Opinión

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Arrecian acusaciones de moches en obras tiradas

Igual meten entre las sospechas al director del Fideicomiso de Puentes Fronterizos, Sergio Madero, cuya gestión de los recursos concesionados por la Federación ha sido gris y la mayor de las veces muy opaca

LA COLUMNA
de El Diario

lunes, 12 julio 2021 | 06:00

• Arrecian acusaciones de moches en obras tiradas

• “Entregarán” la primera troncal que hizo Duarte

• Acelera “El Higadito” con muertos estatales

• “Si así es la transición, no quiero imaginar el arranque...”

Las obras para imponer el sistema de transporte y otros proyectos mientras eran destazadas las avenidas principales de la ciudad, no podían terminar de otra manera más que entre acusaciones de moches, sobreprecios y uso de prestanombres por parte de los funcionarios estatales.

Por algo los proyectos se han manejado a espaldas de la sociedad entera y a contrapelo de las demandas reales de la población fronteriza.

En el cierre del fracasado quinquenio de Javier Corral comienzan a intensificarse las versiones, no nuevas ni desconocidas, de la voracidad con la que han actuado el secretario de Obras, Gustavo Elizondo Aguilar, y el subsecretario de ese mismo ramo, Roberto Barraza.

Igual meten entre las sospechas al director del Fideicomiso de Puentes Fronterizos, Sergio Madero, cuya gestión de los recursos concesionados por la Federación ha sido gris y la mayor de las veces muy opaca.

Entre unos y otros se han delatado ante varios constructores. Sobran acusaciones entre ellos que se validan con la situación que padecen quienes han agarrado contratos con Gobierno del Estado. Arreciarán conforme se acerque el fin de la administración más desastrosa de la historia reciente de la entidad.

La queja generalizada de los contratistas es que les queda muy poca utilidad neta por el repartidero de moches y hasta porque se les obliga, casi por contrato, a publicitar indebidamente las obras que realizan para ensalzar la deprimente gestión estatal.

En concreto, los moches van a la estructura que controla Elizondo, quien cómodamente hace como que supervisa las inversiones desde su megarresidencia en Juárez cuyos álamos ya le dejaron caer encima a Corral una gruesa rama en una de las comidas que ahí ha tenido con todo y comitiva.

Ahí ha aprovechado el gobernador hasta para burlarse de su “última travesura” contra el alcalde Armando Cabada: la obligada “negociación” con el conductor televisivo Héctor González.

A Barraza le es señalado el uso de prestanombres; y a Madero le adjudican otros pecadillos con las obras financiadas con dinero del Fideicomiso.

Por eso no prende el discurso oficial con el que casi cada lunes y martes trata de convencer Corral en la frontera. Ni él se cree la presunción de que le está haciendo un bien a la ciudad. Y el nivel de corrupción es tal que resulta imposible no sospechar que llega al Palacio de Gobierno.

El daño al erario ensombrece cualquier proyecto que quieran presentar los funcionarios como un gran avance para la infraestructura juarense.

Peor si se toma en cuenta que las obras están retrasadas o de plano han fracasado, si no es que se quedaron en meros proyectos con vistosas presentaciones de power point, pero nomás, como el caso de los paraderos subterráneos que ahora están parados luego de seis meses de caos en el primer cuadro de la ciudad.

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Hoy se habrá de entregar por parte de Corral la ampliación de la primera ruta troncal. Será con un recorrido que se realice la inauguración, simulando que ya está todo terminado, cuando eso no es real, es otra de las mentiras que se esconden en el negocio del BRT que arrancó con César Duarte y maquilló el sucesor.

Según la agenda del mandatario, saldrá en Bravobús del paradero de Puerto Tarento hacia el S-Mart Libramiento, acompañado de Gustavo Elizondo, y de la representante estatal en Ciudad Juárez, Alejandra de la Vega.

Le han dado la vuelta a Corral y a todo el aparato estatal varios empresarios invitados a un recorrido por esa ampliación de la troncal para no validar la entrega de una obra que consideran a medias. En especial concesionarios del transporte van a hacer el hueco a la ceremonia oficial. Puede invitar al alcalde electo, Cruz Pérez Cuéllar.

La razón de los desaires es simple: falta iluminación adecuada en la ruta, no hay camiones nuevos ni máquinas expendedoras de tarjetas y varios paraderos tienen fallas que complican la existencia de los pasajeros comunes, ni se diga de los que tienen alguna discapacidad, hecho que se había denunciado a tiempo por grupos ciudadanos pero siempre fueron ignorados.

Es lógico que nadie quiera darle el aval a una miniobra sin concluir que será presentada por Corral como terminada, después de meses de retrasos y mala planeación, lo que sin duda ha sido la marca lamentable de su administración sobre todo en esta ciudad.

Es el maratón del desastre.

Por cierto, antes de sus actividades en Juárez, Corral cruzará a El Paso por el puente Zaragoza, a fin de asistir a una pequeña oficina de reclutamiento de la Guardia Nacional de Texas, donde se presentará una de tantas campañas de seguridad.

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Fue justo el pasado jueves cuando la Secretaría de Salud del Estado, a cargo del no médico Eduardo “El Higadito” Fernández, alcanzó los reportes de su contraparte federal, que en ocasiones había registrado hasta casi 300 muertos más de Covid que las autoridades estatales.

En versión digital aparecen los reportes del ocho de julio con la contabilidad de muertos por la pandemia, en ese macabro juego de cifras que llevan las autoridades sanitarias de ambos niveles de gobierno, por lo visto casi igual de incompetentes.

Cuando hace 10 días el diferencial en los números establecía que había 199 muertos más que los reportados por el Estado, a esa fecha ya eran 14 decesos estatales más que los federales; es decir, que la entidad reportaba 7 mil 598 y la Federación 7 mil 584.

Quienes manejan los deficientes sistemas de la Secretaría de Salud estatal asientan que el subregistro obedece a una gestión inadecuada no sólo de las cifras, sino de todo el aparato que se volcó para la atención de la crisis sanitaria.

De ahí que durante la semana pasada, sin tener muertes recientes, en Juárez se haya registrado un exceso de mortandad, que se reflejó con 12 casos el lunes, 20 el martes, 27 el miércoles y 29 el jueves; al igual se hizo en Chihuahua y otras ciudades, con el fin de alcanzar el diferencial federal a esa fecha.

Son todos los casos de mortandad retrasada, pero estaban atorados en la deficiente burocracia que supuestamente reorganizaría y agilizaría Fernández Herrera, quien ni de chiste ha logrado, hasta el momento, entender la complejidad de la salud pública.

Empatar en muertes es un paso mínimo en la comprensión del problema que habrá de heredarse a la siguiente administración.

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En los restaurantes del periférico De la Juventud de la capital del estado ha sido visto de forma constante el exsecretario de Hacienda calderonista, Ernesto Cordero Arroyo, quien asesora a la gobernadora electa Maru Campos para la recepción de las finanzas públicas.

Una de las frases recurrentes que le acreditan al exfuncionario de Felipe Calderón es una queja: “Si así es la transición, no quiero imaginar el arranque...”.

No se refiere al lugar común que todo mundo conoce por los tumbos que ha dado la transición de la administración de Javier Corral a la de Maru, sino al caso específico de las finanzas locales.

Al fin viejo lobo, Cordero y su gente más bien hablan del rechazo a transparentar la información fiscal, financiera, de deuda y demás que corresponde al saliente secretario, Arturo Fuentes Vélez.

La resistencia en la materia no obedece al infantilismo político demostrado por Corral Jurado, que mientras dice estar dispuesto a una entrega-recepción transparente y sin obstáculos, hace todo lo opuesto para poner piedras en el camino.

La gran preocupación es que esa resistencia obedezca a una estrategia para dejar las finanzas estatales quebradas, como ya lo están de hecho, pero sin la mínima capacidad de maniobra para el siguiente titular del ramo. Que dicho sea entre paréntesis, no será Cordero, pero él sí seguramente recomendará al que pueda tomar las riendas financieras de la entidad.

Al exsecretario le preocupa, pues, que las arcas se queden con tres pesos para enfrentar los últimos meses de 2021, que demandan alrededor de 25 mil millones de pesos, cantidad que no está garantizada con las ministraciones federales que llegan cada mes. 

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