Opinión

Andrés Valles preso por defender el agua y el crimen en jauja

No hay necesidad de repasar toda la artillería de artículos del código penal, seguramente, los encargados de aplicar el castigo encontraron la forma perfecta de encajar el diente jurídico en el caso

Carlos Murillo
Abogado

domingo, 25 julio 2021 | 06:00

En días pasados fue detenido Andrés Valles por una orden de aprehensión que promovió la Fiscalía General de la República. La causa es su participación en la lucha agraria por la defensa del agua de Chihuahua que disfrazaron de un delito. La detención es a todas luces ilegítima, pero absurdamente legal. 

No hay necesidad de repasar toda la artillería de artículos del código penal, seguramente, los encargados de aplicar el castigo encontraron la forma perfecta de encajar el diente jurídico en el caso. No hace mucho, platicaba con un amigo que fue diputado y hacía una reflexión sobre lo absurdo que puede ser el mundo de las leyes, por un lado -me dijo-, robar ganado se castigaba con 15 años de cárcel y matar a una mujer con 10 años de prisión. La historia está llena de estos ejemplos. 

No hace falta ser Sócrates para distinguir entre el bien y el mal. Evidentemente, la ley se equivoca más veces de lo que uno cree. En esta ocasión es un buen ejemplo, la ley es injusta y afecta a miles de personas. Estas deficiencias en a ley suceden -casi siempre- porque el legislador hace mal su trabajo y emite leyes que no cumplen su función social, los legisladores lo hacen quizá por ignorancia, por la presión social, por negociaciones políticas o cualquier otra justificación, es más, lo hacen hasta por demostrar trabajo al electorado y, así, promueven cientos de leyes que son letra muerta, algunas se derogan (eliminan) sin aplicarse una sola vez, otras leyes se crean para satisfacer los apetitos de algún político o quizá de un rico. En este caso, es para que Estados Unidos se beneficie con el agua en un tratado completamente desproporcionado donde México siempre pierde. Los legisladores hacen todo, menos su trabajo. 

No se meten donde se necesita, no se preocupan por mejorar la legislación para hacer más cercana la justicia, porque no hay ninguna rentabilidad en buscar el bien social. Pero el problema no es solamente legislar, en el poder judicial, la aplicación mecánica de la ley es peor y con eso se cierra la pinza de la injusticia. 

El juez que manda ejecutar la ley sin atender a la realidad social, poco a poco va minando su propio camino hasta provocar un socavón de ilegitimidad. Luego se preguntan ¿porqué la gente no confía en los jueces? Pues porque, en México, la justicia es para quien puede pagarla, por eso no hay confianza en las instituciones judiciales. En el caso de Andrés Valles, se trata de una detención completamente amoral por tres razones, la primera es que su lucha por la defensa del agua es un valor socialmente aceptado, nadie con tres dedos de frente puede estar en contra de una distribución justa del agua y menos pelear por un trato equitativo donde los chihuahuenses se encuentren en primer lugar y que esa razón social esté siempre por encima de cualquier ley o tratado que diga lo contrario. 

Este derecho a disentir y a manifestar el desacuerdo, son la base de las manifestaciones y de las protestas. Cuando alguna de estas protestas transgreden algún ordenamiento estatal, debe valorarse el caso particular por las autoridades y ponderar los motivos, las causas y los efectos de castigar la manifestación popular. Por ejemplo, ¿porqué en las protestas por los derechos de las mujeres no se sanciona a nadie por destruir el espacio público y la propiedad privada? Porque su causa es legítima, por eso también se debe ponderar la lucha del agua de acuerdo a la historia regional y a la sociedad misma. 

Es irónico que, al contrario, en México, donde gobierna un presidente aparentemente progresista, se está criminalizando la defensa del Derecho Humano al agua. La segunda razón, es que Andrés Valles es uno de los cientos de chihuahuenses que participaron en las protestas y las acciones por la defensa del agua, por lo tanto no hay un principio de equidad y sería absurdo detenerlos a todos, sobre todo por los efectos sociales que tendría una operación de castigo de esa magnitud. La detención de Valles como si fuera el llanero solitario huele mal. Dicen que, en política, lo que parece, es. 

Este asunto de Andrés Valles es político porque se trata de un asunto público, pero tiene el tufo a un asunto electoral que se anidó en el hígado tras los fatales resultados de la elección a gobernador, donde Morena se desfondó en todo el estado -salvo en Ciudad Juárez-. Por cierto, el encono entre los dos personajes morenistas más importantes de la elección, quedó evidenciado cuando Juan Carlos Loera, el candidato perdedor de la gubernatura, se fue encima de Andrés Valles en sus declaraciones y, todo lo opuesto Cruz Pérez Cuéllar, quien se fue a la Ciudad de México a manifestarse en contra de la detención y se pronunció en contra. 

En este juego de vencidas, la lleva de ganar Loera puesto que el presidente López Obrador, envenenado por el rencor, ya se pronunció en favor del castigo. Si así hubieran razonado las autoridades cuando AMLO fue acusado por protestar, hace varias décadas que el presidente hubiera tenido la misma suerte que Andrés Valles. Pero la ley no se aplica con el mismo rasero. 

Y, finalmente, un argumento invencible, esto es un ejemplo del populismo penal de la Federación, porque intenta mostrar a un sistema penal altamente efectivo, pero que levanta la bandera del triunfo sobre un cerro lleno de piedras que representan la más ingente impunidad, si no, habría que preguntarle a los miles de víctimas de la violencia de este sexenio, por ejemplo, a la familia Lebaron, qué pensarán de que se detuvo primero a un activista y defensor del agua de Chihuahua, antes de que se detuviera a los criminales que asesinaron a su familia, habría que preguntarse qué pensarán las víctimas del crimen organizado sobre el ‘culiacanazo’, cuando soltaron al hijo del Chapo Guzmán o de plano preguntarle a la señora de la tiendita de abarrotes que la asaltan cada semana puntualmente ¿será justo que el jefe del crimen, el sicario o el asaltante estén libres y Andrés Valles se encuentre preso por defender el agua de Chihuahua? Mientras la sociedad viva en esta violencia que tiene a Chihuahua en foco rojo, mientras la impunidad sea la regla en las instituciones y mientras los criminales estén en jauja, entonces, detener a un activista social por protestar es y será un absurdo terrible.

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