Opinión

Aquí suceden cosas

Estoy en un lugar donde suceden cosas y hay que hacer algo por resolverlas”, dijo el domingo el médico forense Alejandro Hernández...

Cecilia Ester Castañeda
Escritora

jueves, 12 diciembre 2019 | 06:00

Estoy en un lugar donde suceden cosas y hay que hacer algo por resolverlas”, dijo el domingo el médico forense Alejandro Hernández Cárdenas durante ceremonia en el Centro Histórico.

De acuerdo con información de El Diario, ese día el autor de una técnica de rehidratación de tejidos que ha contribuido a identificar personas muertas y a determinar cómo fallecieron recibió la Presea Fray García de San Francisco otorgada por el Ayuntamiento en el marco de las celebraciones de la fundación del asentamiento que dio origen a Ciudad Juárez.   

¡Qué increíble! Desde hace 360 años –o 420, según algunos historiadores, 40 después de Santa Bárbara, Chihuahua, y nueve antes que Santa Fe, Nuevo México– existimos como población. No sólo eso: en forma casi ininterrumpida esta región del mundo ha sido protagonista de relevancia nacional o internacional.

Hagamos un recuento. Lo que empezó como Paso del Norte constituyó un punto de avanzada en la colonización del norte de la Nueva España, sirviendo desde el principio de refugio para pobladores y gobiernos, además de transformar periódicamente su situación política y su economía de acuerdo con los lazos con el vecino país. 

Ciudad Juárez se convirtió en importante puerta comercial de México. Debido a su ubicación estratégica junto a una potencia mundial, ha sido un microcosmos de la historia mexicana y de las relaciones internacionales. En este punto de encuentro entre culturas la única constante han sido las condiciones de cambio, de incertidumbre.

Sí, como dice el doctor Hernández Cárdenas, en este lugar ocurren cosas. Ojalá usted se tome tiempo de averiguar cómo se las ha ingeniado esta resiliente frontera para responder prácticamente sin guía ni apoyo alguno a tanto suceso inédito a lo largo de varios siglos. Entonces, creo yo, se asombraría. Entendería mejor este rincón de belleza indómita, lo valoraría y, con suerte, decidiría trabajar para desarrollar las herramientas comunitarias que nuestra ciudad necesita a fin de superar sus desafíos. 

Porque, remitiéndome de nuevo a las palabras del juarense galardonado, se necesita hacer algo por resolverlos. Quiero enfatizar la postura del odontólogo forense por su similitud a la de numerosos personajes –héroes incluso– que han servido de inspiración a la humanidad. “Simplemente hago lo que debo hacer”, señaló como parte de su discurso al recibir la presea con el nombre del fundador de la Misión de Guadalupe.

Es la mentalidad de un ciudadano responsable. 

Desde luego, no todos tenemos conocimientos de medicina forense ni llevamos a cabo actividades que nos acerquen evn forma tan directa al gran número de crímenes registrados en nuestra frontera. Quizá tampoco dispongamos del tiempo o los recursos para buscar soluciones creativas a alguno de los problemas sin falta en cualquier sociedad.

Mientras radiquemos aquí, sin embargo, cada uno de nosotros incide de una u otra forma en las condiciones de la vida prevalecientes en Ciudad Juárez. No exagero. Nuestros actos tienen consecuencias en el entorno que nos rodea. Y todos, dicen los sicólogos sociales, somos susceptibles a influencias grupales creadas durante milenios a fin de facilitar la convivencia entre los seres humanos. Mediante nuestra respuesta a las mismas podemos contribuir a que crezca o se detenga cualquier tendencia a nivel comunitario.

Pero la mayoría fuimos criados pensando que ser ciudadano significa ir a votar de vez en cuando, respetar más o menos las leyes y pagar algunos impuestos. El resto corresponde a las autoridades. (Con razón en el 2018 el estado de Chihuahua ocupó la antepenúltima posición en participación cívica y política, de acuerdo al Inegi). 

Es evidente que dicha actitud no ha conducido a la democracia plena. Ni tampoco sirve mucho para el bienestar, la justicia, el desarrollo ni la paz. Sin la perspectiva y los aprendizajes de la población aplicados constantemente a cada esfera de la vida en sociedad, se pierde un mundo de recursos. 

Empecemos asumiendo nuestra responsabilidad ciudadana. Contribuyamos a crear un Juárez mejor concientizándonos sobre cómo actuamos bajo presión social y dejando de perpetuar esquemas nocivos. Hagamos cada uno cuanto esté a nuestro alcance. 

Juntos, tal vez nos descubramos capaces de más de lo que imaginamos. 

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