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Opinión

Alimentos para todos

La ONU asegura que más de 345 millones de personas sufren o están en riesgo de sufrir por falta de alimentos cada día actualmente en el mundo

Juan Ramón Flores
Cónsul de Comunidades en la Embajada de México en EU

miércoles, 11 enero 2023 | 06:00

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Ciudad de México.- La ONU asegura que más de 345 millones de personas sufren o están en riesgo de sufrir por falta de alimentos cada día actualmente en el mundo.

¿Cómo es esto posible si los supermercados y las tiendas “de conveniencia” se ven repletos de comestibles?

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La razón principal es muy simple: la distribución de la riqueza y del ingreso entre las personas y entre los países es muy inequitativa.

Vivimos en un sistema económico que redistribuye el ingreso “subiéndolo” hacia los estratos sociales superiores y concentrándolo ahí en detrimento de los pobres.

No hay falta de alimentos en el mundo, lo que existe es exceso de ellos al alcance de algunos y una escasez criminal para otros.

Para algunos, esto podrá tener otras explicaciones: la pandemia del Covid-19, la guerra entre Rusia y Ucrania, la inflación mundial y los rompimientos en las cadenas de suministro que estos factores han provocado.

Sin embargo, hay que hacer algunas anotaciones al respecto.

Es cierto que la guerra en Europa del Este ha generado una escasez de granos y fertilizantes que, evidentemente, afectan la oferta mundial de alimentos, pero esa oferta no ha cambiado para los países más ricos.

La escasez afecta a los países que no tienen con qué comprarlos (o que no pueden presionar para que les sean suministrados) mientras que en las mesas de los hogares de las potencias económicas simplemente se consumen las mismas cantidades.

La Ley de la Oferta y la Demanda no tienen aquí límites, pues mientras unos consumen con fruición y desperdicio a diario, a otros simplemente no les llegan los alimentos o no les alcanza su ingreso para comprarlos.

La inflación, por otro lado, es un fenómeno mundial que afecta principalmente (otra vez) a los individuos más pobres, pues son ellos los que tienen su escaso patrimonio en forma de dinero en efectivo, mientras que los más ricos tienen ante el fenómeno inflacionario la protección de un patrimonio en bienes raíces, acciones, etc. que no solamente no pierden su valor frente al fenómeno inflacionario, sino que en ocasiones éste se fortalece.

La desigualdad económica es muy grave cuando afecta directamente a la alimentación de los seres humanos y, por lo tanto, a su vida misma.

Digámoslo con claridad: El problema es que habiendo alimentos para todos o la posibilidad de producirlos con facilidad, no están al alcance del ingreso disponible de los más pobres.

Como sociedad egoísta de consumo y desperdicio, hemos elegido producir bienes suntuarios y de moda, en detrimento de la producción de bienes que son clave para la sobrevivencia de los seres humanos.

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