Opinión

Ancira, el ‘góber precioso’ y la corrupción del viejo régimen

En los últimos días se han ido cerrando algunos ciclos de impunidad que perduraron durante muchos años

Martín Chaparro Payán
Analista Político

viernes, 05 febrero 2021 | 06:00

En los últimos días se han ido cerrando algunos ciclos de impunidad que perduraron durante muchos años. A veces pareciera que la justicia para nuestro país viene en burro, sin embargo no hay fecha que no llegue, ni plazo que no se cumpla.

Valga mencionar además, que nos ayuda mucho tener un superpresidente. Andrés Manuel no solo soporta los embates del Covid en carne propia, sino que además aguanta los duros golpes de la oligarquía corrupta mexicana.

Tenemos en México una larga data de corrupción entre los grupos políticos, entre los grupos empresariales, y, por supuesto, entre los políticos y los empresarios.

Estos grupos compactos de poder, se crearon al amparo de las políticas neoliberales de finales de los años 80, y bajo el gobierno del expresidente Carlos Salinas. Ahí, varios empresarios fueron beneficiados con la venta de empresas que le pertenecían al Estado, bajo la excusa de que “ya no eran rentables”.

Muchos empresarios como Alonso Ancira Elizondo, fueron beneficiados cuando “se rompió la piñata”, momento en que el gobierno neoliberal priista, entregó a particulares, las empresas paraestatales, los bancos públicos y otros bienes nacionales a precios de regalo.

Ancira Elizondo, expropietario de la empresa Altos Hornos de México (AMHSA), fue finalmente extraditado ayer desde Mallorca, España. Pesa sobre él la denuncia de haber vendido a Pemex, una planta de agro nitrogenados con 18 años en desuso y, con un sobreprecio de 200 millones de dólares, que causó un daño al patrimonio del pueblo mexicano.

El colmo de la historia, es que esa misma planta había sido vendida por el Estado Mexicano a principios de los 90. Algo así como pasarse la bolita de favores con cargo al erario público. Cuando es conveniente, los prianistas son estatistas o privatizadores, todo depende del dinero que se requiera.

Otro caso de corrupción entre políticos y empresarios mexicanos, es la terrible historia entre el empresario Kamel Nacif, juzgado por pederastia y trata de personas, y el exgobernador priista de Puebla Mario Marín.

Marín es acusado de tortura en contra de la periodista Lydia Cacho, quien había señalado valientemente a Nacif, de ser el líder de una red de pornografía infantil y de trata de personas. Fue tanta la podredumbre del antiguo régimen, que llegamos a ser testigos de la inacción del Ejecutivo ante tan peyorativos hechos.

Tuvieron que pasar más de siete años en el caso de Ancira y más de 15 en el asunto de Marín, para que se hiciera justicia. De no ser por la llegada de un gobierno empecinado en acabar con la corrupción, estos personajes seguirían impunes.

Debemos estar seguros de que ambos procesos judiciales, ayudarán a dar luz a las oscuras relaciones entre miembros de poder político y económico, que promovieron durante décadas estos actos de corrupción.

El gobierno del presidente López Obrador está comprometido con la transformación de la vida pública en México. Por supuesto, eso molesta mucho a la red de políticos, empresarios y periodistas que vivieron al amparo de la impunidad oficial.

Con la llegada masiva de morena al Gobierno federal y al Congreso de la Unión, millones de mexicanas y mexicanos hemos gritado un fuerte ¡basta! a los abusos, el irrespeto a la ley, la impunidad y a la imperante corrupción entre las oligarquías.

P.D. Viene el tiempo de gritar ¡basta! en los estados, los congresos y en los ayuntamientos locales.