Opinión

Al pueblo pan y circo

La filosofía del antiguo imperio romano refería entre muchas otras cosas que, con el objeto de mantener la obediencia y la confianza del pueblo

Óscar David Hidalgo Ávalos
Analista

martes, 06 julio 2021 | 06:00

La filosofía del antiguo imperio romano refería entre muchas otras cosas que, con el objeto de mantener la obediencia y la confianza del pueblo, era necesario ofrecerle “pan y circo”, de esta manera se le mantendría alejado de los asuntos políticos que debían ser interés solo del Senado.

Históricamente lo anterior se repite en la política mexicana, hablemos un poco sobre la próxima consulta popular que el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, ha propuesto y que, con recurso económico, o sin él, el INE deberá llevar a cabo el próximo 1 de agosto de 2021, pues ya ha sido aprobada por la SCJN. 

En ese sentido, vale la pena preguntar, ¿es necesaria la consulta pública?, si el objeto primordial es iniciar una investigación por los probables actos ilícitos que hayan cometido los expresidentes, como bien lo ha vendido AMLO, considero que no; empero, si la intención es echar a volar los mecanismos de participación ciudadana que están tan desaprovechados, o, que la misma población no conoce, es un ejercicio extraordinario.

No obstante, tomando en consideración la segunda de las hipótesis, la pregunta sería ¿por qué engañar a los gobernados, refiriendo que la consulta es para juzgar expresidentes?, se insiste en que nuestros gobernantes basan sus actos de política en la ideología de Maquiavelo, al final de cuentas, como él lo decía “pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”.

Insistiendo en la segunda de las hipótesis, un ejercicio de tal magnitud requiere de un presupuesto enorme, según lo explica Carla Humphrey -consejera del INE, citada en El Economista-, mismo que asciende aproximadamente a la cantidad de 528 millones de pesos, lo cual va en contra de la política de austeridad que tanto ha proclamado el actual gobierno federal; aunado a lo anterior, la consulta popular solo generaría algún resultado vinculante si participan en la insaculación el 40% de los inscritos en el listado nominal, lo que equivaldría a 37.5 millones de ciudadanos, esto hace aún mayor el reto para el ejecutivo federal.

No obstante, es complicado entender cuál es la verdadera razón por la que AMLO es tan insistente en dicha consulta popular y que es lo que motiva a sus más fervientes seguidores, quienes ciegamente promueven el hecho de enviar a juicio a los expresidentes, y utilizan eslogans como “yo voy por el sí”, seguido de una breve explicación en la que intentan demostrar que ellos formarán parte de la historia; pero, porque engañar a la población, porque manejar la mentira de que gracias a la consulta popular, podrán “meter a la cárcel”, a los expresidentes, pues para lograr lo anterior, primero hay que juzgar a los servidores públicos que formaron parte de las diferentes administraciones, y muchos de ellos, aún forman parte del gabinete del actual presidente de la república.

Decía Max Weber “en una democracia, la gente elige un líder en quien confía. Entonces el líder elegido dice: Ahora cállate y obedéceme…”, palabras más, palabras menos, el supuesto ejercicio democrático que se llevará a cabo, obedece a que el Ejecutivo Federal, no esta de acuerdo en iniciar los procesos de investigación indispensables para llevar a juicio a los actores políticos “neoliberales”, por esta razón, intenta desvirtuar la atención de los ciudadanos haciéndoles creer que dichas investigaciones se realizarán, si y solo si, la población está de acuerdo, en esta guisa, si la consulta popular, no logra su objetivo, el titular del ejecutivo dirá “ahora cállate y obedece, tú decidiste que hiciera nada”, en otras palabras, se lavará las manos.

Insistimos, si “x” persona, comete un ilícito, es indispensable sancionarle conforme a derecho, la ley así lo prevé, es obligación de todo ciudadano denunciar los actos probablemente constitutivos de delito y obligación de la autoridad investigar los mismos, bases simples de vivir en un estado de derecho, es momento de actuar, no de preguntar si se actúa o no.

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