Opinión
OPINIÓN

Amenaza de linchamiento para hoy

Tras la mañanera de ayer los nogaleros asentados en la región centro-sur del estado se quedaron con el Jesús en la boca por la amenaza del informe que hoy dará el presidente, Andrés Manuel López Obrador

LA COLUMNA
de El Diario

viernes, 25 septiembre 2020 | 06:00

-Amenaza de linchamiento para hoy

-Sergio y Jorge se quieren seguir de largo

-Sobrecargan a la fiscal de adorno

-No le dejarán Jucopo a Morena

Tras la mañanera de ayer los nogaleros asentados en la región centro-sur del estado se quedaron con el Jesús en la boca por la amenaza del informe que hoy dará el presidente, Andrés Manuel López Obrador.

El jefe del Ejecutivo anunció que presentará el caso de una familia que concentra gran parte de los cultivos de nuez y el reporte del agua que demanda este negocio.

No será novedad para los chihuahuenses lo que diga el presidente, dado que el cultivo de nogal se ha triplicado en poco más de 10 años en la entidad. Eso ya es conocido.

También es sabido que en miles de hectáreas subsiste el arcaico riego por inmersión, lo que lleva a consumir a cada árbol el agua que demanda toda una familia durante un año.

En la región se han asentado negocios nogaleros de amplia tradición y también pillos que detectaron recientemente una oportunidad de lucro en este cultivo, que se encuentra entre los de mayor rentabilidad del sector primario de la economía.

La preocupación de los productores de nuez es que el informe presidencial los eche a todos en el mismo costal y los mida con la misma vara. Porque no son los mismos ni son iguales y en todo caso si hay concesiones de agua irregulares no son culpa únicamente de quienes se brincaron las normas, sino de las autoridades que lo permitieron, en este caso la Comisión Nacional del Agua. Nada más pero nada menos.

Con casi dos años de administración, el actual Gobierno federal no puede hacerse el occiso con la responsabilidad que le toca en el innegable desorden que existe en materia del agua y los cultivos. Sin embargo, por las vísperas se preparan para el linchamiento público.

No hay duda que el grave problema del agua se agudizó por la expansión de cultivos altamente consumidores del vital líquido, pero dejar de lado la importancia económica del sector (más de 10 mil empleos directos), sería injusto y riesgoso para el desarrollo de la entidad.

Ahí sí que entre los malos se pueden llevar a los buenos.

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El estigma por la ineptitud del corralismo no se les quitará ni con cloro mezclado en pinol pero en verdad Sergio Madero Villanueva y Jorge Espinoza Cortés creen que algo “se les puede pegar” del pastel en disputa hacia la elección del 2021.

Ambos quieren la Presidencia Municipal. Tiran arriba con la íntima esperanza secreta de pegar abajo a lo que sea. Ya ni siquiera una diputación o una regiduría. Lo que sea con tal de no quedar fuera ni del presupuesto público ni del poder público.

Madero está convocando a un desayuno para este sábado a las diez de la mañana en Las Glorias, de El Granjero. Espinoza hizo lo propio el pasado fin de semana en la terraza del hotel María Bonita.

Su auditorio es prácticamente el mismo porque forman parte de la misma facción corralista: Sergio Acosta, Rubén Trejo, Alberto Vela, Charly Gutiérrez, Óscar Berumen, Maribel Hernández, Isai Arámbula, Jesús Rodríguez, Carlos Marroquín, Adrián López, Xóchitl Contreras, Víctor Uribe, Carlos Ortiz...

Madero es el director del Fidecomiso de Puentes Fronterizos. Es el responsable del desastre en el que están convertidas ahora la Tecnológico y Paseo Triunfo. Está ejecutando obras ordenadas por Corral sin consulta alguna con más juarenses que los que se benefician con contratos. Durante cuatro años es todo lo que ha hecho.

Espinoza permanece más a fuerza que con ganas en la Consejería Jurídica del régimen corralista. Su trabajo se reduce a firmar expedientes que le envía el patrón Javier; el secretario de Gobierno, Luis Fernando Mesta y el fiscal, César Peniche. Ni modo que haya adquirido popularidad ciudadana por ello.

Ambos panistas saben, Madero y Jorge, que sus posibilidades en una elección abierta son nulas pero invierten en algunos desayunos para que el propio grupo al que pertenece no los olvide al momento de distribuir el pedazo de pastel que les corresponda llegado el momento.

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Finalmente dijo adiós a la delegación federal de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en el estado, Julio César Huerta Flores. Le alcanzó cuerda sólo para un año y medio al frente del cargo. Llega a su relevo Carlos Luis Ramírez García, de larga carrera en la dependencia federal.

Huerta no fue santo de la devoción del nuevo secretario nacional de la SCT, Jorge Arganís Díaz, -el que suplió a Javier Jiménez Espriú apenas en julio pasado- pero no fue esa razón fundamental para su cambio.

Huerta forma o formaba parte del inventario de la SCT –igual que su sucesor-. Debió tener ahí varias décadas de años y ahorros como para pensar en la pensión.

Sabemos que hizo grandes esfuerzos por concretar proyectos de larga visión como el famoso e inconcluso corredor multimodal en la zona de Santa Teresa pero ya no le llegaba presupuesto ni para conservación de carreteras, que ya es muchísimo decir.

Mientras en la Ciudad de México están desatadas gigantescas polémicas por el robo al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (¡!); la inminente salida de Arturo Herrera de la Secretaría de Hacienda y la amenaza de una crisis económica sin precedente para fines de este y todo el próximo año, explican en buena medida decisiones como las de Huerta. La incertidumbre provoca estrés a montones.

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Medicinas para la ansiedad y el estrés tendrán que enviarle a la “autónoma” fiscal Anticorrupción estatal, Gema Guadalupe Chávez Durán, a quien comenzaron a cargarle la mano con expedientes desde hace unas tres semanas.

Acostumbrada al puro adorno desde su designación en agosto de 2018, de dicha Fiscalía no ha salido causa alguna de relevancia. Fue más el ruido que hizo su nombramiento y posteriores reformas al órgano ministerial de supuesto combate a la corrupción que los logros alcanzados en todo este tiempo.

Tal vez por la falta de actividad o porque hay gato encerrado, en las últimas semanas le han llegado más expedientes que a otras áreas de la Fiscalía General del Estado. Como es de suponerse, esos casos turnados tienen línea oficial del Palacio de Gobierno, tienen especial importancia para el patrón de la fiscal.

Obviamente los expedientes que han caído se guardan con absoluta reserva en el equipo de Chávez Durán, quien hasta la fecha no ha desquitado el fuero constitucional y el cargo que le otorgaron por un período de siete años.

No hay que perder de vista que la funcionaria fue nombrada primero en 2018, pero el 4 de febrero de 2019 comenzó formalmente su “independencia” y designación por el plazo legal. Esto significa que ejercerá su cargo hasta 2026, según la reforma constitucional, lo que le daría en teoría amplias facultades para actuar de forma libre, como hasta ahora no lo ha hecho.

Así que la nueva carga de expedientes puede servirle a Chávez Durán para justificar su permanencia o agregar pruebas al hecho irrefutable de que no  ha estado a la altura de las expectativas.

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Hasta los diputados de Morena que encabeza Miguel Ángel Colunga ven perdida la posibilidad de quedarse con la Junta de Coordinación Política (Jucopo). El órgano colegiado está cada vez más cerca de la priista Rosa Isela Gaytán que del morenista.

La falta de oficio y el conflicto político que comenzó con el agua son las causas de la anticipada derrota del morenista, a quien le queda una semana de agónica pelea dentro del Congreso del Estado, dado que la Jucopo debe estar integrada por fuerza antes de terminar el mes de septiembre.

Bien manejada la Junta puede ser un mecanismo de control político y legislativo de los diputados de todos los partidos; también puede ser el mejor instrumento para una interlocución de altura entre los poderes estatal y federal. Sin embargo, las circunstancias actuales son imposibles de mejorar desde el Congreso y menos si falta capacidad a los legisladores que coordinan las bancadas.

Por eso es que a juicio de los propios morenistas la Jucopo está perdida, salvo que ocurra un milagro en la relación con el PAN y con quien manda en realidad al líder de la bancada azul, Fernando Álvarez Monje.

Los días críticos en los que era probable la Jucopo para Morena ya pasaron. Ahora las apuestas de los legisladores están en cualquier otro coordinador, menos en el que teóricamente conduce a la segunda fuerza política estatal.

La derrota morenista está cantada, pues, y será una consecuencia de las condiciones que se viven, pero también de la falta de buenos negociadores y del servilismo, la permisividad, la inacción de los diputados comandados por Colunga.

Ante esa realidad, el resto de los líderes de las fracciones han comenzado a sacarle la vuelta al coordinador morenista, a quien seguramente le habrán de dar la estocada la siguiente semana.