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Opinión

Así las cosas

Así las cosas con la marcha por el INE

Es importante iniciar este texto reivindicando el derecho a la libre expresión y la libre manifestación de ideas

Armando Cabada
Político

lunes, 14 noviembre 2022 | 06:00

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Es importante iniciar este texto reivindicando el derecho a la libre expresión y la libre manifestación de ideas. El ser humano desde su más íntima naturaleza tiene la necesidad de expresar sus ideas y convicciones a fin de generar un consenso entre los miembros de la sociedad.

En ese sentido todas las manifestaciones y marchas tienen un ingrediente de rebeldía y de búsqueda de una verdad personal que no debe dejarse de lado a la hora de interpretar desde la responsabilidad pública y no confundirla con la voluntad de las masas. Trataré de explicar este punto porque es realmente importante establecer el fin de una manifestación de ideas más allá de los medios con que se hacen.

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La izquierda ha sido un promotor de ideas que ha podido exponer de distintas maneras, ya sea a través de las artes, como la música, la pintura, el teatro y por supuesto la literatura. Quién no recuerda los grandes temas salidos de un grupo de artistas cubanos que sirvieron para exponer ideas mediante las canciones que llenaron una época de la sociedad latinoamericana y que, llamábamos pomposamente la Nueva Trova. Exponentes como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Amaury Pérez y tantos otros que expusieron temas como la rebeldía, la búsqueda de los sueños y la protesta.

En el caso de la pintura, específicamente el muralismo, vimos crecer a los muralistas mexicanos trascendiendo la patria e impactando a nivel internacional, mostrando una visión de una izquierda mexicana que dejó en alto a los intelectuales mexicanos. Como estos ejemplos que he planteado en este párrafo y el anterior, se pueden escribir muchos textos y opiniones; unos a favor y otros en contra, pero lo que no se puede criticar, es una falta de integridad.

Todo esto que les comento, tiene que ver con la llamada marcha para defender el INE de un supuesto ataque contenido en la reforma electoral de la que hablé la semana pasada y donde especifiqué claramente que no hay en el articulado ninguna propuesta de desaparición del órgano electoral mexicano.

Reitero, todas las manifestaciones de ideas son altamente respetables, incluso aquellas que no manejan integridad en sus orígenes. Sin embargo, considero imprescindible que, para poder estar en contra de algo, primero debemos conocerlo a fondo, entenderlo y determinar aquello que no nos gusta. Lo digo porque sé que hay una mala percepción que insidiosamente se ha introducido en la conversación social, acerca de que hay una idea por favorecer a un partido perjudicando a los demás. 

La manipulación de la sociedad es reprochable viniendo de quien venga; en este caso, la abierta distorsión que se hace de la reforma electoral no es otra cosa que una mentira con el fin de que erosionar cualquier intento de mejorar las condiciones en que se llevan a cabo los procesos electorales. Más allá de los asuntos que sin miedo a equivocarme, tiene que ver con las agendas electorales de los partidos de oposición, el órgano electoral y los procesos democráticos son entes vivientes que deben evolucionar.

A mí en lo personal me ha tocado enfrentar varias elecciones desde el independentismo, que es una gran desventaja para aquellos que no tienen una filiación definida por un partido político y que representa grandes obstáculos, no solo por los recursos económicos, sino por la falta de representación de los ciudadanos en los institutos electorales.

Pongo en la mesa de discusión las siguientes preguntas para que usted, querido lector haga un análisis a fondo de lo que se plantea en la reforma: ¿Estaría usted a favor de eliminar el financiamiento a los partidos políticos para cuestiones que no tienen que ver con las elecciones? ¿Estaría usted a favor de disminuir los diputados de 500 a 300, y los senadores de 128 a 96? Pues bien, como estas propuestas hay varias otras que deben ser consideradas  para discutirse a profundidad

Seguramente hay cosas por mejorar en la reforma electoral, no podemos cerrarnos a la discusión en ese punto; personalmente hay puntos en la propuesta con los que no estoy totalmente de acuerdo, pero precisamente por eso debe discutirse y adecuarse para la realidad actual de los mexicanos, pero también estoy convencido que debe hacerse mediante los mecanismos establecidos y poniendo ojo crítico para poder mejorarla, sin manipular a la gente, sin mentir y sin distorsionar la visión de la sociedad.

Las marchas son bienvenidas y personalmente las apoyo, todas las inquietudes al respecto serán atendidas, porque México está en constante evolución y requiere de nuestra integridad y trabajo. 

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