon para invertir sus ahorros con la promesa de recibir fenomenales intereses mensuales por alrededor del 10 por ciento mensual

LA COLUMNA
de El Diario

viernes, 26 noviembre 2021 | 06:00

-Boda en Cozumel tras operar para Aras

-Aceptó rector acuerdo de los dientes para afuera

-“El de atrás paga”, así gastó Elizondo

-Enlace de Cruz atiende a los alcaldes

Personal de la Fiscalía General del Estado y de la Secretaría de Seguridad Pública ha revelado que una exfuncionaria cercana al exgobernador, Javier Corral Jurado, y a su amigo el exsecretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, Ulises Pacheco Rodríguez, está o estuvo metida hasta el fondo con la financiera Aras.

Esa empresa, su holding y sus directivos, son protagonistas hoy del escándalo de la década por defraudar a cerca de 20 mil chihuahuenses a los que engancharon para invertir sus ahorros con la promesa de recibir fenomenales intereses mensuales por alrededor del 10 por ciento mensual.

Hoy se quedaron prácticamente todos los incautos sin los rendimientos respectivos por la supuesta insolvencia económica de la financiera, tampoco han podido recuperar su capital y sus demandas penales siguen sin prosperar hacia la judicialización por angas o por mangas.

En todo el entramado estuvo –o está- Mariné Alemán, exdirectora de Vinculación del Secretariado, colocada ahí por el dúo Corral-Pacheco. Ellos manejaron cientos, si no es que miles de millones de pesos, en equipamiento de toda índole para las corporaciones policiacas del Estado y los municipios: patrullas, uniformes, armas, municiones…

Mariné no escondió su pertenencia a Aras aun como funcionaria pública. Presentamos en versión digital de La Columna algunas capturas de pantalla con la información correspondiente.

“Somos una empresa consultora en colocación de capital, estamos más cerca de ti cada día”, escribía en redes sociales.

De las imágenes se desprende que era de las favoritas de Corral, según puede apreciarse en fotos donde aparecen juntos en las inconstantes carreras de la liberación que hizo aquel exgobernador, uno de los peores que ha sufrido Chihuahua en toda su historia.

Cuando era funcionaria pública ya se hablaba de ella como nueva rica del pueblo por la presunción de un antro y residencia nueva, pero aun ahora no ha bajado su buen ritmo de vida. En sus redes también aparece su boda el pasado 6 de noviembre en el paraíso terrenal que es Cozumel.

Se dice “bendecida” en redes por la dulce vida mientras personal de la Fiscalía, Seguridad Pública y otras miles de gentes fuera de ahí lloran desconsolados por la pérdida de sus ahorros.

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Ahora es evidente que solo de los dientes hacia afuera aceptó el rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), Luis Alberto Fierro, el acuerdo político con la gobernadora del Estado, Maru Campos Galván, para ceder el control de la máxima casa de estudios a operadores de Palacio de Gobierno sin ser separado él de la rectoría.

Palacio envió un comando encabezado por el nuevo Secretario General en la UACH, Jesús Villalobos Jión. Este y varios más sustituyeron a las principales piezas con las que Fierro mantuvo un control administrativo despótico e ineficaz durante cerca de seis años.

Al rector le falta menos de un año para concluir su período, de ahí que parte del acuerdo haya sido continuar de frente por el tiempo restante para “no meter más ruido” al alma mater.

El rector sufrió semejante castigo por formar parte activa e inmisericorde de la estrategia del exgobernador, Javier Corral, para atacar a la entonces precandidata y luego a la candidata panista a la gubernatura, Maru. Con todo y ese antecedente le “permitirían” llegar al final.

Hoy el escenario ha cambiado, Fierro se ha negado con todo lo negro de su corazón a acatar las indicaciones de Villalobos Jión. Ni el saludo le dirige; ni a él ni a los altos funcionarios que llegaron junto con él.

Aunque pudieran esos constituir solo detalles de forma debido a que hay otros temas de fondo realmente de auténtica trascendencia para la UACH que tampoco acepta el rector, son los que han provocado mucho enojo en Palacio y considerados como la gota que derramó el vaso.

Si el rector no ha cumplido ni lo más básico del acuerdo, que es el buen entendimiento y trabajo sintonizado con “su” secretario General, entonces que se vaya las de ya.

Ese es el mensaje entendido por la sufrida comunidad universitaria y los líderes de opinión pegados al desarrollo de esa historia.

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El presidente de la Cámara Nacional de la Industrial de Transformación (Canacintra) en Juárez estuvo seguro que tendría como invitados especiales en un evento ayer a funcionarios del Gobierno estatal encabezados por Maru Campos.

Jesús Manuel Salayandía Lara presentó ayer un estudio del sector metalmecánico, el cual serviría para mostrar las condiciones en que opera.

Sin embargo, aunque había confirmado de inicio María Angélica Granados “Manque”, secretaria de Innovación y Desarrollo Económico, luego avisó enviaría al subsecretario, Fernando de Alba, quien a la mera hora solo informó que tenía otro evento más importante y no fue, dejándolos “colgados”.

Quien sí estuvo presente en primera fila fue el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, que de acuerdo con los directivos de la cámara “hizo buen clic” al mostrar su interés por impulsar al sector conformado por cientos de Pymes locales.

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Nomás porque la Fiscalía del Estado y la Función Pública caminan a paso de tortuga es que no le han puesto el ojo encima al exsecretario de Comunicaciones y Obras Públicas, Gustavo Elizondo.

En la dependencia estatal que dejó el juarense, ahora bajo la jefatura de Carlos Aguilar García, cargan todavía con el peso de sus decisiones, tomadas muy seguramente desde Palacio de Gobierno en los últimos meses de Javier Corral.

Tan solo el fracasado “maratón de obras” que marcó el fin de la gestión corralista, dejó problemas superiores a los dos mil millones de pesos, por proyectos mal planeados, peor fondeados y ejecutados. La mayoría forman parte del tiradero que quedó en la frontera.

Usó Elizondo Aguilar no una tarjeta, sino una tarjetota de crédito sin las mínimas precauciones, pues se emitieron anuencias presupuestales en papel, sin tener respaldo en bancos.

Se autorizaron ejercicios que van de unos cuantos miles de pesos hasta cientos de millones para ejecutar obras al capricho del entonces gobernador, solapado por el exalcalde de Juárez, que ni por ese supuesto arraigo en la ciudad reparó en cumplir con órdenes dictadas para favorecer intereses turbios.

Los resultados están a la vista; más que maratón fue tiradero de obras en varias ciudades de la entidad, desde el sistema de transporte hasta hospitales proyectados pero jamás terminados.

En suma, básicamente se pagó con papel, con suficiencias presupuestales sin sustento en las cuentas bancarias del Estado, que ahora Obras Públicas debe pagar o revertir, con las consecuencias financieras y jurídicas que eso conlleva.

La tarjetota de crédito fue autorizar gasto con el clásico “el de atrás paga”, pero ni el directamente afectado que ahora encabeza la dependencia estatal ni las instancias correspondientes han querido hacer escándalo.

Quién sabe si actúan de esa forma tan discreta, que pareciera negligente, por instrucciones superiores o por decisión propia. Pero el caso es que hay materia para sanciones a la brevedad.

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Cada uno de los 12 alcaldes de la entidad que han tenido acuerdos con Cruz Pérez Cuéllar son atendidos por una mujer que fue designada por el juarense para servir de enlace con ellos.

Se trata de Edwiges Armendáriz, funcionaria de la representación estatal de la Secretaría de Gobernación y por lo tanto integrante del equipo político del titular de dicha área, el expresidente del Consejo Estatal de Morena, Omar Holguín Franco.

Es Armendáriz la que, después de haber hecho presencia en la frontera, se ha encargado de mantener el lazo con los presidentes municipales que desde hace tres semanas, como se sabe, se reunieron con Pérez Cuéllar para trabajar en bloque.

El objetivo del grupo de ediles -que gobiernan desde Villa Ahumada hasta profundidades de la sierra como Ocampo, Urique y Morelos- es formar una alianza que les permita recibir trato igualitario del Estado en los renglones de educación, desarrollo social, turismo y no se diga seguridad.

Con este bloque que se mantiene unido, Pérez Cuéllar buscará reforzar la buena relación que tiene con la gobernadora Maru Campos, quien en breve podría sentarse a dialogar con todos a fin de tejer acuerdos regionales.

Esa pequeña maquinaria política aceitada por el juarense tendría así sus primeros resultados. Mantenerla en funcionamiento es lo que cuesta y para eso están los enlaces, a los que el alcalde de la frontera exige cuentas casi a diario.

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