Opinión

Aras y el golpe al patrimonio de los chihuahuenses

Los presuntos defraudados son en su mayoría profesionistas, o pequeños y medianos empresarios los que le apostaron a una inversión que prometía atractivos rendimientos

José Ignacio Gallardo
Analista

miércoles, 12 enero 2022 | 06:00

Sigue surgiendo más información respecto de la empresa Aras y sus directivos. De igual modo cada día que pasa, crece más la angustia de muchas familias de chihuahuenses que ven en riesgo su patrimonio, su estabilidad financiera y emocional por culpa de esta empresa, de un pequeño grupo de personas que dirigen y de un numeroso grupo de promotores. Las investigaciones sobre esta empresa dedicada a las inversiones y a la colocación de capitales, como ellos mismos se promocionaban, avanzan pero a un ritmo más lento que el deseado. Aras ofrecía rendimientos del 8.5 al 10 por ciento a sus clientes respaldados por inversiones en el sector minero y bienes raíces. Sin embargo, está comprobado que este tipo de inversiones riesgosas basadas en el esquema Ponzi, tarde que temprano terminan por colapsarse con las consecuentes pérdidas para los inversionistas.

Pero detrás de cada inversionista defraudado, existe una historia personal y familiar. Los presuntos defraudados son en su mayoría profesionistas, o pequeños y medianos empresarios los que le apostaron a una inversión que prometía atractivos rendimientos. Finalmente, esta decisión financiera terminó convirtiéndose en una pesadilla para miles de familias de varios estados de la República donde operó esta empresa. El problema para muchos inversionistas es que pidieron prestado para poder entrar al negocio de Aras. En estos momentos es mucha la presión para regresar el préstamo inicial. Además, se esfuman las posibilidades de conseguir el retorno de lo invertido. Esto provocó que muchas familias hayan visto pasar de largo las pasadas fiestas decembrinas por la falta de ánimo y de recursos.

Más que conocedores de temas financieros o grandes inversionistas, son personas que se vieron presionadas y comprometidas por algún amigo o conocido que los persuadió de invertir en Aras. La estrategia fue invertir bastantes recursos en reclutar a un ejército de promotores para que ofrecieran el fraudulento producto financiero de Aras a sus conocidos más cercanos. De esta manera se empezó a tejer una enorme y compleja red que a la postre terminó colapsándose. Para estos momentos ya se perdieron muchas relaciones y amistades debido a que los promotores o enganchadores ya no saben qué responderles a todos aquellos que actuaron de buena fe y entregaron parte o todo su patrimonio a esta empresa.

Ese ejército que ayudó a que se colectara miles de millones de pesos en efectivo y propiedades, fue motivado y capacitado en diferentes partes de la República. El más reciente encuentro motivacional fue en Cancún a principios de año y en ese paradisiaco lugar fueron concentrados quienes sin saberlo posteriormente serían los operadores de este fraude. Fue un extraordinario trabajo motivacional el que realizaron con estos promotores para que lograran la meta de ingresar al fraudulento esquema de Aras a una gran cantidad de inversionistas que en estos momentos se encuentra reclamando su dinero y sus réditos. Por lo menos ya han sido presentadas tres mil 500 demandas penales y civiles en contra de Aras. Si existe voluntad política pueden llegar a un acuerdo satisfactorio para los afectados, pero no hay certeza total de que puedan recuperar su inversión. El tiempo avanza y aumenta la desesperación entre quienes confiaron no tanto en una empresa, sino en familiares o conocidos que les ofrecieron un buen negocio. Ojalá que el daño no siga aumentando y que el año que inicia les traiga de regreso lo que con tanto esfuerzo ahorraron para invertirlo. Ojalá que todo el peso de la ley caiga sobre estos delincuentes de cuello blanco.

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