Opinión

Arman plan para echarlos del partido

Loera de la Rosa buscó a sus cercanos para descarrilar a Cruz Pérez Cuéllar y Fernando Tiscareño que buscan posicionarse dentro de Morena, rumbo a las elecciones de 2021

LA COLUMNA
de El Diario
lunes, 18 febrero 2019 | 06:00

• Arman plan para echarlos del partido


• Guarderías que busquen nuevo patrocinio


• Galindo y Rogelio van en parejita


• Al INAI mandan comisionado carnal


Sábado por la mañana, en la hacienda Granja El Acueducto, Chihuahua, fue el lugar al que llegaron un considerable número de militantes de Morena convocados por el representante estatal del Gobierno federal, Juan Carlos Loera de la Rosa. 

El consentido de Andrés Manuel López Obrador buscó a sus cercanos para avanzar en los planes de descarrilar al senador Cruz Pérez Cuéllar y Fernando Tiscareño –mano derecha de Yeidckol Polevnsky–, que buscan posicionarse dentro de Morena, rumbo a las elecciones de 2021.

En agosto próximo deberá salir a convocatoria para que a más tardar en noviembre se realice la renovación de todos los cargos directivos del partido fundado por AMLO. 

Loera y su nuevo secretario particular, Pedro Torres; así como Efrén González, Miguel Ángel Colunga, Teresita Ruiz Anchondo, Carmen Almeida, el diputado Ulises García, Víctor López Ortega, Jaime Contreras, Alberto Carrillo, Víctor Juárez, entre otros, acordaron cerrar filas para evitar que les rebase por cualquier sitio el grupo de expanistas, expriistas, y demás exes que con años de experiencia política han puesto sus ojos en Morena y escalado importantes posiciones. Quieren convertirse en el López Obrador que salió del PRI y ahora es presidente de la República.

Algunos de los no convocados en Juárez se quejaron de que haya sido precisamente Loera el que pidiera no abrir el partido a los ajenos al movimiento lopezobradorista. 

Y es que no ha dejado de ser la comidilla entre los fundadores de Morena que en el reparto de puestos estén personajes como Mayra Chávez, Javier González Mocken e incluso Clara Torres, recién salida del Gobierno federal.


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Por cierto que en el tema de las estancias infantiles, área a la que renunció a nivel nacional la expanista Clara Torres, hay mucha tela de dónde cortar.

El presidente municipal de Parral, Alfredo “El Caballo” Lozoya, convocó hoy a una conferencia en la que tratará el asunto. Lo más probable es que el alcalde de origen independiente anuncie recursos para mantener las estancias infantiles de Parral, además de algún acercamiento con los gobiernos federal y estatal para evaluar el asunto, que muchas ámpulas ha levantado en el país.

En Juárez, se organiza un movimiento para aguarle la visita al presidente López Obrador, que viene el próximo 1 de marzo a la entidad.

La realidad es que poco podrá hacerse en ese sentido. La decisión está tomada y mil veces anunciada incluso en las conferencias de prensa mañaneras del presidente AMLO y los distintos secretarios del ramo.

Morena y su presidente tienen ahora la sartén por el mango y pueden decidir con el presupuesto público como les convenga. Así lo han hecho. Nada distinto que Peña Nieto, Calderón o Fox.

Así nomás para que no pierdan el tiempo, los dueños de guarderías es mejor que se vayan buscando nuevos patrocinios. Cierto que cientos o miles de ellos eran coadyuvantes muy importantes del Gobierno para atender a madres de familia y niños que nadie atendía, pero hoy AMLO no quiere hacerlo y punto.

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Esos que fueron sordos a los clamores de la Casa del Migrante son hoy los primeros en responder cuando quien vocifera es el Gobierno estatal.

No terminaban de acomodarse los migrantes en el Gimnasio de Bachilleres cuando de la oficina de Comunicación Social en la frontera se emitía un boletín que suplicaba a la ciudadanía ayuda para atender a los migrantes que desde inicios del año pasado llegan sin parar a esta ciudad.

A la falta de interés y recursos desde el Gobierno estatal, como lo tratamos en este espacio, hay que sumar que la administración de Javier Corral ha encontrado en la crisis de migrantes una oportunidad para posicionar a Ramón Galindo, subsecretario de Desarrollo Social en la frontera.

No es un secreto que después de la pavorosa derrota sufrida en la elección municipal, Galindo pidió el puesto de Víctor Quintana, secretario de Desarrollo Social. No le pudieron cumplir en Palacio de Gobierno, pero el excandidato busca cualquier espacio para hacerse visible; en Chihuahua la intención es hacer de la causa migrante un nuevo frente para reclamar al Gobierno federal y, claro, pasearse en la Ciudad de México con recursos públicos. 

Adelantándose, el delegado Loera de la Rosa ya prestó atención al llamado, aunque con paliativos similares a poner un curita para atender una hemorragia. 


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En ese mismo tema, Galindo quiere ser secretario pero trabaja paralelamente junto con Rogelio Loya Luna para convertir a éste nada menos que en presidente municipal.

¡A lo que hemos llegado!, Loya es de lo peorcito que ha producido el blanquiazul en la frontera. Es el mismo polvo de los viejos lodos que ningún beneficio le ha producido a esta frontera a lo largo de décadas que ha sido servidor público, entre comillas.

Es precisamente el caso que hoy nos ocupa. Su trabajo debiera ser a favor de la comunidad porque para eso le pagan, pero en realidad anda tras una nueva posición de poder. Anda concentrado en eso junto a su pareja política Galindo.


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Por un lado indigna el amiguismo fomentado por la 4T, por el otro lo que enchila es el descarado intento por adueñarse de los órganos autónomos, aquellos que en algunas ocasiones dan chispazos de independencia. 

En la mañanera diaria han sido objeto de críticas el Instituto Federal de Telecomunicaciones, el Instituto Nacional Electoral, la Comisión Federal de Competencia Económica, la Reguladora de Energía, entre otros.

La semana pasada fue el turno del Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública (INAI), que prácticamente diario fue blanco de la diatriba lopezobradorista.

De fondo está el intento de AMLO de colocar a Ernesto Villanueva Villanueva para que ocupe el lugar del fallecido Carlos Bonin como comisionado del INAI. 

El dedazo que quiere imponer AMLO tiene pésima fama dentro de instituciones como la UNAM, IFE, TEPJF, SEP, entre otras… en el INAI la cosa no es diferente. 

Le apodan desde ya, el “comisionado carnal”.