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Opinión

Así las cosas con la Ley de la Guardia Nacional

Desde hace muchos años, hemos vivido una ola de violencia que ha trastocado el ámbito social, familiar y económico

Armando Cabada
Político

lunes, 05 septiembre 2022 | 06:00

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Desde hace muchos años, hemos vivido una ola de violencia que ha trastocado el ámbito social, familiar y económico; los crímenes violentos han estado creciendo permanentemente, aunque a últimas fechas, hemos visto cómo la tendencia ha tomado un rumbo más estable.

Precisamente en Juárez, hemos vivido una etapa de gran violencia que, a pesar de los altibajos, ha permanecido presente en la vida de los fronterizos; sin embargo, es injusto pensar que este fenómeno de violencia es privativo de nuestra ciudad; la violencia crece a lo largo y ancho de todo el país, por lo que pensar en una solución local, suele ser equivocado y seguramente se presentaría una solución que, lejos de ayudar, serviría para agravar la problemática.

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Los grupos delincuenciales han dejado de ser bandas locales y se han expandido en varias ciudades y estados según sea la conveniencia de la operación delictiva. Con este avance territorial, también se ha dificultado la localización y seguimiento a los delitos que cometen.

Pero no debemos dejar de lado que además de cometer más delitos, los miembros del crimen organizado han profundizado en el sadismo con que los cometen. Según los expertos, esto se debe a la necesidad de mostrar fuerza y determinación, pero sobre todo para infundir miedo en los grupos rivales o antagonistas.

En 2013, el Dr. Luis Ernesto Cervera Gómez y la Dra. Julia Estela Monárrez Fragoso; publicaron “Geografía de la Violencia en Ciudad Juárez Chihuahua” bajo el auspicio del Colegio de la Frontera Norte, un libro que se vuelve obligatorio para entender la dinámica de la violencia en nuestra ciudad, así como los diferentes patrones de conductas y ubicaciones geográficas donde se llevan a cabo la mayor parte de los delitos violentos. 

El estudio profundo de la marginalidad urbana midió variables como la pobreza, bienestar e infraestructura que nos dan una idea muy clara del avance de la violencia en nuestra ciudad, pero que no necesariamente se aleja de la situación nacional.

El caso es que, en todo el país hemos pasado de aquellos cuerpos que aparecían encobijados en distintas modalidades, a las ejecuciones en público y posteriormente, tal como ocurrió en semanas anteriores, al franco asesinato de ciudadanos al azar; todo esto, ante el gran despliegue mediático de los grupos del crimen organizado, que muestra armamento y vehículos cada vez más sofisticados.

Este despliegue de fuerza del crimen organizado merece una respuesta de la misma envergadura por parte del gobierno; para esto, debemos recordar al sociólogo Max Weber, quien esgrime la máxima de “El estado es la institución que posee el monopolio del uso de la fuerza”, bajo la premisa de que debe utilizarse para establecer el orden.

Para esto es necesario fortalecer los instrumentos legales que hacen viable el uso adecuado de esa fuerza representada por todos aquellos que representan al estado. Precisamente eso pretenden instituir las iniciativas presentadas por el ejecutivo entre las que destacan la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, para facultar a la Secretaría de Seguridad Pública Ciudadana, facultándola para formular la Estrategia Nacional de Seguridad Pública y el Programa Nacional de Seguridad Pública y coordinar el Gabinete de Seguridad del Gobierno Federal.

Adicionalmente, la Ley de la Guardia Nacional, donde se especifica la posibilidad de aprovechar la experiencia de la SEDENA para capacitar a la Guardia Nacional, distribuir y zonificar el territorio nacional para una mejor cobertura, facilitar la colaboración entre la Guardia Nacional y la SEDENA, pero sobre todo, formalizar la rotación permanente de los mandos de la Guardia Nacional para evitar que se establezcan las redes de complicidad que terminan por afectar cualquier estrategia de seguridad.

Estas propuestas fueron discutidas y aprobadas por la cámara de diputados el pasado viernes y sábado, a pesar de los partidos de oposición, quienes buscando restar seriedad a la propuesta y con un fuerte sesgo político, trataron de ensuciar la aprobación pensando en una conveniencia particular y colocándola por encima del bien general de la sociedad.

México vive una etapa social que demanda de todos los actores políticos, que aprovechemos el momento y la oportunidad para cumplir con la responsabilidad más importante de cualquier persona con una responsabilidad pública, que colaboremos desde nuestro ámbito para proporcionar paz y seguridad a la población.

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