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Opinión

Apesta Alito

La dirigencia nacional del PRI apesta. Por incapaces y cínicos

Raymundo Riva Palacio
Periodista

miércoles, 15 junio 2022 | 06:00

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Ciudad de México.- La dirigencia nacional del PRI apesta. Por incapaces y cínicos. De ahí la protesta desde distintos sectores del partido contra Alejandro Moreno, el líder nacional. Moreno recibió ayer a once exdirigentes con ningún otro objetivo práctico que ganar tiempo. El dirigente priista desprecia a sus antecesores, y la única sorpresa que tuvo con la carta que le dirigieron el sábado pasado para pedirle la reunión, fue que no se dio al día siguiente de las elecciones en seis estados. Los expresidentes priistas buscan evitar que el partido se extinga en sus manos. Alito, como se auto llama Moreno, se aferra al control del PRI para disponer del dinero de las prerrogativas y mantener la capacidad de jugar electoralmente a dios, al ser quien decide candidaturas a puestos de elección popular.

Desde la víspera quedaron claras las posiciones. Quien disparó primero fue Rubén Moreira, coordinador de los diputados priistas, exgobernador de Coahuila y líder de facto en el PRI. 

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Moreira debe saber de lo que habla. En la entrevista con Anaya, acusó: “Segundo, ellos (los exlíderes del PRI) no se opusieron a ciertas políticas que lastimaron al partido. Nosotros éramos un partido nacionalista. Empezamos a cambiar. Nos alejamos de nuestros simpatizantes y no hicimos pedagogía para explicarles el nuevo rumbo del partido”. No puede desasociarse de ese proyecto tecnocrático de los gobiernos priistas del último cuarto de siglo. Nunca habló en contra del proyecto, ni lo cuestionó.

Al contrario, por una parte lo avaló, como cuando guardó silencio durante su periodo como gobernador de Coahuila (2011-2017), cuando se hicieron todas las reformas del presidente Enrique Peña Nieto, y elogió melosamente las de educación, telecomunicaciones, energética y el Pacto por México, que equiparó en su momento con ¡el Plan de Guadalupe!, firmado en 1913, donde decenas de líderes que también querían profundizar la revolución para lograr cambios políticos, económicos y sociales, enfocados en el restablecimiento del orden constitucional.

La respuesta vino de la expresidenta del PRI, Claudia Ruiz Massieu, y del coordinador de la bancada en el Senado, antiguo protector de Alito, Miguel Ángel Osorio Chong, al deslindarse de la moratoria constitucional que anunció Moreno junto con los líderes de los partidos en la alianza Va por México la semana pasada. El año pasado había estado dispuesto a respaldar todas las iniciativas del presidente Andrés Manuel López Obrador a cambio que quedara en manos de su sobrino la gubernatura de Campeche. Este año volvió a ofrecer respaldo a la reforma energética si le daba la gubernatura de Hidalgo a Carolina Viggiano, esposa de Moreira y secretaria general del PRI, que se presentó como candidata panista de la alianza.

Los audios, pese a ser producto del espionaje del Centro Nacional de Inteligencia, galvanizaron la inconformidad contra Moreno, dentro del PRI y en la alianza opositora. En diciembre pasado, en este mismo espacio se planteó que para que la oposición estuviera en condiciones de competencia contra Morena en 2024, “tenía que matar al PRI”. Con el liderazgo de Moreno había perdido autoridad moral, y era carente de inteligencia estratégica y creatividad para persuadir al electorado. 

El fondo del argumento era que el descrédito del PRI iba en crecimiento. 

El PRI de Alito apesta a muerto y Moreno es un muerto que no sabe que ya murió. Si el PRI no para esa gangrena, la oposición tendrá que hacerlo porque la está contaminando.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

twitter: @rivapa

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