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Opinión

Aguas negras en la Jilotepec y la JMAS remodelando oficinas

¿Debemos resignarnos a ello? ¿Acostumbrarnos? O exigir que se dé solución a tan penoso problema.

Ramón Salcido
Académico

sábado, 12 noviembre 2022 | 06:00

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El hilo pestilente de agua negra empieza poco más de 70 metros al poniente de la clínica del IMSS en la avenida Jilotepec, -o Manuel Clouthier-, y de ahí corre cuadras abajo por la pendiente que llega hasta la calle Mamey y luego a la Tapioca.

¿La razón?, dos alcantarillas abiertas desde hace ya más de medio año y “tapadas” con un armatoste color naranja, para que los vehículos no les pasen por encima.

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Este corredero de aguas negras no es el único de la citada avenida, pues es muy común ver otro hilo que viene del sur de la calle Tapioca y muy seguido se asoma uno más en la curva de “La Rosita”. A veces bachean la zona, pero es de continuo su inundada con agua negra y los hoyos vuelven a aparecer.

Los habitantes de aquella zona, pudieran estar resignados y pensar que no se puede hacer más, que la descentralizada no tiene recursos técnicos, humanos y financieros para solventar el problema, y deben acostumbrarse a vivir con la pestilencia frente a sus casas, un hospital público y las decenas de negocios que pululan por ahí.

La verdad no creo que ni los vecinos ni nadie esté resignado. Ni tienen por qué hacerlo.

Por otro lado, la propia administración de la Junta Municipal de Aguas y Saneamiento, informó en septiembre pasado que iba a remodelar sus oficinas.

Se sabe que por ejemplo las oficinas de la administración, concretamente donde despacha Sergio Nevárez Rodríguez, no tenían ninguna necesidad de renovación; realmente estaban más que dignas, pues hasta mesa de madera fina tenía o tiene en la sala de juntas, según como vaya la remodelada.

Así que, mientras que no hay dinero para arreglar la pestilencia en la Jilotepec, se gastan unos millones en oficinas nuevas. Se antoja para frivolidad.

Por cierto, el sueldo de Sergio Nevárez Rodríguez, es de 142 mil 987 pesos mensuales, según el portal de Transparencia, y es solo de ingreso, sin contar otros beneficios como bonos u otras prestaciones.

Nevárez Rodríguez les cuesta mucho a los usuarios como para que se “resignen” teniendo tan caro administrador, a que las cosas sigan como hasta ahora y no se brinde la atención debida a ese y otros problemas de infraestructura en la ciudad.

Es de destacar que el presupuesto anual de la JMAS supera los dos mil 300 millones de pesos, según la última información disponible. Dinero que debiera solventar problemas como el de alcantarillas rebosantes de agua pestilente.

O bien, si no les alcanza, debiera la empresa pública informar las razones humanas, técnicas y financieras para que las cosas sigan como hasta hoy, solo medianamente administradas.

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