Aristeo Baca

El sábado pasado el presbítero Aristeo Baca, párroco de Santa María de la Montaña, fue detenido

Sixto Duarte
Analista
martes, 12 febrero 2019 | 06:00

El sábado pasado el presbítero Aristeo Baca, párroco de Santa María de la Montaña, fue detenido en cumplimiento de una orden de aprehensión girada en su contra por presuntamente haber abusado sexualmente de una menor de edad.

La noticia evidentemente estremeció a la comunidad, como sucede siempre con las acusaciones de delitos sexuales, máxime porque el religioso es una persona conocida por sus labores filantrópicas llevadas a cabo en la parroquia a su cargo.

Desafortunadamente esta acusación no es novedosa en el seno de la Iglesia Católica, misma que ha enfrentado diversos señalamientos en diversas Diócesis del mundo, mismos que han minado su feligresía y le han costado millones de dólares en indemnizaciones. Esperemos que la Iglesia y especialmente los gobiernos combatan estas prácticas criminales y persigan a quienes resulten responsables de delitos sexuales.

En el caso del padre Baca, el hombre ha sido una persona activa en la comunidad. Desde aquellos llamados a cancelar misa en el verano caliente del 86 (situación que en lo personal repruebo, pues soy firme creyente de la separación Estado-Iglesia) hasta su participación en labores filantrópicas, Baca fue haciéndose un líder en su ámbito en la ciudad.

Evidentemente, solo él, presunto responsable, y ella, la presunta víctima, saben qué fue lo que en realidad sucedió. En lo personal, me parece lamentable que en todos los casos mediáticos como éstos la gente crucifique y satanice, o absuelva, a la presunta víctima o al presunto victimario. He insistido en varias de mis participaciones en este espacio que la justicia penal no es un tema de popularidad. Lo más reprobable es que a estas alturas, y en la etapa procesal del asunto (es decir, el principio), hay abogados de la localidad, mismos que se supone entienden la presunción de inocencia, que ya hablan de que “como hubo orden de aprehensión, entonces debe ser culpable”. Es lamentable que exista tal incapacidad profesional, y que se hayan quedado anclados en el pasado.

En el caso de Baca, no sé si el hombre es responsable o no de lo que se acusa; mas creo que, como todos los acusados, debe tener el derecho de enfrentar un juicio justo, con garantías, respetando el debido proceso, y concluyendo en lo que se considere la verdad por parte de la autoridad judicial. La presunción de inocencia hasta el final.

Sucede que en nuestro país creemos que el acusado ya es culpable por el hecho de que lo acusen. La gente clama sangre, como si nuestros ministerios públicos fueran garantía de profesionalismo. Estos acusarán ante un juez que es peor que ellos, pues la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya se ha expresado sobre la violación al principio de división de poderes en Chihuahua. Si Baca resulta ser inocente, nadie lo creerá y únicamente atinará a culpar al juez que lo soltó. Este pueblo está ávido de sangre, como en el Coliseo Romano.

Esto viene a sumarse al debate nacional respecto a la ampliación del catálogo de delitos que merecen prisión preventiva oficiosa. Como ha repetido en varios foros el académico Carlos Gutiérrez Casas, la prisión preventiva debe imponerse dependiendo la posibilidad de que el sujeto se sustraiga, no del delito que se le acusa.

Por lo pronto, si es inocente, Baca ya está pagando una pena por un delito que no cometió. Aunque si es culpable, ya está abonándole al tiempo que puede ser sentenciado. El problema es que no sabemos si es culpable o es inocente. De ahí la ineficacia de la prisión preventiva.

Basta ver las redes sociales para darse cuenta que la gente no acaba de entender la importancia del debido proceso, y de que un acusado pueda defenderse. El padre Hesiquio Trevizo, en su carácter de vocero de la Diócesis, sale a dar una conferencia de prensa, donde dice entre otras cosas, que se le prestará ayudar legal al padre Baca, miembro precisamente de esa Diócesis. Los comentarios en las publicaciones no se hacen esperar: “se cuidan entre ellos”, etc. ¿Qué esperaba la gente? ¿Que Baca no se defendiera? Si usted fuera acusado, fundada o infundadamente de un delito, ¿se defendería? Evidentemente Baca tiene derecho a hacerlo, y eso es algo que toda la comunidad debería de defender, en lugar de buscar con quien rumiar fobias colectivas. Ya lo dijo recientemente Aristóteles Núñez, las redes sociales son tóxicas. Y es verdad, sacan lo peor de cada sociedad.

Todo el apoyo legal que se le pueda proveer tanto a él, como a la víctima, debe ser prestado por quien deba hacerlo. Si el hombre resulta responsable de lo que se le acusa, que se le deje caer encima todo el peso de la ley. Pero si resulta ser inocente, ¿recuperará algún día su prestigio?