Opinión

Anatomía de una victoria

La contundente victoria de Maru Campos en la competencia por la gubernatura de Chihuahua constituye una auténtica proeza política contemporánea, y vale la pena asomarnos a aquello que lo hizo posible

Arturo García Portillo
Analista

viernes, 11 junio 2021 | 06:00

La contundente victoria de Maru Campos en la competencia por la gubernatura de Chihuahua constituye una auténtica proeza política contemporánea, y vale la pena asomarnos a aquello que lo hizo posible.

1.- Empiezo por la personalidad y actitud de la candidata. Amenazada con todo el poder de un gobierno, nunca se achicó, nunca se asustó, nunca se escondió. Puso cara a la amenaza, enfrentó cuando fue necesario, se defendió y pasó a la ofensiva. Esa actitud le convocó muchos simpatizantes especialmente entre las mujeres, quienes se sintieron identificadas, se solidarizaron, y le dieron abrumador respaldo. 

2.- Las elecciones se ganan antes de comenzar las campañas. Durante las campañas las elecciones se pueden perder, nunca ganar. No es un juego de palabras. Maru no sería gobernadora si no hubiera tenido un excelente desempeño como alcaldesa. Ella pudo pedir el voto porque justificó que había hecho bien cuando antes votaron por ella. “Experiencia y resultados” fueron repetidos hasta el cansancio, ilustrados con ejemplos concretos. En la capital eso se sabía bien, no así en el resto del estado, pero solo había que comunicarlo. 

3.- Lo anterior embona en un diseño clásico de campaña, el sustrato estratégico, adecuado para las circunstancias de esta elección. Las campañas son un proceso, tienen etapas, cada etapa aporta algo que se cosecha en votos. Primero Maru tenía que ser conocida en todo el estado, posicionamiento. Una vez conocida, las propuestas fueron tocando las necesidades sentidas de la población, pero estas fueron creíbles porque quien las decía acreditó que es alguien que cumple. Coronando esto con etapa de invitación a votar. 

4.- Algo que se comprende poco es que el centro de una campaña es el mensaje. El central de Maru fue el trabajar unidos para que las familias chihuahuenses tuvieran mejores oportunidades en el futuro. Mensaje creíble por sus buenos antecedentes. Contribuyó a reforzar el mensaje una adecuada lectura de una coyuntura: la defensa del agua, que impactó directamente en el voto de la zona sur del estado, pero también fue abrazado por todos los chihuahuenses. 

5.- La capacidad de corregir errores. Algo no percibido en la opinión pública es que, hacia finales del abril, ante un análisis de competencia más cerrada, particularmente en la capital, y con diversos problemas de ejecución, hubo una rápida reorganización de la campaña, mandando a los principales líderes operativos locales a hacerse cargo de las zonas Juárez, Chihuahua y sur del estado. Aunado a ello hubo un rediseño de agenda y otros ajustes, que a la larga fueron ampliamente benéficos. Adaptarse, leer circunstancias, reaccionar a tiempo, corregir.

6.- Los errores de adversarios. Los aciertos de Maru se combinaron con los errores garrafales del morenismo. Empezaron por postular al peor candidato, un sujeto inestable que hablaba a las tres de la mañana para pelearse con cuanta persona se le ocurría; concentró todas las decisiones de campaña; no se rodeó de profesionales, pensó que López Obrador le daría el triunfo, apostó todo a la “estrategia submarino” de mover estructura en calle buscando capitalizar los programas sociales. Que desde luego demuestran, como dijimos a quienes se pusieron nerviosos por esto al inicio de la campaña, no dan votos. Le apostó todo al mensaje de la corrupción sin entender que nunca fue tema de la gente.

7.- Nunca hubo un voto proAMLO y sí uno de castigo. En las zonas morenistas hubo baja participación y en las zonas panistas fue muy alta. En Juárez, con 38 por ciento de padrón estatal, votaron menos que en Chihuahua con el 27. El resto del estado también participó más que en la frontera. 

8.- Las alianzas. Empezó por mantener unido al PAN e integrar a casi todos los que fueron adversos, aun los más hostiles. Luego desde el principio hubo vastos sectores sociales de su lado, no digamos empresarios, casi todos, sino sindicatos, grupos religiosos, y estructuras políticas, como el PRI de facto al principio y formal finalmente.

9.- Una pareja celebraba su aniversario de bodas el día de la elección y estuvieron juntos como representantes de casilla. Jóvenes que llevaron agua a quienes hacían filas. Los ancianos que se formaron horas para emitir el sufragio. Los que se ofrecieron a cubrir a los que faltaron de funcionarios. Los que rezaron. Son las microhistorias que modelan los grandes episodios, según el maestro Luis González y González. Al final, siempre son los ciudadanos los que nos salvan, los que ponen y quitan, los que afloraron durante la campaña una enorme esperanza de cambio, anulada durante los años de la corrupción y de la incompetencia. 

Maru tiene por ello no solo el aval del voto, sino una enorme responsabilidad: la de convertir esa esperanza en amor, que es el bien que se comparte, en tiempo presente. Que así sea. Seguimos juntos por un mejor Chihuahua.