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Opinión

Contraportada

Altruistas y solidarios

Los mexicanos somos solidarios por naturaleza y altruistas por convicción. Son dos características que han distinguido a nuestro pueblo históricamente

José Luis García
Analista

lunes, 05 diciembre 2022 | 06:00

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Ciudad de México.- Los mexicanos somos solidarios por naturaleza y altruistas por convicción. Son dos características que han distinguido a nuestro pueblo históricamente, en especial cuando se trata de ayudar a otras naciones en condiciones de catástrofes y vulnerabilidad de su población.

Pero no solo mostramos el músculo de ayuda hacia otros países: nuestra solidaridad se desborda cuando en alguna entidad mexicana las condiciones climáticas, por ejemplo, golpean a sus habitantes. Son esos momentos en que los mexicanos, de cualquier estrato económico, se suman a la ayuda desinteresada.

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Los conceptos son lo de menos. Sabemos que solidaridad es la adhesión incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones difíciles que comprometen la seguridad o la salud de las personas; altruismo, en la definición más simple, es la tendencia a procurar el bien de los seres humanos de manera desinteresada.

Es definitivamente claro que ambas acciones buscan el bien de otros, con la aportación desinteresada de quien pueda ayudar. Pero no se requiere que se presenten catástrofes o situaciones complicadas para poder apoyar a nuestros semejantes. Es inherente al ser humano la empatía y el respaldo cuando de ser.

Y si somos altruistas y solidarios, ¿por qué no hacerlo permanentemente? Es evidente que las condiciones económicas no siempre son holgadas para poder compartir, pero en el entorno diario, el tema es que unos tienen menos que otros y los otros tienen aún menos que aquellos. Sin embargo una parte de lo que tenemos, siempre le resolverá a alguien más, incluso la vida. Así de claro: la vida.

Y es que estamos en el último mes del año y, por lo regular, las necesidades de un importantísimo número de niñas, niños, adolescentes, adultos mayores y personas en condición vulnerable, se acentúan con mayor rudeza. Es temporada invernal y Chihuahua, la tierra norteña de climas extremosos, cobra las facturas a sus propios hijos porque el frío cala hasta los huesos y más.

Es esta temporada cuando empresas publicas y privadas, organizaciones de la sociedad civil, grupos estudiantiles, sindicatos, corporaciones y autoridades en general, lanzan convocatorias para sumar esfuerzos. Se trata de hacer llegar a quienes menos tienen, un poco de nosotros.

Pero no se trata de dar lo que me sobra. Se trata de aportar lo que a otras personas les hace falta. Tampoco es una acción de “aventar” algo que no me interesa entre mis propiedades, sino de pensar en qué beneficio tendrá quien lo demanda en este momento.

Todos sabemos que las zonas periféricas de las ciudades más pobladas del estado y la región serrana, son las que más requieren de ayuda; para nadie es un secreto que se trata de regiones que demandan apoyos, no solo en diciembre, sino todo el año.

Pero, insisto: Chihuahua es de climas extremosos. Lo mismo hemos padecido 20 grados bajo cero en invierno que 48 grados centígrados en verano; en el frío imploramos cobijo, en el calor necesitamos urgentemente agua y aire fresco. Nos hemos adaptado a esos locos climas, pero los niños y las personas adultas mayores no pueden soportar esas inclemencias tan fácilmente.

Coincidentemente, en diciembre la mayoría de las personas recibe una partida extraordinaria de salario. Se llama aguinaldo. Lo decía la semana pasada: hay que cuidarlo, saberlo administrar, porque vienen gastos que en enero se convierten en problema si no se prevé. 

Pero observemos alrededor nuestro: hay niñas, niños, personas adultas mayores que no pueden siquiera pensar en un aguinaldo. Lejos de tener una ilusión, la deben transformar en esperanza. Y ahí entramos la mayoría de las personas: compartir.

Chamarras, cobertores, alimentos no perecederos y todo lo que tenga que ver con la posibilidad de proteger del intenso frío a nuestros semejantes, será de gran ayuda. No vacile en dar lo que usted puede compartir: llévelo al DIF o a los organismos similares municipales, o si prefiere a una organización privada, a un club o a donde considere.

Lo importante es que los chihuahuenses hagamos honor a las características que como mexicanos nos distinguen: el altruismo y la solidaridad. Recuerde que usted puede entregar algo, no que le sobre, sino que hará con la convicción de que llegará al lugar y a las personas adecuadas.

¿Por qué diciembre? Insisto: porque es la época en que de alguna manera, hay un extra en las percepciones salariales y podemos ayudar. Usted estará entregando, con esa chamarra, con ese cobertor o con alimentos, un pedazo de su corazón. Nunca sabemos cuándo vamos a necesitarlo también. Al tiempo.

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